Por: Marco González Ambriz

Nora, vestida sólo con un delantal negro, prepara una cena romántica mientras espera el regreso de su esposo Sam, un maestro de historia que está en viaje de trabajo. Esto último es falso a menos que a Sam le paguen por cogerse a sus alumnas, pues mientras Nora se esmera en la cocina su esposo hace lo propio debajo de una adolescente que todavía tiene muñecos de peluche en su cuarto. La madre de la chica llega de improviso y en menos de lo que se dice “estupro” Sam ya está bajando la escalera de emergencia. Naturalmente toda esta actividad deja al buen hombre muy fatigado y, sobre todo, más seco que un ocote, por lo que al llegar al departamento que comparte con Nora lo que menos le interesa es cumplirle.

Así empieza una de las innumerables variaciones pornográficas sobre la fábula de la esposa insatisfecha que busca fuera de casa lo que su marido no le da. Esta producción setentera se salva de ser una más por la participación tras las cámaras de Roberta Findlay, una de las figuras más curiosas del cine de explotación neoyorquino junto con su esposo Michael. A partir de 1964 los Findlay crearon una serie de nudie-roughies, películas de muy bajo presupuesto y aún más baja calidad moral, donde se mezclaban los desnudos de la pornografía softcore de la época con todo tipo de fetiches. Era práctica común filmar los roughies en blanco y negro para subrayar su atmósfera decadente. Los Findlay pronto destacaron por lo escabroso de sus historias, donde abundaban las escenas de tortura y las muertes grotescas. Cabe aclarar que Roberta participaba de todo esto como fotógrafa, guionista y actriz secundaria, con el seudónimo Anna Riva.

Sin duda la obra más famosa del matrimonio Findlay es Slaughter, mejor conocida como Snuff. Para 1975, el mismo año que el distribuidor Allan Shackleton lanzó ese infame producto, Roberta Findlay ya había cambiado el softcore por el hardcore. Anyone But My Husband fue la cuarta o quinta película XXX (según la base de datos que se consulte) dirigida por ella y le seguirían otras veinte. La tercera etapa en la carrera de Roberta Findlay, y la más breve, daría inicio en 1985 para concluir en 1989, cuando le dio un nuevo giro a su carrera para dedicarse al cine de terror de serie Z, con títulos como The Oracle, Tenement o Blood Sisters. Anyone But My Husband es una comedia aceptable para los estándares del porno pero en ella Roberta Findlay demostró que lo suyo, lo suyo era la perversión, pues la cinta fue censurada y sólo recientemente se editó en DVD una versión íntegra.

Alpha Blue Archives es una empresa dedicada al rescate del cine porno de los años sesenta y setenta, incluyendo sus variantes más violentas en recopilaciones como Masked Rapists o Dungeons of Degradation. Gracias a ellos se puede conseguir la reconstrucción de Anyone But My Husband, usando una copia en video para completar las escenas eliminadas de la versión que se proyectó en cines. La calidad de la imagen, por lo tanto, varía mucho, pero es la única manera de ver la película tal como Roberta Findlay la concibió. Ahora los interesados pueden atestiguar cómo Nora, tras ser rechazada por su esposo, se encierra en el baño y calma sus ansias introduciéndose la botella de champagne que pensaba compartir con Sam. Asesorada por su amiga Sylvia, y siguiendo el consejo de su psiquiatra, Nora le pone el cuerno a Sam con varias personas, incluyendo a un artista plástico, un poeta y a una pitonisa.

Nora vive situaciones chuscas con cada uno de ellos, siendo el poeta el único que los censores dejaron tranquilo pues su obsesión por la obra de Wordsworth, Tennyson y Longfellow no representaba ningún riesgo. El artista plástico, en cambio, es un orate que a los pocos minutos de conocer a Nora decide que ella será su musa y sin pedirle permiso la cuelga de las muñecas para darle de latigazos. La pitonisa, por su parte, les explica a Nora y a Sylvia que en el futuro de ambas ve a un hombre con un miembro descomunal. Las dos amigas ni tienen tiempo de dudarlo porque de la nada aparece Tony Perez, apodado “El Gancho” por la curvatura de su falo. Mientras Sylvia aprovecha esta oportunidad, la pitonisa insiste que Nora debe experimentar el amor lésbico. Poco después la otrora fiel esposa está en el jacuzzi con el puño de la pitonisa adentro. La escena concluye con Nora tragándose los 33 centímetros de El Gancho.

Para llevar a la pantalla estos excesos Roberta Findlay contó con la invaluable colaboración de C.J. Laing, quien al momento de filmar Anyone But My Husband contaba apenas con diecinueve años. Laing no era la actriz más atractiva de su época pero esto lo compensaba con su entusiasmo para realizar actos sexuales que en el porno de los años setenta eran poco comunes, aunque actualmente no lo sean tanto (coitos interraciales, doble penetración). El empeño de C.J. Laing puesto a las órdenes de Roberta Findlay podría dar resultados francamente sórdidos de no ser por la decisión de alguien, tal vez la misma directora, de poner como música de fondo algunas de las obras más famosas del repertorio clásico. El fallido intento de Nora por seducir a su marido va acompañado del segundo concierto para piano de Rachmaninoff, durante el acostón con el poeta se oye un nocturno de Chopin, en la última escena hay una versión electrónica de los conciertos de Brandenburgo de Bach.

La selección musical es algo trillada pero al menos se cuidó que correspondiera al tono de cada escena. Cuando Nora es atacada por el artista plástico, por ejemplo, se escucha un disonante cuarteto de cuerdas (Shostakovich tal vez, la música de cámara no es mi fuerte). Roberta Findlay no era una cineasta muy dotada, sus encuadres son a veces caprichosos (acercamientos a tocadiscos o cafeteras, planos subjetivos injustificados), pero el desparpajo con el que resolvía sus guiones, propio de una autodidacta que se formó en los estratos más bajos del underground, le dan a esta humilde comedia un toque naif que salva la rutinaria premisa.

Anyone But My Husband
Dirección, Guión, Producción, Fotografía: Roberta Findlay; Música: Sergei Rachmaninoff, Johann Sebastian Bach, Fryderyk Chopin, Richard Strauss; Elenco: C.J. Laing (Nora), R. Bolla (Sam), Jennifer Jordan (Sylvia), Baumner Tree (el artista), Eric Edwards (el poeta), Deanna Darby (la pitonisa), Tony Perez (el Gancho), Susan Sloan (alumna de Sam), Bree Anthony (amiga de Sam)
EE.UU., 1975, 71 min.