Por Rubén Martínez Pintos
La tercera entrega de la saga del hombre murciélago de Christopher Nolan es, sin duda, la cinta más ambiciosa que se haya hecho de su tipo hasta la fecha, tanto en lo visual, como en la temática que aborda. Difícilmente habrá otra película como ésta en mucho tiempo. Tan sólo por eso vale el boleto. Aun cuando el camino que recorre es un tanto empedrado, la suma de sus méritos logra sobrepasar varios de sus defectos. La critica ha sido un tanto mixta, y se ha insistido en comparar a ésta con su predecesora, y esto me deja consternado. Por mas méritos que The Dark Knight pueda tener, lo cierto es que padece de varios problemas en el guión, empezando por enfocar en exceso todo lo que sucede alrededor del Joker, dejando a los demás personajes como meros espectadores. Un sólo personaje opaca todo en esa historia. Pero esta no es una reseña de aquella cinta, así que entremos en detalles.
Luego de los eventos de TDK encontramos a Bruce Wayne encerrado como un ermitaño en su mansión, padeciendo los estragos de las lesiones ocasionadas por años de combates. La muerte de Rachel lo ha despojado de todo deseo de aparecer en público, ni como Wayne y mucho menos como el murciélago, quien ya no es necesitado ante una aparente calma en la ciudad. Sólo que ésta es la calma antes de la tormenta, que será desatada por el misterioso Bane (Tom Hardy) que si bien es descrito como un mercenario por otros personajes, queda claro que en realidad es mucho mas que un mero matón a sueldo. Una flotilla de hombres armados sirven para su causa con una lealtad que raya en la locura. Queda claro, también, que los motivos en los actos de Bane nada tienen que ver con alguna ganancia material. Él es una figura de autoridad imponente, y un Batman debilitado por años de encierro, es más una presa que un rival a la altura de las circunstancias.
Ver a Wayne mermado por la perdida de un personaje que siempre estuvo pésimamente escrito como lo fue Rachel no me motivó mucho al principio. Escribir personajes femeninos que puedan compartir escena con el murciélago no es tarea fácil. Miranda Tate (Marion Cotillard) no cumple mucho con la factura; es el personaje de Catwoman (Anne Hathaway) el que logra estar a la altura de las circunstancias. Aun cuando se sigue apegando al modelo de “dama de acción” del cine actual: mujeres flacas golpeando y aventando a enemigos que pesan el doble. Afortunadamente el personaje y sus motivaciones, están escritos con acierto. Su inclusión no se siente forzada, a diferencia de la anterior Rachel o la propia Miranda, no se siente esa obstrucción narrativa del “tenemos que darle una novia al protagonista nomás por que sí”. La relación entre Wayne y Selina Kyle, así como entre Batman y Catwoman es efectiva y convincente. Ayuda que Hathaway interpreta al personaje con convicción y energía, lo opuesto a lo que hicieran las desabridas Maggie Gyllenhaal y la ex de “Mr. Scientology” con su ya de por sí plano personaje.
Otro nuevo elemento que se agrega a la historia es el joven e idealista Blake (Joseph Gordon-Levitt), un policía huérfano –como Wayne– que percibe cómo esta fachada de paz y prosperidad de la ciudad está sostenida por hilos muy delgados. Los apoyos de Batman siguen presentes en Alfred, Fox y Gordon; el primero tratando de rescatarlo antes de que el manto del murciélago reclame más que simples golpes, el segundo dando el apoyo técnico y moral necesario, y el último uniéndose a una lucha por rescatar una ciudad que, como niño consentido, se ha dejado mimar demasiado por una endeble ilusión de estabilidad.
Bane se encarga de romper con esta falacia atacando puntos estratégicos de la ciudad. Como bien lo dice el enmascarado, él no tortura cuerpos, sino el alma. Primero es la bolsa de valores de la ciudad, haciendo eco a las quejas de toda una nación que ha visto en los bancos a sus jueces y verdugos despiadados. Después, un partido del deporte que uno no puede evitar identificar como algo muy propio del país de las barras y las estrellas. Poco a poco se vuelve más clara la idea detrás de estos ataques: borrar toda división de clase entre los habitantes de la ciudad, imponer una anarquía total demostrando lo frágil que son las instituciones, sino también los que damos por sentado que nos hace una sociedad civilizada. Es un experimento masivo, y si bien la película no toma necesariamente posturas tampoco teme explorar todos estos temas a detalle. El tema recurrente de un mal que surge desde el interior, que emerge desde las sombras y asciende es constante en toda la cinta. La supuesta “paz” que presumía la ciudad es mantenida gracias a leyes mas propias de un estado fascista: en este caso la “ley Dent” la cual tiene saturada una prisión al grado de encerrar hombres y mujeres juntos sin importar la gravedad de sus crímenes.
El señor Nolan tiene problemas para manejar los tiempos, la cinta se siente inevitablemente tediosa a momentos. Con tantos personajes, tramas, sub-tramas, giros y demás, la película trata de tragar más de lo que puede masticar. Una tijera abreviadora para cortar la grasa extra, en particular la que hay en el primero y segundo acto, no habría caído mal. Una buena historia no dura ni mucho ni poco, las ambiciones argumentales de la cinta cobran su cuota en ese sentido. No pude evitar ver gente retorciéndose en sus asientos durante varios momentos. Era cuando veíamos a Bane o a Batman a cuadro cuando las emociones escalaban en la sala. Son ellos, sin duda, los motores principales de la historia. Bane es un personaje más trabajado de lo que a simple vista se podría juzgar, y aún cuando en el acto final la historia siente la absurda necesidad de introducir un giro que daña al personaje, su presencia se mantiene firme y constante.
