Por Rodrigo Vidal Tamayo

Surrealismo.

1. m. superrealismo

Superrealismo.

(Del fr. surréalisme).

1. m. Movimiento literario y artístico, cuyo primer manifiesto fue realizado por André Breton en 1924, que intenta sobrepasar lo real impulsando con automatismo psíquico lo imaginario y lo irracional.

Quise comenzar con la definición de surrealismo del Diccionario Real Academia de la Lengua Española (DRAE) para dejar en claro dos cosas: 1) La palabra surrealismo es un barbarismo, lo correcto es decir superrealismo (sur en francés significa sobre, encima); 2) Una obra artística, para ser considerada superrealista, no tiene por qué ser necesariamente incoherente, ilógica o sinsentido, basta únicamente con que estire los límites de lo razonable y lo esperado. O como dice aquel viejo adagio comiquero: Espera lo inesperado.

Muerte anunciada / Crank y Crank 2: Alto voltaje son un díptico de películas de acción que muy bien podrían encabezar cualquier festival de cine superrealista (acompañadas, cómo no, de alguna cinta de Santo, El Enmascarado de Plata), en especial la segunda parte, en donde lo imaginario y lo irracional son el motor de una locura audiovisual tan irreal como subversiva.

¿Puede una película de acción ser subversiva? Si nos atenemos a la definición del DRAE:

Subvertir.

(Del lat. subvert?re).

1. tr. Trastornar, revolver, destruir, especialmente en lo moral.

…claro que puede serlo. Ambas películas trastornan todo lo que creíamos que debe ser la lógica en una cinta de golpes y balazos, revuelven nuestros cerebros con situaciones tan ridículas como espeluznantes –y sorprendentes–,  y destruyen cualquier expectativa previa que pudiera haberse tenido.

A pesar de ello, contienen todos los ingredientes para ser consideradas típicas películas de hombres musculosos: un protagonista –que no es ni héroe ni antihéroe– mamado, imparable, invulnerable, y con poderes más allá de los evidentes (sin llegar a ser un superhumano, por lo menos no de manera explícita), balazos, persecuciones, muertos, sangre, artes marciales, sexo (aunque sin las brumas homoeróticas ochenteras ¿o sí?), y adrenalina hasta en sucedáneos artificiales.

La premisa en ambas es similar. El personaje principal despierta para saber que tiene máximo una hora de vida, debido a un veneno en la primera entrega y gracias a la poca pila de su corazón artificial en la segunda, A partir de ahí transcurren historias paralelas en donde la supervivencia se ve opacada por las formas en que el mentado cumple las condiciones para no morir, nunca bajar la adrenalina en la primera, recargarse eléctricamente en la segunda. Muy bien, hasta aquí todo parece formuláico,  y lo es, de no ser por la dirección, los excesos del guión y lo fársico de las actuaciones, que convierten a estas películas en obligadas para los amantes del cine estridente.

Porque justo ese es el tono de las dos cintas y recurramos de nueva cuenta al DRAE para saber por qué:

Estridente.

(Del lat. str?dens, -entis).

1. adj. Dicho de un sonido: Agudo, desapacible y chirriante.

2. adj. Que produce ruido y estruendo.

3. adj. Dicho de una persona o cosa: Que, por exagerada o violenta, produce una sensación molestamente llamativa.

Si observan la tercera definición ahí está el quid de este tándem cinematográfico. A pesar de que la lógica, el buen gusto y nuestra inteligencia puedan decirnos que estamos frente a un par de churros, es impensable dejar de observarlas y, sobretodo, de disfrutarlas, porque están realizadas con tan buen tino y sangre ligera (y mucho de la segunda definición) que son absorbentes. Vale la pena mencionar que ambas partes están enlazadas de manera tal que es necesario verlas en estricto orden y en una misma función. Es decir, ambas conforman una sola película dividida en dos partes, pero no se espanten, los directores supieron contra las historias de manera autónoma, evitando las pifias de Matriz Recargado y Revoluciones o de El Señor de los Anillos (en donde la historia se corta a la mitad y no son autónomas), creando una verdadera saga.

Pero me estoy desviando. Son las exageraciones y el estiramiento de la plausibilidad lo que dota  a las cintas de una identidad única, así como la estética manejada en ambas: videoclipera en la primera (que no sienta mal, al contrario, abusa de ella para no dejar duda sobre la irrealidad de la película, haciéndola parecer un sueño [de hecho tuve un par de sueños bastante vívidos después de haberlas visto, ignoro si pudo deberse a influencia de las películas]), y una mezcla de videoclip, videohome, Takashi Miike y Robert Rodriguez si fuera inteligente en la segunda. Ese estridentismo es lo que permite que los directores (sí, fueron dos, ojalá nunca se separen) puedan abusar de sus múltiples influencias, las cuales van desde los directores que acabo de mencionar hasta el porno europeo, pasando por el cine de kaijus y la ciencia ficción más rasposa (cof, Roger Corman, cof).

