noah-posterSupongo que era cuestión de tiempo para que Darren Aronofsky diera un paso en falso tras una carrera de más de veinte años que ha rendido cinco excelente largometrajes. Sé que la opinión mayoritaria es que La fuente de la vida no está a la altura de Pi: el orden del caos, Requiem por un sueño o El cisne negro pero yo la tengo entre mis películas favoritas. Me parece que El luchador está un escalón por debajo del resto, con un argumento demasiado convencional compensado por la extraordinaria labor de su elenco. Si bien sería exagerado decir que Noé es un desastre de proporciones bíblicas, no lo es afimar que es su obra más inconexa hasta la fecha, una ostentosa producción que intenta reimaginar el relato del Antiguo Testamento pero que apenas es una historia de sandalias y espadazos en el mediocre estilo de 300 o Troya.

La reciente popularidad de este género, una especie de peplum actualizado, debió ser lo que convenció a los ejecutivos de la Paramount para invertir cientro treinta millones de dólares en una cinta que planteaba serias dificultades desde la etapa de guión. ¿Cómo extender la escueta historia de Noé tal como aparece en el libro del Génesis de manera que sostenga una película de dos horas y media de duración? El Noé de la Biblia es un personaje aburridísimo: hasta cuando regresa a tierra firme, se emborracha y se queda jetón carece de matices. De sus hijos sólo se menciona que se llamaban Cam, Sem y Jafet, que tenían esposas y paren de contar. El cuento bíblico no contiene ninguno de los elementos que son indispensables en el cine hollywodense: no hay un conflicto dramático, tampoco villanos y además se corre el riesgo de incomodar a los cándidos que creen en la validez de las sagradas escrituras.

La estrategia de Aronofsky y su colaborador Ari Handel para escribir un libreto que retome los ingredientes reconocibles para el gran público (el arcá, el diluvio, la paloma con la hoja de olivo) y que al mismo tiempo les deje libertad para su muy personal interpretación es meter en una licuadora la tradición bíblica con subtramas y personajes de su cosecha, de manera que las masas se distraigan con el espectáculo del barco y los animales mientras los guionistas se enfrentan a los dilemas morales que plantea la historia original. Las dificultades surgen desde el prólogo, cuando aparecen varios letreros repitiendo la fábula de Adán y Eva para luego mencionar a los ángeles caídos que  en la película le enseñaron a los descendientes de Caín a explotar el medio ambiente, sólo para ser traicionados por los humanos corruptos.

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Ya desde ahí se manifiestan los problemas que tiene Aronofsky para establecer el tono de la narración. Uno pensaría que el mito de Adán y Eva es lo bastante conocido como para ponerlo por escrito al principio de la película. Se supone que el público interesado en pagar un boleto para ver la historia de Noé  se sabe de memoria lo del árbol, la serpiente y el pecado original, pero Aronofsky incluye imágenes alusivas a la tentación de Eva a lo largo de toda la cinta. Tal vez los guionistas pensaron que esto era necesario para que los espectadores no se confundieran con los personajes y situaciones que son exclusivos de esta adaptación. Los ángeles caídos, por ejemplo, están claramente inspirados en el mito de los Nefilim, que aquí reciben el nombre de “Vigilantes” y son unos monigotes de piedra con seis brazos que recuerdan a  los Ents de El señor de los anillos pero en pétreo.

Tenemos pues personajes que están tomados directamente de la Biblia, como Noé y sus hijos, alternando con seres mitológicos que son producto de la imaginación de Aronofsky, quien se apoya en los modernos efectos especiales por computadora para darles vida, al mismo tiempo que se deja entrever una moraleja ecologista. Las primeras escenas de Noé  transcurren en un paisaje postindustrial, con el protagonista y su familia deambulando en medio de bosques talados y horizones ennegrecidos por la polución. En una entrevista concedida en 2008 Aronofsky decía que le interesaba la historia del diluvio porque representaba un tema actual, el del apocalipsis ambiental, y también que desde su punto de vista Noé había sido “el primer ecologista” (¡bolas, don Cuco!). En declaraciones más recientes, el director ha negado que esta haya sido su intención, afirmando que él y Handel se basaron en la tradición midrásica judía para traducir en imágenes el libro del Génesis.

Para los iniciados en dichas tradiciones la interpretación de Aronofsky y Handel debe ser fascinante pero para el público en general, sobre todo los que consideramos que el trineo de Santa Claus es más verosímil que el arca de Noé, hay un trecho muy largo entre lo que los guionistas quisieron expresar y lo que está plasmado en la pantalla. El mayor inconveniente de la película son los cambios tonales que embarullan el mensaje de Aronofsky. Durante media hora, más o menos, el director presenta a Noé y su familia como habitantes de un mundo postapocalíptico a lo Mad Max, con todo y bandas de forajidos que los persiguen. Después entran a cuadro los Nefilim Vigilantes y Noé se convierte en Furia de titanes 3, con batallas entre seres mitológicos y legiones de soldados resueltas por la espada flamígera de Matusalén (¡en serio!).

