Las cuatro estaciones (Le quattro volte)
Por Gustavo E. Ramírez
Texto publicado originalmente en el
Programa Mensual de Cineteca Nacional
núm. 339 enero 2012, p.p. 4–5.
Reproducido con el permiso del autor.
[N del A.]
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En las cercanías de un remoto pueblecito de la región rural de Calabria, al extremo sur de Italia, un viejo pastor de cabras conduce a su rebaño a través de un claro rodeado de nubes y montañas. El sonido ininterrumpido de cencerros tintineantes y esporádicos berreos inunda el paisaje de árboles y yerbas crecidas, apenas empujadas unas contra otras por el revoloteo de suaves corrientes de aire. Como nosotros mismos debemos hacerlo en Las cuatro estaciones (2010), brillante muestra del mejor slow cinema (como últimamente se ha preferido llamar al minimalista cine de contemplación en boga desde hace unos años en festivales y circuitos de arte), el anciano observa con calma.
Si bien el más reciente largometraje del italiano Michelangelo Frammartino (Milan, 1968), —un director, como muchos en el nuevo cine europeo de arte, proveniente del mundo de las artes visuales— conforma una avasalladora pieza de observación cinematográfica, no es precisamente esta cualidad notable la que lo convierte en una de las mejores cintas europeas del 2010. Y es que Las cuatro estaciones, ganadora de un premio especial del jurado en el Festival de Cannes, es una película mística, una obra integral en la que la relación a la vez antagónica y simbiótica del hombre y la naturaleza toma forma a través de un atento seguimiento al tránsito metafísico: cuando el hombre muere, su existencia se ve transformada y disuelta en el mundo natural al que pertenece. Convertido, por ejemplo, en una cabra o un árbol, su espíritu continuará el ciclo a perpetuidad.
Inspirado por el pensamiento pitagórico, según el cual el hombre está integrado por cuatro tipos distintos de vida (mineral, vegetal, animal y humana), Frammartino lleva a cabo un estudio imaginario sobre la transfiguración corpórea y el equilibrio natural de los elementos. Sus personajes, eslabones de una cadena temporal en ascenso, son captados con parsimonia y belleza sin importar su naturaleza: un viejo pastor, una cabra, un árbol o un montículo de madera carbonizada en un horno son registrados con el mismo valor y poseen la misma relevancia narrativa. En el filme, sin diálogos y con énfasis en un impresionante sonido ambiental, animales, hombres y objetos conviven y se entrelazan en distintos planos: el interior de una casa invadida por cabras (en una de las secuencias más hermosas y mejor logradas del filme), las veredas de un bosque de robles y castaños o la plaza principal del pequeño pueblo, donde en medio de un gran ritual, una multitud se congrega para levantar el enorme tronco del árbol sacrificado. En dirección opuesta a los mecanismos de narración convencional, el ser humano no es situado en el centro del relato (ni el paisaje), es por el contrario, un elemento más en la continua circulación de un ecosistema constantemente renovado.
LAS CUATRO ESTACIONES
(Le quattro volte)
Dirección y Guión: Michelangelo Frammartino; Producción: Philippe Bober, Marta Donzelli, Elda Guidinetti, Gabriella Manfré; Fotografía: Andrea Locatelli; Edición: Benni Atria y Maurizio Grillo.
Italia, 2010 – 88 min.
Participaciones: Festival de Cine de Cannes –Premio Label Europa Cinemas–, Francia 2010; Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, República Checa 2010; Festival de Cine ERA Nuevos Horizontes, Wraclaw, Polonia 2010; Festival Internacional de Cine de Donostia – San Sebastián, España 2010; Festival de Cine de Telluride, Estados Unidos 2010; Festival Internacional de Cine de Toronto, Canadá 2010; Festival Internacional de Cine de Bratislava –Gran Premio–, República de Eslovaquia 2010; Festival de Cine de Nueva York, Estados Unidos 2010; Festival de Nuevo Cine de Montreal, Canadá 2010; Festival Internacional de Cine de Tokio, Japón 2010; Festival Internacional de Cine de Tesalónica, Grecia 2010; Festival Internacional de Cine de Palm Spring, Estados Unidos 2011; Festival Internacional de Cine de San Francisco, Estados Unidos 2011; Festival Internacional de Cine de Helsinki, Finlandia 2011; Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro, Brasil 2011.

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cuando van hablar de tenemors que hablar de kevin, slaudos
Si todo sale bien esa reseña se publica este lunes.