Por Marco González Ambriz

Un guerrero regresa de las Cruzadas para encontrarse una Europa asolada por la peste negra. Temporada de brujas tiene la misma premisa de El séptimo sello, de Ingmar Bergman, un clásico irrefutable del cine europeo, pero con intenciones y estética diametralmente opuestas. La cinta sueca es una reflexión sobre la muerte y la fe, dirigida por uno de los maestros de la cinematografía, mientras que Season of the Witch es una producción que tiene la serie B tatuada en la frente y que es supervisada por Dominic Sena, un director de segundo orden dentro de la industria hollywoodense, con títulos como Swordfish o Kalifornia en su haber.

Dominic Sena y Nicolas Cage ya habían colaborado en el remake de Gone in 60 Seconds. A pesar de que Cage ya se ha vuelto garantía de mala calidad, llegando a tener incluso problemas fiscales que le obligan a aceptar cualquier tipo de proyecto, su fama todavía es suficiente para que sus cintas cuenten con presupuestos decorosos y se exhiban en salas cinematográficas. Al menos en ese aspecto Nicolas Cage debe sentirse afortunado. Hay otros actores, como Val Kilmer, que ya se acostumbraron a cobrar poco para salir en películas que se van a estrenar directamente en DVD, esa tierra de nadie que los críticos “profesionales” jamás visitan. Temporada de brujas se hizo con un presupuesto modesto para los parámetros de Hollywood, 40 millones de dólares, que los productores aprovecharon para rodar en locaciones de Hungría y Austria, los escenarios naturales ayudan bastante a establecer la atmósfera planteada por el guión de Bragi Schut. Los productores incluso se dieron el lujo de desperdiciar una parte de esa cantidad en multitudinarias escenas de batalla que ocupan los primeros minutos de proyección sin aportarle nada al relato.

En Temporada de brujas Nicolas Cage conserva dos de los rasgos que han distinguido el último tramo de su carrera. El primero es representar su papel siguiendo la ley del mínimo esfuerzo. Se supone que Behmen, su personaje, es un desencantado caballero medieval que desertó de las Cruzadas y que a su retorno a Europa se ve envuelto en una misión sobrenatural que pondrá a prueba su maltrecha fe en la Iglesia. A decir verdad al escritor le faltó imaginación para justificar la crisis espiritual del protagonista, según esto Behmen le perdió el respeto a la religión católica tras participar en una batalla en Tierra Santa en la que accidentalmente dio muerte a una adolescente. Cualquiera que conozca el comportamiento de los cruzados podría suponer que Behmen se siente mal porque le hubiera gustado violar a la chica antes de asesinarla, después de todo masacrar civiles indefensos era el pasatiempo favorito de los guerreros europeos que lucharon para recuperar Jerusalem. Pero no, el libreto mantiene que este crimen provocó en Behmen una profunda crisis espiritual que lo hizo renegar de la Iglesia, algo que Nicolas Cage en ningún momento intenta comunicar, ya sea con la voz o el lenguaje corporal.

La otra constante en la carrera de Nicolas Cage que se repite en Temporada de brujas es ese inconfundible look de indigente que ha lucido en casi todas sus películas recientes. Una cosa es que los caballeros medievales no se distinguieran por su higiene y otra muy distinta es que el actor salga a cuadro cobijado por una costra de mugre que es como una invitación para agarrarlo a manguerazos. Por suerte el personaje de Behmen está escrito de tal forma que la principal exigencia para el actor protagónico es tener un físico bien desarrollado, requisito que Cage cumple con su metro ochenta de estatura. Además está respaldado por un elenco que incluye a Ron Perlman (Hellboy, La ciudad de los niños perdidos), Stephen Graham (el neonazi en This is England, el teto en Snatch) y hasta Christopher Lee en un par de escenas. Ninguno de estos actores puede hacer gran cosa debido a que el libreto despacha a sus personajes con apenas un par de rasgos pero al menos corren con más suerte que el contingente juvenil de Temporada de brujas, Claire Foy y Robert Sheehan, inermes ante sus deslucidos papeles.

El argumento también es predecible en la forma en que resuelve los elementos que incorpora a la trama principal. Desde que el sacerdote le explica a Behmen que la única esperanza de poner fin a la plaga es la invocación de Salomón resguardada en un lejano monasterio el espectador puede adivinar que la película culminará con la lectura en voz alta de dicha oración mientras las fuerzas del mal hacen lo posible por interrumpirla, como en El rito o cualquier otra cinta de exorcismo. Cuando Behmen acepta trasladar a una adolescente acusada de brujería a dicho monasterio, acompañado de un heterogéneo séquito que incluye a un par de guerreros veteranos, a un estafador de baja estofa que conoce el camino y al mismo sacerdote que atormentó a la chica para que confesara ser una hechicera, uno ya sabe que no todos llegarán a su destino y que en el camino el protagonista tendrá nuevas razones para dudar de la santidad de la Iglesia. A falta de algo más original destaca la escena donde los héroes deben atravesar un ruinoso puente colgante.

Como en casi todas las películas contemporáneas de corte fantástico se recurre a la computadora para crear los efectos especiales, cuando bien se pudieron emplear otros medios. En la escena donde el grupo de viajeros es rodeado por una manada de lobos el CGI sale sobrando, esos animales no necesitan maquillaje para inspirar respeto. La confrontación final entre Behmen y el demonio sería más convincente si Nicolas Cage forcejeara con un actor de carne y hueso en lugar de tener que luchar contra el aire. No ha llegado a México, al menos de forma oficial, Black Death, otra película de caballeros medievales y fuerzas sobrenaturales en el contexto de la peste bubónica, pero hay razones para suponer que es preferible a Temporada de brujas. No tanto por la presencia del inexpresivo Sean Bean en el rol protagónico como por el hecho de que dirige Christopher Smith, responsable de cintas de horror tan estimables como Creep y Severance.

Trailer de Temporada de brujas (Season of the Witch):

TEMPORADA DE BRUJAS
(Season of the Witch)

Dirección: Dominic Sena; Guión: Bragi Schut; Producción: Alex Gartner, Charles Roven; Fotografía: Amir M. Mokri; Música: Atli Örvarsson; Edición: Bob Ducsay, Mark Helfrich, Dan Zimmerman; Elenco: Nicolas Cage (Behmen), Ron Perlman (Felson), Claire Foy (la bruja), Stephen Campbell Moore (Debelzaq), Stephen Graham (Hagamar), Ulrich Thomsen (Eckhart), Robert Sheehan (Kay), Christopher Lee (Cardenal D’Ambroise).

Estados Unidos, 2011  -  95 min.