Solos en la oscuridad (Secuestrados)
Por Fco. Javier Quintanar Polanco
La primera imagen que se nos revela al comenzar a ver Solos en la oscuridad (Secuestrados en su título original) es la de un hombre que yace sobre el suelo, con una bolsa de plástico sobre su cabeza. Durante los primeros segundos ignoramos si este hombre está vivo o muerto, hasta que un movimiento espasmódico y un desesperado respiro nos dan la certeza de lo primero. En los minutos siguientes se revela un poco más de este personaje: donde se encuentra, que circunstancia desencadenó su actual situación, y el horror que aún le espera al otro lado de una línea telefónica… luego el espectador descubre que esta breve introducción no está vinculada directamente con el tema central del filme, sino que sólo sirve para darle algunas pistas y prepararlo para lo que está a punto de ver…
Así es, el segundo filme de Miguel Ángel Vivas (Reflejos, 2002), es un thriller angustiante y violento sobre una familia que, al mudarse de casa, son visitados por un trío de criminales que los someten y los mantienen cautivos mientras los despojan de sus pertenencias y tarjetas bancarias, bajo la amenaza de lastimarlos y/o liquidarlos si no cooperan.
Sobre de esta anécdota mínima se construye una película de formato en apariencia simple, pero que toma prestados algunos recursos de otros autores para enriquecer su narrativa cinematográfica. Uno de estos préstamos proviene directamente del Maestro Alfred Hitchcock, y más específicamente de su filme La soga (1948), donde el legendario director desarrolla la trama a través de largos planos secuencia, obligando a que el ritmo y la tensión del relato sean mantenidos únicamente por el trabajo actoral y uno que otro golpe de efecto.
De la misma forma, Vivas opta por contar toda la historia casi que en tiempo real, usando menos de 10 planos secuencia, obligando de este modo a sus protagonistas a explotar al máximo sus dotes histriónicas para mantener al espectador atento, angustiado y conmocionarlo de cuando en cuando con obligadas vueltas de tuerca y un par de eventos inesperados. En algunos puntos del relato, el director se vale del recurso de la pantalla dividida para hacer fluir dos líneas argumentales, pero únicamente en momentos clave que así lo exigen (como el inesperado clímax, por ejemplo).
Otro de los elementos usados para mantener al espectador en vilo, radica en el uso de la violencia (explícita e implícita, cruda, y por momentos extrema), muy al estilo empleado por Michael Haneke en Juegos divertidos (1997); lo cual le la ganado en más de una ocasión comparaciones con esta obra austriaca. La diferencia entre ambas es sin embargo, de fondo y un tanto obvia: mientras que en el filme de Haneke no hay una razón tangible para que los agresores abusen y aniquilen a sus víctimas (y buscar a partir de ello discutir sobre el absurdo aparente de la violencia), aquí es muy claro que el motivo es eminentemente monetario, y que la posición de poder de los asaltantes adquieren les permite, en un momento dado, abusar del mismo (no hay reflexiones profundas y filosóficas adyacentes, es violencia pura).
Aunque no parezca ser una propuesta muy novedosa, Solos en la oscuridad logra sacar jugo de los recursos anteriormente mencionados, jugueteando con la idea del cine en tiempo real y vistiéndole con un halo de veracidad (tanto en la estética visual, como en el trasfondo argumental), obteniendo con ello un filme sencillamente entretenido.
Y finalmente, una pregunta a la distribuidora: ¿por qué ponerle de nuevo título en español a una cinta que ya tiene su propio título en español? Es como si a La piel que habito le hubiesen puesto La verdad que esconde mi piel o El inquilino oculto o Jugando con el pellejo…
SOLOS EN LA OSCURIDAD
(Secuestrados)
Dirección: Miguel Ángel Vivas; Guion: Miguel Ángel Vivas y Javier García; Producción: Rafael Endeiza, Mario Forniés, Vèrane Frediani, Emma Lustres, Borja Pena y Frank Ribière; Fotografía: Pedro J. Márquez; Edición: José Manuel Jiménez; Música: Sergio Moure. Con: Fernando Cayo (Jaime), Manuela Vellés (Isa), Ana Wagener (Marta), Guillermo Barrientos (asaltante joven), Dritan Biba (asaltante jefe), Martijn Kuiper (asaltante fuerte), Xoel Yáñez (César), Luis Iglesia B. (Javier), Pepo Suevos (guardia de seguridad), Eduardo Torroja (conductor), César Díaz (encargado), Candela Fernández (mujer del cajero), Eduardo Gómez Bassi (encargado 2).
España-Francia, 2010 – 85 min.
Premios: Festival Fantástico de Austin –Premio de “Horror” del jurado en las categorías de Mejor Director y Mejor Filme de Horror–, Estados Unidos 2010; Festival de Cine de Bogotá –Nominada a Mejor Película–, Colombia 2011; Festival del Arte Cinefotográfico Camerimage –Nominado a Mejor Director, Mejor Debut Cinematográfico en Fotografía y Fotógrafo Novato (Pedro J. Márquez)–, Lodz, Polonia 2011.


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