La leyenda del tío Boonmee (Loong Boonmee raleuk chat)

Por José Luis Ortega Torres

¿En qué momento alguien, en su posición de miembro del jurado en el Festival de Cannes, decide que una gran tomadura de pelo como La leyenda del tío Boonmee merece el supuesto máximo galardón de la industria cinematográfica “de calidad”? Peor aún, ¿en que momento los otros ocho miembros de jueces dicen “sí, me cae qué es la mejor”? Claro que esto se puede explicar desde una postura política en boga desde hace un tiempo en los principales certámenes fílmicos del orbe: se premian modas, no obras.

Así, si de repente se ponen de moda –más de lo cotidiano– los alegatos sobre el Holocausto se premia El pianista, cuando la obra entera de Polanski había sido denostada por Cannes. Si la moda es el cine rumano, se premia 4 meses, 3 semanas, 2 días; si lo in es el cine de vocación verité autorreferencial, pues nada mejor que Entre les murs. Luego entonces, si el último par de años fílmicos se ha saturado a la industria de lo inenarrable –literalmente: imposible de tener/ser narración– con películas contemplativas, lentas y a cual más ininteligible, pues que mejor que darle la Palma de Oro a un filme que, dicen, exuda arte en cada fotograma hasta grados de petulancia extrema. Y si es un exotismo asiático mejor. Y si es un exotismo asiático tercermundista, más todavía.

De esto sale otra pregunta ¿En que momento un espectador dice “me gustó” Tío Boonmee u otra cinta –de similar calaña– porque en verdad la película le aportó algo y cuándo lo dice únicamente por pose snob? Porque en este mundo de los falsos apóstoles del séptimo arte, los discípulos se ven obligados a decir “sí la vi” y “está poca madre” como rituales de iniciación cafeteril para quedar bien, si es que no quieren verse excluidos de los círculos intelectuakitsch.

Una noche en París, a Apichatpong Weerasethakul se le apareció una mujer vestida de blanco mientras dormía. “Mi cama era esponjosa y transparente y yo le pregunté a la mujer que qué hacía ahí”, recuerda el cineasta. Aquella aparición, añade, está en la raíz de Uncle Boonmee who can recall his past lives […]

Nota de Elsa Fernández-Santos en El País, secc. Cultura. Mayo 25, 2010.

¿Así o más falsamente construida su “iluminación” autoral?

La leyenda del tío Boonmee es una película por la que se han rasgado las vestiduras los que creen alcanzar con en ella el Nirvana fílmico. La prensa internacional deslumbrada por el casi desconocido cine tailandés ven en un compilado de escenas  sin sentido que tienen como protagonistas a un hombre con padecimientos renales, el fantasma de su esposa y el simiesco espíritu de su hijo desaparecido, una lección filosófica sobre la humanidad y su paso por el planeta, bajo la excusa de que Boonmee es capaz de ver sus vidas pasadas. La anécdota se desarrolla a partir del  libro escrito por un monje budista acerca de un Boonmee real que en verdad podía recordar sus encarnaciones anteriores después de un alto grado de meditación. Todo ello está íntimamente relacionado con el sincretismo cultural y religioso del budismo, religión mística de por sí, y por ende, mitificada ad-nauseaum para el espectador occidental,  lo que le brinda a esta película un primer velo de exotismo deslumbrante.

La puesta en escena pausada, de encuadres sobrios, planos largos, interpretaciones naturales y diálogos cortos da la sensación de estar ante un filme documental que retrata maravillosamente (eso sí, como estampa de almanaque) la región noreste de Isan, paradisiaco valle que enmarca los primeros encuentros con los personajes. Estamos ante un filme arthouse cuidadosamente planeado para gustar en festivales, eso se “huele” desde el primer fotograma, y es perfectamente válido tanto para su director, Apichatpong Weerasethakul, como para cualquier realizador capaz de sostener una cámara. Pero de ahí a que una larga secuencia inicial que sigue el camino de un toro (o algo así) por el bosque sin mayor sentido, hasta terminar con la súbita presencia de un ente oscuro de foquitos rojos por mirada –como un ewok, pero más alto–, sea considerado “artístico”, dista un gran camino.

