Por Rodrigo Vidal Tamayo


Una de las razones por las que no me gusta la animación es que, cuando voy al cine, mi ruta de escape prefiere ver cosas que parezcan reales. Es por eso que la acción viva ha sido mi sueño hecho realidad en cuanto a películas de superhéroes se refiere. Si a lo anterior le añadimos el cuidado que le está poniendo la editorial Marvel a sus producciones cinematográficas, pues no es de extrañar que actualmente estemos viviendo una época dorada para el cine de adaptaciones de cómic, y en especial para los superhumanos, que al parecer son el género más popular a la hora de adaptar viñetas (lo que no es raro dado el nivel de imaginación que manejan).

Si bien la taquilla considera a The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008) y The Avengers (Joss Whedon, 2012) como las más grandiosas películas sobre superhéroes hechas, lo cierto es que los conocedores les han encontrado más méritos económicos que técnicos o artísticos. Han sido muy bellos fuegos de artificio, aunque sin un alma que le otorgue permanencia en el caso de la primera; y como una forma de copiar la fórmula de éxito taquillero, la segunda. Ambas han sido muy comentadas entre el público casual, pero terminan siendo vilipendiadas por los fanáticos de verdad, pues a pesar de que el cine y los cómics son mundos totalmente diferentes, lo cierto es que los personajes deben respetar un mínimo de su base originaria para que puedan seguir siendo considerados exactamente los mismos personajes.

Y fue lo último uno de los miedos de los fans para la nueva versión del superhéroes favorito de los mexicanos, pues no se sabía a ciencia cierta los cambios que querían desarrollarse reiniciando la franquicia (situación que al parecer se volverá la norma con las saga comiqueras. Ya se anunciaron reinicios de Daredevil, Fantastic Four, la última de X-Men podría considerarse así y probablemente con Batman también lo hagan [ojalá]). Podemos descansar tranquilos, esta novísima versión es fiel al cómic original, al mismo tiempo que incorpora elementos de universos alternos y crea una nueva mitología que ya me urge ver expandida en posteriores entregas.

Con un apellido ad hoc, el director Marc Webb logra la que tal vez sea la mejor versión cinematográfica del Hombre Araña. Sin menospreciar el trabajo de Sam Raimi, que sin duda fue estupendo en las tres entregas anteriores (sí, en las TRES), cabe mencionar que la principal diferencia es el actor que interpreta al personaje principal. Tobey Maguire puede ser simpático pero tiene un registro histriónico bastante pobre, a diferencia del mejor dotado –actoralmente, no piensen otra cosa– Andrew Garfield, quien también es simpático y tiene un físico mucho más juvenil, lo que ayuda a creérsela cuando de interpretar a un estudiante de preparatoria se trata. La actuación de Garfield es sin duda el punto fuerte de la película, pues es gracioso cuando debe serlo, dramático cuando se necesita y es capaz de transmitir una amplia gama de sentimientos a través de la pantalla, lo que convierte a la película es una montaña rusa de emociones, exactamente igual que el cómic original.

Otra decisión acertada en la dirección fue minimizar el uso de imágenes por computadora y valerse más de acróbatas para dar a los movimientos del arácnido una sensación de mayor realismo. Me recordó a aquellas películas chinas donde las acrobacias se hacen por medio de cables y el talento de los actores, lo que no sólo se ve espectacular, sino que además es una verdadera obra de arte técnico para que nuestra suspensión de la incredulidad no se vea exprimida al máximo.

Pero volviendo a la dirección, la película tiene un ritmo pocas veces visto, y es uno de los puntos polémicos. A mucha gente (entre la que incluyo amigos conocedores) le ha parecido lenta. Creo que esto se debe a que las últimas entregas superheróicas han sido festines de acción sin seso, en donde el desarrollo de los personajes ha sido o más limitado posible. En el caso del Hombre Araña, es todo lo contrario. Para los guionistas fue más importante hablar de Peter Parker que de su alter ego enmascarado, exactamente igual a como se desarrolló el cómic en su vida temprana. He dicho hasta la saciedad que lo que diferencia a los héroes de la Marvel (Vengadores, Hombres X, Cuatro Fantásticos) de los de su rival DC (Supermán, Linterna Verde, Batman) es que los primeros son personas con superpoderes, mientras que los segundos son dioses con ninguna o poca conexión con las pasiones humanas. En la película se pueden observar los deseos, pasiones y sentimientos de Peter, así como las influencias que lo moldearán como el héroe que llegará a ser, porque un punto importantísimo es que en esta película vemos el nacimiento de un superhéroes, no su consagración, y en el camino de aprendizaje hay muchos errores, perfectamente narrados en la historia. Habrá quien diga que la relación amorosa parece artificial: son personas que han tenido pocas o ninguna, porque entre la amplia gama de diversidad de relaciones humanas, una como la que se nos muestra entre Peter y Gwen Stacy es perfectamente plausible (además es una película, todo es posible).