La sutil actuación de Russell Crowe es una de las virtudes de la cinta

La sutil actuación de Russell Crowe es una de las virtudes de la cinta

Más adelante, cuando Noé ya está construyendo su barco, Aronofsky se vale del generoso presupuesto para resolver las dudas de los escépticos. ¿Cómo le hizo Noé para juntar a dos animales de cada especie al mismo tiempo que construía su barcote en tiempo récord? No tuvo que hacerlo, nos aclara el director, llegaron por su cuenta gracias a un frijol mágico que le regaló su abuelo Matusalén y que no sólo hizo crecer un bosque con madera suficiente para fabricar el arca sino que convocó a los animales de todo el orbe, como puede apreciarse en varias escenas donde el humor involuntario acompaña a las aves, los reptiles y los mamíferos que llegan, en ese orden, hasta el sitio donde Noé los espera, a pesar de que provienen de hábitats distintos y no tenían por qué esperar a los rezagados.

Si se preguntan cómo es que los animales terrestres atravesaron los océanos para acudir a la cita con Noé, Aronofsky también tiene la respuesta: ubicando el relato hace 300 millones de años, cuando los continentes formaban una sola masa terrestre, lo que se conoce como Pangea. En otras palabras, Aronofsky propone que el diluvio universal que acabó con la humanidad sucedió en la era de los dinosaurios, antes de que existieran los homínidos que eventualmente dieron paso al Homo sapiens. Es muy divertido señalar las contradicciones en que incurren los que buscan darle un sustento científico al Antiguo Testamento, que no es más que una recopilación de leyendas de la edad de Bronce, y en todo caso eso no es exclusivo de esta película. Lo preocupante es que la parte dramática que Aronosfky y Handel le agregaron al breve relato original es igualmente fallida.

Los guionistas borran de un plumazo a las esposas de Cam, Sem y Jafet, reemplazándolas por Ila, una huérfana que Noé adopta en la primera parte de la cinta, la que semeja a Mad Max. Ila crece hasta convertirse en Emma Watson y enamorarse de Sem, situación que deja a Cam chiflando en la loma en el instante que su padre anuncia que el diluvio es inminente y que sólo su familia sobrevivirá. Como todo esto fue antes de que Onán inventara el onanismo al pobre de Cam no le queda más remedio que desobeder a su padre y buscar en la aldea cercana a una chica que le haga más entretenido el crucero. Noé por supuesto se opone y la pugna entre padre e hijo sólo sirve para alargar una historia ya de por sí aburrida. Poco ayuda que a Emma Watson le quede grande el papel de Ila y que los otros actores adolescentes, Logan Lerman y Douglas Booth, sean alumnos aventajados de la Escuela de Actuación “Kristen Stewart”.

Con Anthony Hopkins en el papel del cura Hidalgo

Con Anthony Hopkins en el papel del cura Hidalgo

Más adelante, a partir de que Noé decide que la humanidad no merece ser salvada, ignorando las súplicas de su familia, el personaje principal se reviste de un fanatismo religioso que lo convierte sin remedio en el villano de la película. Tal vez por eso Aronofsky y Handel suman a un polizón a la tripulación del arca. En la Biblia Tubalcaín simboliza la metalurgia pero aquí representa la necesidad de un antagonista que haga ver menos intransigente a Noé. Ray Winstone no lo consigue porque su personaje es sólo un compendio de tics maldosos, sus diálogos son rudimentarios y su presencia en la última parte de la cinta nunca se justifica. En otro momento de comicidad involuntaria aprendemos que Tubalcaín es culpable de la extinción de varios animales… porque durante el viaje le dio hambre y se los comió.

Destaca la actuación de Jennifer Connelly, en particular la escena donde Naameh confronta a Noé, y también hay que reconocerle a Russell Crowe la disposición para acometer un personaje tan desagradable como el psicópata que concibieron Aronofsky y Handel. Anthony Hopkins, como siempre, interpreta a Anthony Hopkins. A fin de cuentas el desigual trabajo del elenco refleja la indecisión del director. Pese a las objeciones de Aronofsky, es evidente que el mensaje ecologista del proyecto inicial resistió a las revisiones posteriores del guión, aun cuando el tema principal había cambiado a las exigencias de la fe. Da la impresión que Aronofsky quiso aprovechar el holgado presupuesto con batallas épicas que pertenecen a otra película y que son superadas por escenas menos vistosas pero más eficientes: la de los siete días de la creación, por ejemplo. Hay secuencias en Noé que nos recuerdan el talento de Aronofsky pero la mezcla de influencias e intenciones no funciona y al terminar la proyección queda uno frustrado por una cinta que desmerece ante la obra previa del director.

Trailer de Noé (Noah):

NOÉ
(Noah)
Dirección: Darren Aronofsky; Guión: Darren Aronofsky, Ari Handel; Producción: Darren Aronofsky, Scott Franklin, Arnon Milchan, Mary Parent; Fotografía: Matthew Libatique; Música: Clint Mansell; Edición: Andrew Weisblum; Elenco: Russell Crowe (Noé), Jennifer Connelly (Naameh), Ray Winstone (Tubal Caín), Anthony Hopkins (Matusalén), Emma Watson (Ila), Logan Lerman (Cam), Douglas Booth (Sem), Leo McHugh Carroll (Jafet), Nick Nolte (Samyaza)
EE.UU., 2014, 138 min.