Desde el momento que escribo esto veo venir algunos reclamos sobre el anatema de estar en contra del nuevo mesías Apichatpong –no faltará quien escriba que entonces agarre mi propia cámara y filme–, pero de antemano respondo: ¿Cómo tomar en serio a quien pretende ser “artísticamente-contemplativo-y-filosófico” a través de un actor mutado en peludo chango como el viejo Cha-ka de Land of the Lost sólo porque éste se mueve en cámara lenta, no parpadea y habla en monosílabos “reveldores”? ¿Debe decirme algo “trascendental” que un pez gato folle a una doncella en un lago? ¿Debo llorar de emoción ante un final gratuito, presuntuoso e inconexo?

La prensa generaliza responde que sí a mis preguntas y me dice, entre otras cosas, que Sukhdev Sandhu escribió el 21 de mayo de 2010 en el diario británico The Daily Telegraph: “Apenas es una película; es más como un mundo flotante. Verla te hace sentir demasiadas cosas –culpa, seducción, diversión, misticismo–” y continúa: “Hay muchos elementos de esta película que se mantendrán elusivos y secretos” (o sea que a final de cuentas tampoco le entendió); algunos más afirman que es un filme para despertar nuevos estados de consciencia. Hay otros como nuestro connacional Carlos Bonfil [En su columna de La Jornada del 12 de noviembre de 2010] que simplemente dice que La leyenda del tío Boonmee obtuvo muy merecidamente la Palma de Oro en la pasada edición del Festival de Cannes” y que su realizador (al igual que otros como Lisandro Alonso, Philippe Grandrieux o Nicolás Pereda) “muestra la enorme inventiva que despliegan hoy los nuevos exploradores audiovisuales.”

No me trago esos cuentos. “inventiva” sería, en todo caso, tomar una cámara y planificar el plano secuencia perfecto (de 90 minutos), como lo hizo Sokurov en Arca rusa; replantearse no sólo la estética del cine silente, sino también sus condiciones de rodaje para crear un universo tan personal como el del canadiense Guy Maddin; hacer de la animación un mundo subversivo y contestatario como Jan Svankmajer; construir reflexiones acerca del cine y sus implicaciones a la manera Hou Hsiao-Hsien; o mostrar, si se quiere, la cotidianidad de las relaciones sensoriales del ser humano como materia estética, tal y como lo hace el malayo Tsai Ming-liang.

Ante esto, prefiero la honestidad antes que la petulancia (de quienes filman y de quienes se “deslumbran”). Tal vez no estoy a la altura crítica de los arriba citados, ni tengo la misma sensibilidad de mi admirado Tim Burton ni de Benicio del Toro y Kate Beckinsale –tres de los nueve jurados que en Cannes se sintieron tocados por Apichatpong y se rindieron ante él otorgándole la Palma de oro–; y mucho menos la de los “reseñeros” del circuito artie-condechi, pero la verdad, no lo lamento.

LA LEYENDA DEL TÍO BOONMEE

(Loong Boonmee raleuk chat / Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives)

Dirección y Guión: Apichatpong Weerasethakul; Producción: Simon Field, Keith Griffiths, Charles de Meaux, Apichatpong Weerasethakul, Hans W. Geissendörfer, Luis Miñarro, Michael Weber; Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom, Yukontorn Mingmongkon, Charin Pengpanich; Edición: Lee Chatametikool; Elenco: Thanapat Saisaymar (Boonmee), Jennira Pongpas (Jen), Sakda Kaewbuadee (Tong), Natthakarn Aphaiwonk (Huay, esposa de Boonmee), Geerasak Kulhong (Boonsong, hijo de Boonmee), Kanokporn Thongaram (Roong, amigo de Jen), Samud Kugasang (Jaai, jefe de Boonmee).