Esta relación amorosa es otra de las controversias del filme. Al estar protagonizada por personajes adolescentes y ser uno de los puntos medulares sus hormonas, hay quienes, equivocadamente, la ha relacionado con Twilight y sus imitaciones. Nada más falso, estamos, eso sí, frente a una película romántica –no comedia, desgraciadamente– con personajes fuertes e interesantes. En particular Gwen Stacy (interpretada por una encantadora Emma Stone) es un personaje atípico, con características que bien pueden definirla como heroína. Tal vez esas cualidades han ofendido al machista público ñoño que no ha comprendido la grandeza de este personaje. Hago votos para que la manejen por el mismo camino en las siguientes entregas.

Y por supuesto que no puedo hablar de esta película sin hacer a un lado mi amor por el personaje del Hombre Araña. Líneas arriba mencionaba que es el héroe extranjero favorito de los mexicanos. Pues esta película, ignoro si por una afortunada coincidencia o con conocimiento de causa, bien puede considerarse como la primera película gringa de superhéroes que está enfocada al público latino. No totalmente, pero si tiene un par de escenas, en particular el cómo decide Peter diseñar su máscara, en las que el respeto por ese público es patente, lo que es de agradecer después de las estupideces racistas de Jared Hess (búsquenle para que sepan qué ha hecho) y de una Jessica Alba mal escogida como la mujer invisible.

Y es ese mismo amor por el personaje el que me hizo darme cuenta que una historia como la de su origen no sólo puede, debe ser contada una y otra vez, para que no exista niño que no la conozca. Webb y sus escritores crearon un Hombre Araña nuevo basándose en el clásico. Manteniendo la esencia pero adaptándolo a la juventud del siglo XXI. Puntos extras por mostrarlo como el amante de la ciencia que es, pero dejando en claro que ello es una virtud (aunque forme parte de la agenda gubernamental gringa para hacerle propaganda a las carreras científicas). Pero lo mejor de la película es el manejo de los sentimientos. Una de las escenas cumbre –esa en donde a la mala Peter conoce la relación entre poder y responsabilidad– me hizo un nudo en la garganta, pero fue una de las escenas finales la que hizo que mis ojos se humedecieran. No me avergüenza admitirlo porque ese debe ser el objetivo de toda buena película: agarrar nuestro corazón, zangolotearlo, estrujarlo y unirlo a nuestro cerebro, para tener una experiencia completa.

Para mí, ésta es la película del año. Tiene un ritmo perfecto, te introduce a los personajes lo suficiente como para apreciarlos pero dejándoles un misterio provocador, tiene un villano competente, y lo mejor, trata sobre personas, no sobre dioses. Es posible que tenga un par de defectos, pero justamente ese es el quid de la cinta: ser como el Hombre Araña, el mejor superhéroe de todos los tiempos.

EL ASOMBROSO HOMBRE ARAÑA aka. EL SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA

(The Amazing Spider-Man)


Dirección
: Marc Webb; Guión: James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves, a partir de un argumento original del primero, basado en los personajes creados por Stan Lee y Steve Ditko; Producción: Avi Arad, Matthew Tolmach, Laura Ziskin; Fotografía: John Schwartzman; Música: James Horner; Edición: Alan Edward Bell, Michael McCusker, Pietro Scalia; Elenco: Andrew Garfield (Peter Parker / Spider-Man), Emma Stone (Gwen Stacy), Rhys Ifans (Dr. Curt Connors / El lagarto), Denis Leary (capitán Stacy), Martin Sheen (tío Ben), Sally Field (tía May).

Estados Unidos,  2012  –  136 min.