Batman –y por ende Bruce Wayne– recibe en esta cinta un tratamiento adecuado y sólido, presentando un arco narrativo real. Lo vemos primero dominado por sus emociones, visceral e incluso arrogante. Lo veremos pagar caro estas actitudes; y así, verlo levantarse de nuevo se vuelve un momento sumamente poderoso. Nolan nos recuerda que debajo de esa máscara sigue existiendo un hombre, un ser humano, verlo pasar por este arco es una inmensa mejoría, comparado con verlo como mero espectador del show del Joker. Es una pena que el clímax de la historia no sea precisamente tan climático como pudo haber sido. Una vez más, los temas que maneja la cinta terminan entorpeciendo los mecanismos de funcionamiento de la misma.
Detalles como un personaje deduciendo la identidad de Batman de la forma mas críptica posible, y un supuesto generador de energía limpia –en el cual Wayne invierte sólo para arrepentirse después de saber que el aparato puede convertirse en un arma nuclear–, casi salen sobrando. Aun por más desentendido que él pudiera estar de sus asuntos personales, es absurdo que brincara para invertir dinero en algo tan peligroso y muy a la ligera. Son detalles que pudieron pulirse más. Se sienten poco trabajados comparados con otros momentos en la historia. Eso sí, Batman en ningún momento decide acercarse a acariciar alguna serpiente alienigena, o alguna otra estupidez por el estilo.
La dirección de Nolan en las grandes secuencias de acción y en los momentos mas íntimos de los personajes, logran hacernos olvidar los tropiezos del guión. Todos los cabos sueltos de la historia, todas las sub-tramas se conectan al final, todo queda envuelto como para regalo, todos los personajes y situaciones logran adquirir resolución. Incluso cuando, repito, en el acto final la cinta toma decisiones cuestionables, el paquete completo no se arruina.
The Dark Knight Rises es contundente y emocionante cuando tiene que serlo. Sólo espero que si sale un “director’s cut” sea menos Blake y Miranda Tate y más Bane y Batman golpeándose. ¿Qué puedo decir? Soy un hombre de placeres simples. Procedan pues amables lectores a llenar la ventana de comentarios sobre cómo la película apesta porque no se apega al Detective Comics #343312, y cómo cuando Bane golpea a Batman en una misma costilla, ésta hace dos sonidos diferentes como si fuera una costilla mágica.
BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE
(The Dark Knight Rises)
Dirección: Christopher Nolan; Guión: Jonathan Nolan y Christopher Nolan, basados en una historia original de éste coescrita con David S. Goyer, según los personajes creados por Bob Kane; Producción: Christopher Nolan, Charles Roven, Emma Thomas y Jordan Goldberg; Fotografía: Wally Pfister; Música: Hans Zimmer; Edición: Lee Smith; Elenco: Christian Bale (Bruce Wayne/Batman), Gary Oldman (comisionado Gordon), Tom Hardy (Bane), Joseph Gordon–Levitt (Blake), Anne Hathaway (Selina), Marion Cotillard (Miranda), Morgan Freeman (Fox), Michael Caine (Alfred).
Estados Unidos– Reino Unido, 2012 – 164 min.

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3 comments
Javier Rodriguez says:
Aug 6, 2012
Excelente reseña. Me alegro de no haber leído tantos cómics de chavo que me arruinen la diversión de estas películas a esos ñoños se les olvida que las películas basadas en cómic no están hechas exclusivamente para ellos y que dentro del mundo del cómic algunas cosas funcionan muy bien pero algunas otras serian francamente ridículas al momento de pasarlas a la pantalla grande. Algunos de nosotros nos conformamos con buenas historias, bien contadas y por supuesto acción mucha acción.
Saludos
diego says:
Aug 7, 2012
me gustaria leer tu reseña pero ya dijo rodrigo vidal que no le gusto, jejejeje, y el sabe mucho de cine, vi en su blog de the miami herald otras reseñas de peliculas de super heroes mucho mejores y compre su libro de cine “el arte de la lente” muy bueno por cierto, donde clasifica las vertientes del cine de accion y recomienda los canones a seguir para filmar una cinta epica propiamente dicha, creo que el tiene razon al afirmar que las peliculas de nolan son malas, estuve viendo cuanto recaudo su primera pelicula (following) ya que gasto 100 millones de dolares y aun asi fue duramente criticada por los expertos en cine, su segunda pelicula memento considerada como muchos como ” una clara masturbacion del director que recurre a todos los cliches del cine de suspenso baratos que existen, nolan claramente no sabe que decir y como hacerlo, “
Corporal Hicks says:
Dec 31, 2012
Esta cinta adolece del mismo mal que su antecesora, lo que vemos en cine (sea emocionante o no) no es Batman. Creo que en el momento en que dejen de hacer cintas interesantes que retomen series tan emblemáticas podrá existir el equilibrio entre el hardcore fan (o lo más que se le parezca) y el cinéfilo de placeres simples. Si el director no tiene la habilidad (o la libertad artística) de mediar con creatividad la postura entre estos dos mundos siempre existirá el conflicto entre ambas partes. Encuentro más interesantes y menos apantalla_______ los 8 minutos que dura el cortometraje de Sandy Collora “Batman Dead End” por no meterse con el cinéfilo de placeres simples y por rendir un excelente tributo al personaje emblemático y a sus fans, que las más de 2 horas y media de Nolan con su versión de Batman que se vende como la obra máxima del murciélago cuando de su esencia tiene apenas unos atisbos que no llegan ni a intento de fan service…