Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

La dama de negro (The Woman in Black)

Por Rodrigo Vidal Tamayo

Empecemos desde arriba: Tenía rato que no me espantaba en el cine. La última vez que sentí verdadero pavor fue con Llamada perdida, y antes de eso con Dark Water. Y por supuesto que previamente a esas dos, Ringu me sacó algo más que un susto. Lo que debe quedar claro es que las últimas películas que considero de terror absoluto han sido japonesas. Y aunque algunos años después el impacto de dichas películas fue diluido por las miríadas de clones, es innegable la influencia que tuvieron en el cine de terror mundial.

Y es por lo mismo que ya hacía falta una buena película de fantasmas, pues las últimas han abrevado en demasía de la escuela oriental, aunque evitando una parte fundamental de su anatomía: el final. En el cine de terror japonés de finales del siglo pasado, se ayudara o no al fantasma, éste era implacable y su venganza no conocía límites, literalmente. Los finales desesperanzadores son parte integral de ese cine, y es una de las razones por las que tuvo tanto éxito, pues la sensación de miedo perduraba en el espectador mucho después de salir de la sala, al no comprender por qué el fantasma seguía con su arrebato de ira una vez resuelto su misterio. Añádanle a eso que en la mayoría de esas historias los personajes eran seres alienados, desadaptados o con problemas personales severos, lo que dotaba a las cintas de un aire de incomodidad que en mucho ayudaba a inclinar la carga emocional hacia el miedo.

Esas dos características mencionadas fueron olímpicamente ignoradas por los émulos occidentales, dándonos películas que descaradamente robaban la estética nipona –como Gothika, de Mathieu Kassovitz–, pero sin la sustancia necesaria para que fueran efectivas. O bien, refriteándose las historias, de las cuales únicamente la versión gringa de The Ring sale airosamente. Tuvo que ser hasta la segunda década de este siglo que llegara la película que adapta de manera decente la influencia japonesa, al mismo tiempo que mantiene una identidad propia.

Basada en la novela de Susan Hill, La dama de negro combina elementos góticos con una influencia japonesa, sin abusar de lo segundo y recreando muy bien lo primero. El personaje principal –interpretado por un sorprendente Daniel Radcliffe (Sí, Harry Potter)– vive apesadumbrado y ese es el tono de toda la película, lo que le otorga la incomodidad necesaria para introducirnos en un mundo brumoso, oscuro y frío: la atmósfera perfecta para contar una historia de fantasmas (bueno, faltaría una fogata, pero no se puede tener todo en la vida).

Arthur Kipp (Radcliffe) es un abogado que no ha podido superar la muerte de su esposa, a pesar de tener un hijo a todo dar y una nana más guapa que la difunta. Es enviado por su firma a un pueblucho para dejar en orden los papeles de una casa cuya dueña acaba de morir. Al llegar nota que los habitantes son huraños y viven en un mundo de supersticiones, las cuales dejan de serlo al suscitarse hechos misteriosos que develan una tétrica historia detrás de los habitantes de la casa.

La historia no es nada original, es el típico cuento de fantasmas y casas embrujadas, lo que hace que la película se sostenga es la atmósfera, que en ningún momento da tregua al espectador, pues si no hay un susto efectivista (esos de sobresalto), hay transiciones muy bien logradas entre terror y horror, sin olvidar que la pesadumbre del personaje principal es el hilo conductor de toda la historia. En ese aspecto recuerda mucho a Dark Water, donde el miedo no provenía del fantasma o de la ansiedad de la gotera, sino de la imposibilidad de la madre por vivir tranquila. En La dama de negro es justo la manera en que Arthur Kipp no puede vivir tranquilo la que provoca el miedo, pues siempre se tiene la idea de que hay algo más que no se está explicando. Esa incertidumbre es la base para provocar pavor y queda muy bien redondeada al final de la película.

Algo que también resulta interesante es el manejo de historias, no paralelas, más bien aledañas a la historia principal, que aún sin terminar completamente atadas ayudan a mantener el ritmo y la atmósfera a lo largo de toda la película. Historias que también aportan a la principal, que provocan giros inesperados, y que mantienen la incertidumbre en lo alto, lo que obliga al espectador a pensar, a suponer que es lo que está sucediendo,  y eso es algo relativamente novedoso en el cine de terror actual, y la convierte en una obligación para los fanáticos del terror.

Mencionaba que la actuación de Radcliffe es sorprendente, dado que en ningún momento nos recuerda al maguito charrasqueado. Resulta agradable ver que un actor puede despojarse del papel que lo marcó y entregar una actuación sólida y sin inconvenientes, en la que confluyen la ignorancia de la época en que está situada la película y el raciocinio de una persona educada. Este conflicto es de lo más interesante en la película, y a fin de cuentas es lo que permite conservar la cordura, además de narra la historia en varios niveles.

La dama de negro es la evolución natural del cine de fantasma oriental. Mientras que en el cine de fantasmas clásico se ayuda al fantasma y la maldición desparece, obligando a un final feliz, el cine oriental nos enseño que los fantasmas a los que se les tiende la mano se toman el pie. La dama de negro nos lleva al siguiente nivel: cuando se le ayuda al fantasma, éste nos puede devolver el favor…

¡El horror!

LA DAMA DE NEGRO

(The Woman in Black)

Dirección: James Watkins; Guión: Jane Goldman, basado en la novela homónima de Susan Hill; Producción: Richard Jackson, Simon Oakes, Brian Oliver, Ben Holden, Paul Ritchie, Todd Thompson, Sean Wheelan; Fotografía: Tim Maurice-Jones; Música: Marco Beltrami; Edición: Jon Harris; Elenco: Daniel Radcliffe (Arthur Kipps), Sophie Stuckey (Stella Kipps), Shaun Dooley (Fisher), Mary Stockley (señora Fisher), Alexia Osborne (Victoria Hardy), Daniel Cerqueira (Keckwick).

Reino Unido–Canadá-Suecia,  2011  –  95 min.

 

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5 Comments

  1. Buena crítica. Has avisto el film original??? El de 1989??? Yo lo tengo en muy alta estima y por eso mismo me da miedo arriesgarme a ver este remake. Te dejo una reseña mía del film de 1989: http://www.thehellboundheart.com/t127-la-mujer-de-negro-the-woman-in-black-1989?highlight=la+mujer+de+negro

  2. Yo no he visto ninguna de las 2, pero he visto la obra de teatro….y a lo mejor no soy conocedor…pero me dio algo de miedo….y tomando en cuenta que la escenografia era minima, considero que el trabajo actoral es excelente, al menos en cuanto a provocar miedo….saludos.

  3. pregunta al autor de la reseña: qué diferencia encuentras entre el horror y el terror? en cuanto a la actuación de Radcliffe, estoy de acuerdo contigo, ya no es Harry, es Arthur. El cine europeo de terror en este momento es el mejor, de hecho hay por ahi un boom llamado Eurohorror, países como Inglaterra, Francia y Noruega están haciendo muy buenas pelis en este género. Canadá está siguiendo este ejemplo y a diferencia de sus vecinos los gringos, está más apegado a otras estéticas y discursos.

    saludos.

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