Tailandia-Gran Bretaña-Francia-Alemania-España, 2010  –  113 min.

Particiones: Festival de Cine de Cannes –Palma de Oro a Mejor Película–, Francia 2010; Festival Internacional de Cine de Toronto, Canadá 2010; Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro, Brasil 2010; Festival de Cine de Nueva York, Estados Unidos 2010; Festival Internacional de Cine de Edmontón, Canadá 2010; Festival de Cine de Milwaukee, Estados Unidos 2010; Festival de Cine de Londres, Inglaterra, Gran Bretaña 2010; Festival Internacional de Cine de Valdivia, Chile 2010; Festival Internacional de Cine de Catauña-Sitges, España 2010; Festival de Cine del British Film Institute, Londres, Inglaterra, Gran Bretaña 2010; Festival Internacional de Cine de Morelia, México 2010; Festival Internacional de Cine de São Paulo, Brasil 2010; Festival de Cine de Virginia, Estados Unidos 2010; Festival Internacional de Cine de Denver, Estados Unidos 2010.

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20 Responses

  1. Gustavo E. Ramìrez says:

    “O sea que a final de cuentas tampoco le entendió” jajajaja. Excelente artìculo !!

  2. Paxton Hernandez says:

    Jajajaja, felicidades. Reí como puerco.

  3. Siendo sincero, el pinche chaka con los foquitos rojos y la secuencia del pez globo follando están padres, pero nada más. Creo que ya va siendo hora de que me vaya a otro planeta donde se le tome más en serio al cine… al menos uno donde no haya Cannes, Reygadas y pingpones o como se diga.

  4. Duncan says:

    No cao!!! Pos a lo mejor te hizo falta estar en la misma onda que los jueces.
    Digo, a lo mejor y ellos toman/ingieren algún suplemento herbal que los pone en otra onda y les afina la sintonía…

    Digo,

  5. Ana Paula says:

    Hórrida, lo único que me ha gustado de la película es tu crítica. Tal vez los jueces vieron los primeros 5 minutos, se durmieron y despertaron recordando un inicio del que no se sabe a ciencia cierta qué esperar. Odié sus pretensiones y me pareció una larga nada. Ni atrevido, ni irreverente, ni nada. Los personajes parecen un adorno, un pretexto, igual que la selva. Cuando el ewock de ojos rojos sale a la luz y es fotografiado con los soldados me dieron ganas de salir corriendo de la sala.

  6. Chris says:

    Inventiva sería que por una vez tus críticas se safaran del cliché: “ya veo venir las críticas”, “prefiero la honestidad”, “petulancia”, “retrata”, “paradisiaco”, “exotismo”… No basta con despotricar sobre una película tan alabada para ser original, la forma chavo, la forma. Con esa actitud anulas el poco valor que pudiera encontrarle a tus palabras porque te contradices. El gusto se rompe en géneros y si no te latió, no la entendiste o lo que sea pues también se vale, pero fundamenta más en lugar de hablar de la Condesa, Cannes o del gusto de otros críticos.

    Por lo demás a mi si me gustó, y hay críticas hechas cuando recién apareció en Cannes (antes de la premiación) que decían que era la favorita. Apóyate también en ellas para que tengas un juicio más amplio. Y si no te gusta también se respeta.

    Si la tendencia del cine va por el contemplativo es lógico que una de éstas películas tuviera cierta predilección, pero eso no la hace mala o le quita méritos ¿Has visto el resto de las competidoras?… Ya sé que no, y me lo imaginaba, sino hubieras dicho que películas se merecían ganar pues gran parte de tu rezongue se refiere al festival.

    Y para aclarar, nada tiene que ver “Boonmee” con Reygadas, Escalante o “Cefalópodo”.

