Por José Antonio Valdés Peña

Texto publicado originalmente en el
Programa mensual de la Cineteca Nacional,
núm. 340, febrero 2012, p.p. 8 – 9.
Reproducido aquí con el permiso del autor.

Nacido en 1985, Salomón Askenazi es egresado de la carrera de Cine y Televisión de la escuela CENTRO en la ciudad de México. Destacado como realizador publicitario, también ha desarrollado una breve carrera en el cortometraje de ficción revelándose como un cineasta con un notable sentido del humor y un gusto especial por la innovación estética y narrativa del cine. Con su propia compañía productora, Yellow Films, Askenazi realizó Ocean Blues (2011), su primer largometraje de ficción.

Narrar de forma convencional la historia de amor entre el joven dramaturgo soñador Xavier y la indecisa y atormentada actriz Isabel haría de Ocean Blues otra comedia romántica más de corte juvenil. Por fortuna, no es así, ya que Askenazi apuesta fuerte por el encontronazo narrativo entre dos formas bien distintas: el peso primordial de la palabra de un monólogo y las capacidades casi infinitas de la dramaturgia cinematográfica en distintos niveles.

La columna vertebral de Ocean Blues es un monólogo homónimo escrito por la actriz Isabel Piquer y el dramaturgo Xavier Villanova, quienes también interpretan a los protagonistas en el filme. Dicho unipersonal tiene como figura central a una mujer atrapada en un tortuoso laberinto emocional al ser víctima del desamor y la incompatibilidad amorosa con su pareja. Sola, en medio del escenario del bar Ocean Blues, donde se ofrece una exclusiva bebida etílica que garantiza sanar mediante el olvido, la protagonista pasa de la ilusión romántica a la desesperación. Askenazi filma a Isabel Piquer rodeada por un público que la mira desde la oscuridad de sus butacas, ajeno al parecer a su sufrimiento. Según las emociones de la actriz, el desnudo escenario se ilumina de rojo pasional o azul gélido de desamor y muerte. El cineasta aprovecha todos los ángulos posibles tratando de capturar hasta el menor gesto del personaje. Mientras que, sonoramente, canciones cuyas letras reflejan el tono emocional del momento le rodean.

En un segundo nivel la representación del universo emocional de la historia se pasa a la puesta en escena. Las andanzas de Xavier e Isabel, sus encuentros y desencuentros, las consecuencias de sus indecisiones y su aceptación como “el uno para el otro” sirven al director para aprovechar curiosos recursos narrativos que rompen con lo convencional. Así, los protagonistas conversan por teléfono en distintos espacios físicos mientras vemos a ambos actores físicamente uno detrás del otro; más adelante, una conversación ocurre con solo la imagen de los zapatos o las frentes de ambos frente a la cámara inmóvil. O bien, fragmentos de su vida amorosa se presentan a través de fotografías fijas en tonos azulados.

Finalmente, Askenazi hila los cinco capítulos que componen el relato a través de oníricas imágenes que se burlan de los rancios clichés abundantes en esas películas románticas a las cuales Ocean Blues rechaza pertenecer por su naturaleza experimental: Xavier e Isabel, vestidos de novios, caminan, retozan, se miran, se tocan en una playa. El mar es testigo de ello, pero también de esos momentos en los cuales los amantes están separados por el infinito, él o ella parecen inalcanzables, o bien, ella o él parecen perderse entre las olas, poniendo en riesgo la vida del otro que trata de retenerlo fuera de las olas.

Con humor, inventiva y un estilo nada convencional, Salomón Askenazi y su Ocean Blues se sitúan en la vanguardia del joven cine mexicano actual.

OCEAN BLUES

Dirección y Guión: Salomón Askenazi, inspirado en el monólogo homónimo de Isabel Piquer y Xavier Villanova; Producción: Isaac Ezban; Fotografía: Rodrigo Sandoval; Música: Daniel Lazo; Edición: Kurt Cohen y Salomón Askenazi; Elenco: Isabel Piquer (Isabel), Xavier Villanova (Xavier), Luis Esteban Galicia (Carlo), Quetzali Cortés (Daniel), Manuel Lozann (René), Arturo Adriano (repartidor).

México, 2011 –   90 min.