La primera parte es un festín de buen mal gusto. Si los albures pudieran ser filmados serían algo como Crank, porque se abusa del doble sentido visual. Uno cree que está frente a algo serio cuando en realidad los directores se están burlando de todas y cada una de las convenciones del género, con la complicidad del espectador si es que éste se da cuenta del chiste. Sin bajar nunca el ritmo, la historia se ve aderezada por la actuación de un Jason Statham que denota siempre estuvo consciente de que su papel no podía ser tomado a la ligera… ni en serio. Es de agradecer que su carisma le permita entregarnos una actuación tan genérica como memorable (¿Recuerdan a Van Damme? Algo así pero sin las contorsiones corporales).

Ardo en gana de contarles el final, pero mis principios para escribir sobre cine me lo impiden, pero creo que no exagero ni caigo en falsedad cuando digo que es uno de los mejores finales jamás filmados en celuloide. De hecho, aún cuando se tenga el estómago curtido en exotismos cinematográficos, uno podría considerar a Crank como una película malita, aunque chistosita, y es gracias al final que el nivel se eleva, sobretodo porque esa escena convierte a la experiencia de ver la segunda parte en una necesidad imperiosa.

Y es la segunda parte la que mueve el cerebro. Estamos, sin duda, frente a una cinta rompedora de esquemas, vanguardista, retaguardista e inconforme. No sólo es una secuela, toma lo bueno de la primera parte, lo mejora y lo lleva a un:

Paroxismo.

(Del gr. ¿?????????).

1. m. Exaltación extrema de los afectos y pasiones.

2. m. Med. Exacerbación de una enfermedad.

3. m. Med. Accidente peligroso o casi mortal, en que el paciente pierde el sentido y la acción por largo tiempo.

…en donde lo de menos es el reflejo de la realidad. Y es que, a mi forma de ver, el cine debe servir para plasmar lo imposible, realizar lo imaginado y reificar la fantasía, permiténdonos asisitir a lo que jamás podríamos ver en el cochino mundo real. Y digo lo anterior a sbiendas qde que todas las situaciones tratan de ser explicadas de manera más o menos creíble, llegando al punto en que, con un poco más de cerebro, esta cinta pudo haber sido de ciencia ficción dura (esa en donde todo se explica con base en fundamentos científicos reales y solamente se extrapolan algunas consecuencias no reales aún). Sin embargo, su encanto radica precisamente en que no mantiene  ningún tipo de pretensión y sorprende con cada escena (¿Habían visto peleas de botargas en alguna cinta occidental de acción?).

Escena tras escena vemos como la lógica se pierde, la incredulidad debe estirarse al máximo y toda noción de realismo debe aventarse al caño, sólo así puede uno descubrir que Crank Alto Voltaje es una película única, completa e irrepetible, porque eso sí, tiene todo el tufo a garbanzo de a libra, a pitido de flauta por parte del burro, a campanazo, a que fue un golpe de suerte de los directores más que un proyecto así planeado.

Cinta de acción, comedia, ciencia ficción, tragedia, pornográfica. Todas y cada una de esas etiquetas le quedan, y las que le faltan, porque Crank Alto Voltaje tiene de todo y más. Si acaso le falta una escena musical y sería LA película completa, toda la historia del cine en una sola cinta. Ignoro porque esta película no ha convertido a Statham en el héroe favorito de los cinéfagos, y aun más por qué no se estreno comercialmente en México. No importa, el chiste es verla, absorberla, disfrutarla, hacerla suya y adorarla porque, como en toda buena película de acción que se precie de serlo, uno termina de verla y quiere salir a hacer desmadres.

Si son fanáticos de John Waters, Troma, Cannon Films, la serie III de Hong Kong, Takashi Miike, Tarantino, los cómics de Garth Ennis y Mark Millar, el cine piojo mexicano, el cine piojo gringo, el eurotrash, los nudie cutties… háganse un favor y vean estas películas. Son raras las ocasiones en que uno puede ver algo tan apabullante dignamente representado. Posiblemente no los vuelvan más inteligentes pero más felices, sin duda.

MUERTE ANUNCIADA

(Crank)

Dirección y Guión: Neveldine & Taylor (Mark Neveldine / Brian Taylor); Producción: Michael Davis, Gary Lucchesi, Tom Rosenberg, David Scott Rubin, Richard Wright; Fotografía: Adam Biddle; Música: Paul Haslinger; Edición: Brian Berdan; Elenco: Jason Statham (Chev Chelios), Amy Smart (Eve), José Pablo Cantillo (Verona), Efrén Ramírez (Kaylo), Dwight Yoakam (Doc Miles), Carlos Sanz (Carlito), Reno Wilson (Orlando).

Estados Unidos, 2006  -  88 min. (VO) / 93 min. (Director’s cut)

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CRANK 2: ALTO VOLTAJE

(Crank: High Voltage)

Dirección y Guión: Neveldine & Taylor (Mark Neveldine / Brian Taylor); Producción: Gary Lucchesi, Tom Rosenberg, Skip Williamson, Richard Wright; Fotografía: Brandon Trost; Música: Mike Patton; Edición: Marc Jakubowicz, Fernando Villena; Elenco: Jason Statham (Chev Chelios), Amy Smart (Eve), José Pablo Cantillo (Ricky Verona), Efrén Ramírez (Venus), Dwight Yoakam (Doc Miles), Bai Ling (Ria), Reno Wilson (Orlando), Corey Haim (Randy), Geri Halliwell (Karen Chelios).

Estados Unidos, 2009  -  96 min.