    Y es cierto que ya empiezan a dejar los clichés de la crítica cinematográfica, las frases hechas y las líneas replicadas de siempre, pero todavía les falta (en general, aunque hay un par de excepciones).

    • José Luis Ortega Torres says:

      Saludos Chris. Muchas gracias por tu comentario.

      Me resulta muy divertido que en pos de decir que sí te gustó Tío Boonmee, hayas sido el primero en caer en el garlito y cumplir al pie de la letra mis palabras acerca de aquellos que despotricarán en mi contra, felicidades, eres muy obvio. Tanto que en tu post anotas “…hay críticas hechas cuando recién apareció en Cannes (antes de la premiación) que decían que era la favorita…”, pero no haces el esfuerzo por citarlas o linkearlas como yo lo hago cada que menciono otra fuente. No dispares al aire si quieres que no sea yo quien anule “…el poco valor que pudiera encontrarle a tus palabras…”.

      Respondiendo a tu pregunta “¿Has visto el resto de las competidoras?… Ya sé que no, y me lo imaginaba…”, imaginas mal “chavo”, imaginas mal. ¿Sabes? Nunca me ha gustado ser de los “apantalla-bobos” que recitan qué han visto y qué no. Sin embargo, para responderte, lo haré por única vez y refiriéndome sólo a Cannes 2010, que es lo que “rezongas”: He visto 10 de las 19 películas de la Selección Oficial; sólo 4 de las 19 que conformaron la sección Un certain regarde, y las dos cintas mexicanas que participaron en la Quincena de realizadores; y lo más chido, ¿adivina dónde las vi? ¡En la ciudad de México, “chavo”, en la ciudad de México! Pues se están exhibiendo o en la Muestra Internacional, o en otros foros culturales, o hasta las encuentras en excelentes copias “alternas” en DVD. Es cosa de que te esfuerces un poquito nada más. Así que te podría decir que una justa Palma de Oro pudo haber sido Des hommes et des dieux –que por cierto ganó el segundo premio en importancia, el Gran Premio del Jurado–, o Copie conforme, una auténtica joya de Abbas Kiarostami; y si era por nombre, trascendencia o trayectoria, ahí estaban Kitano, Loach, Tavernier… Velas como yo ya lo hice, y luego me vuelves a escribir.

      Otra cosa, si lees con atención, en ningún momento escribo que Boonmee tiene que ver con Reygadas o Escalante, acaso tu gusto ofendido te impidió leer que es Carlos Bonfil quien menciona a otros realizadores en un artículo de la Jornada que linkeo para mejores referencias.

      ¡Ah! Finalmente te agradezco que reconozcas que ya “…empezamos a dejar los clichés de la crítica cinematográfica…”, y de todo corazón espero que tú comiences ya a dejar los lugares comunes del lector ofendido que crítica al crítico.

      No dejes de leernos ¿vale?

      • Fan no. 1 says:

        Jejejeje, le rompieron el hocico. XD

      • Chris (final) says:

        Pues alli te va que si dejé el lugar común, porque me gustó la película pero no creo que sea la mejor ni soy fan del “Picha pong”. A ver si ahora sí entiendes que mi crítica es a tus rezongues sin sentido, que te la pasaste hablando de los críticos, de los festivales, de la audiencia, en general de todos a los que les gustó y apenas hablas de atributos y fallos de “El tío…”.

        Ya tiene rato lo de Cannes y me es imposible recordar todas las pistas, pero el no tenerlas ¿Hace más inválida mi aceveración? Yo no soy el que hace la columna y por lo tanto no soy quien tiene que demostrar, así que si perfieres invalidar ese comentario por ello, hazlo que no sería irracional.

        Las pocas que viste no alcanzan para decir que ya las viste, además son las que todos, por acá, hemos visto, y sí, gracias a la Muestra.

