ENTRE LOS MUERTOS / Senki / Shadows
José Luis Ortega Torres | revistacinefagia@gmail.com
Al salir de la película Entre los muertos, vinieron tres reflexiones a mi mente. La primera: esa película ya la vi hace años con Bruce Willis y el entonces simpatético niño Haley Joel Osment, del que admito me llegó al alma con su célebre “I see dead people…”. Segunda: Milcho Manchevski se convirtió en el “burro que tocó la flauta”, pues después de su poderoso debut con la magnífica Antes de la Lluvia, ha visto como su aún corta carrera se despeña en caída libre con filmes que no son, ni de lejos, la mitad de buenos que su ópera prima. Y tercera: no todas las macedonias pueden estar tan buenas y andar de minifalderas, por muy caliente que se ponga la situación –literalmente.

Lo cual me llevó a deducir lo siguiente:

Primero: Senki —voz macedonia que se refiere al efecto de ver borroso “como sombras”— es un filme que no se decide a suscribirse de lleno al cine de terror, pero sí utiliza varios de sus tópicos para intentar crear una atmósfera de misterio y/o suspenso para narrar el infortunio de Lazar Perkov, un médico que prácticamente  ha vuelto de entre los muertos —“como el Lázaro al que alude su nombre”, según un diálogo obvio, pero que se pretende revelador— al ser salvado en el instante previo de su muerte tras un aparatoso accidente automovilístico.

Contrariado por un matrimonio resquebrajado Lazar vuelve a su departamento un año después del incidente para rehacer su vida sólo, a consecuencia del virtual abandono de su esposa, quien se queda en la casa de playa de sus suegros con el hijo de ambos. El recién llegado comienza a ser testigo de acontecimientos que no le son del todo claros: una anciana con un lobo de mascota se hace presente en su departamento; un hombre con pies sangrantes sube y baja sin cesar las escaleras de su edificio, un bebé no cesa de llorar y una hermosa y taciturna joven con una horrenda marca en el cuello le ayudará a traducir un dialecto antiguo. Señales nada disimuladas de que algo espectral lo acecha. A estás alturas del filme todos en la sala sabíamos el rumbo de la trama.

Segundo: No es por molestar, ni sonar redundante, pero en estos tiempos en que la euforia por el cine de fantasmas orientales ha dejado ya de estar de moda y una vez vistos ejemplos seminales del género como El ojo, de los hermanos Pang, Alucinaciones del mal de Kiyoshi Kurosawa, o la tailandesa Están entre nosotros (que más o menos desarrollan un argumento similar al del tercer largometraje de Manchevski), es notorio que éste no sólo es muy inferior a los  originales calcados, sino que se nota avejentado pues, a estas alturas, no es capaz ni siquiera de acomodarnos un buen susto. Claro que habrá algún necio que defienda a Manchevski aduciendo que lo suyo no es un filme de fantasmas, sino una complejísima historia de elucubración trascendental sobre “quién soy y qué hago en este mundo”.

El cineasta macedonio, eso sí, hace lujo de habilidad en la planificación de la cinta utilizando elaborados juegos de espejos en distintos momentos de la historia, creándole a Lazar un espacio fílmico que bien puede leerse como el limbo emocional en que se encuentra, perfilando de esta forma su carácter vacilante y corta visión de lo que sucede a su alrededor.

Pincelada técnica que si bien logra su cometido, termina por diluirse en un entramado de rasgos elementales y de lugar común en las historias de aparecidos, por ejemplo: los ejes de las miradas entre los personajes secundarios, siempre dirigidos a Lazar y nunca viendo más allá de su hombro; frases que se repiten al unísono entre las figuras fantasmales que pueblan ese mundo paralelo que logra ver el joven médico y los vivos que están a su alrededor tangible. Pistas nada intrincadas que "le venden" al espectador el final de la historia una hora antes de que ésta concluya. Tristes lugares comunes que sitúan a Entre los muertos como una-película-más dentro de la ya de por sí saturada filmografía de ánimas en pena que buscan ayuda en el lado de los vivos para lograr descansar en paz.

Tercero: Debo excusarme, primero, por no vacacionar jamás en Macedonia, de ahí que me parezca falto de credibilidad el desfile de bellezas balcánicas que con sendas minifaldas se pasean en escenas que resultan inútiles para el desarrollo de la trama. Enfermeras rubias y despampanantes paseando/posando en un saturado hospital que en mucho recuerdan a las atiborradas clínicas del IMSS o ISSSTE. Chicas que de vez en cuando se agachan para mostrar un poco más de piel y otras que son fotografiadas desde abajo al subir las escaleras, lúbricos obsequios para las pupilas masculinas que, sumadas a gratuitas escenas sexuales, le dan a este filme cierto tufo de exploited italiano setentero que por la mano de Fulci, D’Amato o Margherti nos dejaba ver uno que otro seno desnudo, un buen par de piernas y algo de carnita un poco más arriba.

Ni que decir de la bellísima Vesna Stanojeska como la frágil Menka, objeto del deseo de Lazar y automático —¿único?— pretexto para ver el filme, reconocida ejecutante de arpa y miembro de la Orquesta Nacional de Ópera y Ballet de Macedonia y de la Filarmónica de aquél país, quien en su debut actoral se pone a la cabeza de un auténtico desfile de palmitos macedonios que dan la misma impresión de las telenovelas del canal de las estrellas (…y uno que otro filme proto-televiso): han seleccionado a las alumnas más sabrosas de la escuela de actuación/modelaje para “vestir” (léase "rellenar") una trama que apuesta todo por la forma y deja que el fondo se pierda entre esas visiones borrosas a las que alude el título original.

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ENTRE LOS MUERTOS
(Senki)

Dirección y Guión: Milcho Manchevski; Producción: Mariela Besuievski, Martin Husmann, Nermin Gladers, Dimitar Gochev, Gerardo Herrero, Corinna Mehner, Amedeo Pagani; Fotografía: Fabio Cianchetti; Música: Ryan Shore; Edición: Marty Levenstein y David Ray; Con: Borce Nacev (Dr. Lazar Perkov), Vesna Stanojevska (Menka), Sabina Ajrula-Tozija (Dr. Vera Perkova), Salaetin Bilal (Gerasim), Ratka Radmanovic (Kalina), Filareta Atanasova (Gordana) Marina Pop Pankova (enfermera Elena).

Macedonia,  2007  -  129 min.

Participaciones: Festival Internacional de Cine de São Paulo, Brasil 2007; Festival Internacional de Cine de Toronto, Canadá 2007; Festival Internacional de Cine Golden Horse de Taipéi, Taiwán 2007; Festival de Cine Macedonio, Gran Bretaña 2008; Festival Internacional de Cine de Varsovia, Polonia 2008.