Por Fco. Javier Quintanar Polanco
"...hasta cierto punto, le dije a Dios 'por favor no me hagas esto'...
Evidentemente, esta vez Él no me escuchó"...
– Joseph Ratzinger, reflexionando sobre el día que fue elegido como Papa
Después de ver la nueva obra de Nanni Moretti, me quedé con la sensación de que tuvo algo muy importante que decir, pero no pudo hacerlo. Estamos ante un filme que en otras manos pudo ser incendiario, polémico, o por lo menos propiciar el debate, pero que (por alguna extraña razón) en las de Moretti no logra despegar.
Y es que en esta ocasión, haciendo una clara alusión a la sucesión papal ocurrida en 2005 tras la muerte de Juan Pablo II, Moretti crea una ficción en la cual, tras una prolongada deliberación y votación celebrada por un numeroso cónclave eclesiástico, se elige al Padre Melville como el nuevo portador de sagrado manto. Pero las cosas se complican cuando, justo en el momento en que se esta efectuando el anuncio oficial a los feligreses congregados en la Plaza de San Pedro (y millones más en torno de sus televisores alrededor del mundo); el recién elegido Papa sufre un ataque de pánico y sale huyendo del balcón de la Basílica.
Las razones detrás de este súbito ataque de ansiedad y la respuesta del Vaticano ante esta inesperada eventualidad, son los principales motores de esta comedia, en la cual Moretti se decanta en dos tipos de enfoque humorístico: por un lado, la infinidad de absurdas situaciones que se desprenden de los esfuerzos de la Santa Sede por ocultar esta crisis, y por otro, tratar de esbozar algunos apuntes y reflexiones sobre el status actual de la Iglesia y el catolicismo en general, esgrimidas principalmente por un psicoanalista (llevado al Vaticano de forma discreta) que busca ayudar al clérigo a superar su crisis.
Es aquí donde radica el talón de Aquiles del filme, ya que en algún momento de la trama, el realizador parece incapaz de concretar y desarrollar mejor una crítica que se perfilaba como incisiva y poderosa, y se mantiene en una pasmosa, tibia (y por ratos complaciente) medianía, que no permite desarrollar de forma cabal el relato, el cual comienza a decaer notablemente conforme se acerca al desenlace, y concluye con una reflexión que, aunque nada despreciable, pierde fuerza e impacto por el accidentado desarrollo anteriormente citado. Además de que (y tratándose de un filme de Moretti, es una falla muy notoria) el elemento cáustico y de abierta crítica presente en sus anteriores trabajos, aquí nos es dado a cuentagotas, para luego ser neutralizado. Por ejemplo, el personaje del psicoanalista pasa de ser la potencia racional y cuestionadora dentro de la trama, a convertirse en una especie de mala caricatura del neurótico allenesco por excelencia.
El lado fuerte del filme lo constituye su apropiado casting, empezando por el veterano Michel Piccoli, quien logra calzar de forma convincente (y conmovedora) las sandalias papales, y construye un personaje con conflictos, miedos, dudas y cavilaciones muy genuinas. Por su parte Jerzy Stuhr encarna a un entrañable vocero papal, que pasa las de Caín para evitar que la huída y titubeos del nuevo Papa sean de conocimiento público. También es loable la producción, la elección de locaciones y especialmente el diseño de vestuario, que logran una reproducción muy fidedigna de los atuendos papales y eclesiásticos.
En resumen, Habemus Papam es una historia que daba para mucho más, pero su parte crítica y el humor cáustico sugerido en principio, son esterilizados y limados, cediendo su lugar a una reflexión más amable y menos virulenta de la figura papal y lo que esta representa (o debería representar) en este aún nuevo milenio.
HABEMUS PAPAM
Dirección: Nanni Moretti; Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo y Federica Pontremoli; Producción: Nanni Moretti, Jean Labadie, y Domenico Procacci; Fotografía: Alessandro Pesci; Edición: Esmeralda Calabria; Música: Franco Piersanti. Con: Michel Piccoli (el Papa), Jerzy Stuhr (el portavoz), Renato Scarpa (cardenal Gregori), Franco Graziosi (cardenal Bollati), Camillo Milli (cardenal Pescardona), Roberto Nobile (cardenal Cevasco), Ulrich von Dobschütz (cardenal Brummer), Gianluca Gobbi (guardia suizo), Nanni Moretti (el psicoanalista), Margherita Buy (la psicoanalista), Camilla Ridolfi (muchacha), Leonardo Della Bianca (muchacho), Roberto De Francesco (actor).
Italia-Francia, 2011 – 102 min.
Premios y participaciones en festivales: Festival de Cine de Cannes –Selección Oficial por la Palma de Oro–, Francia 2011; Premios del Cine Europeo –Nominada a Mejor actor (M. Piccoli) y Mejor diseño de producción (P. Bizzarri)– Berlín, Alemania 2011; Globos de Oro de Roma –Ganadora del Globo de Oro a Mejor Película–, Italia, 2011; Sindicato Nacional de Periodistas de Cine Italianos –Cinta Plateada Europea para Michel Piccoli, y Cinta Plateada por Mejor director, Mejor fotografía, Mejor guión original, Mejor producción, Mejor vestuario (Lina Nerli Taviani), Mejor diseño de producción (Paola Bizzarri)–, Italia 2011.

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