        Te suena eso del lugar común del seudo-crítico que se hace notar despotricando contra la gente que le gusta una película y luego “intenta” cazar a sus detractores. Jajaja. A mi también. Pero como te mencioné, no soy fan del director y la película me gustó pero no creo que sea lo mejor del Universo.

        Espero que sigas mejorando y que dejes el simple escándalo por comentarios de más contenido que no tienen porqué dejar de ser escandalosos.

    • gandhi cancino says:

      ¿Te es familiar el término apantalla-bobos? pues te apantallaron, mi chavo, con la forma mi chavo.

      • gandhi cancino says:

        Chris:

        Debes saber que hay más mundo que los cafés de la Condesa, y que el criterio cinematográfico no se forma sólo por ver lo que tus cuates del Claustro te recomiendan, ¡échale ganas!

  7. Rackve| says:

    Chavo Jose Luis:

    Como dicen por ahi, si no te gusto pues no escribas de eso, para que hablar de algo que no te gusta es gastar tiempo y espacio, sino le entiendes pues deja mucho que desear de la cultura que tienes.

    No es cierto, ja ja ja, te queria atacar, pero no pude, ja ja ja.

    Tio Boonme es una película insufrible y somnifera. El final como dices es confuso e inconexo.
    No hay mucho que decir, pero hablando de la Muestra la que se lleva las palmas de tan mala película es Verano de Goliat.

    Saludos!!!

    • José Luis Ortega Torres says:

      Jajajaja….

      ¡Ya me había espantado! Me da susto que un día se descuelgen los Apichat-fans a mi oficina para darme pamba tailandesa.

      Verano de Goliat no la he visto porque quiero chutarme la anterior “Perpetuum Mobile” (gulp…!)

      CHAU!

  8. Javier Quintanar P. says:

    Estimado Jose Luís:

    Estoy muy de acuerdo con tu critica sobre La leyenda del tío Boonmee, aunque no fue una película que me disgustara completamente. Creo que tenía buenos momentos… pero acompañados de muy malos cuartos de hora, un desarrollo que dejó mucho que desear y un desperdicio de elementos que pudieron dar para otras cosas.

    Y si creo que el chango ese parece salido de Star Wars, aunque a mí mas bien me parece una cruza entre un Wookiee y un Jawa :D.

    Y también creo como tu que este es un ejemplo de un filme que es reconocido solo por ubicarse dentro de una moda. Y si el Jurado en Cannes, los críticos “serios” o de cafetería, los reseñeros del circuito artie-condechi, los Apichat-fans o los círculos intelectuakitsch se la creyeron y apantallados por su exotismo quisieron encontrarle otros valores… pues allá ellos (y sin ofender).

    Y para Chris (y ya para poner punto final), creo que sería interesante (hasta como ejercicio de retroalimentación) que en lugar de enumerar las cosas que no te gustan de la reseña (y de paso, las que no te gustan de como escribe Jose Luis), hicieras un recuento, argumento o refutación, explicando aquellos elementos por los que La leyenda del tío Boonmee te gustó, aunque no la consideras lo mejor del universo. Quien quita y hasta me convences ;). Y aguas con clavarse en la forma y olvidar el fondo, creo que no puedes desvincular una de otra.

    Y creo que sería esclarecedor si ampliaras un poco más el comentario final de tu primera intervención: “Y es cierto que ya empiezan a dejar los clichés de la crítica cinematográfica, las frases hechas y las líneas replicadas de siempre, pero todavía les falta (en general, aunque hay un par de excepciones)”. ¿A qué clichés te refieres? Según tu ¿Qué falta? ¿Cuales son ese par de excepciones? Sería enriquecedor saber tu opinión. Y como dice Jose Luis, no dejes de leernos. Recibe también un saludo.

    Y finalmente, saludos a todos los colaboradores y lectores de Cinefagia. Y que tengan una excelente inicio de semana.

    • José Luis Ortega Torres says:

      Saludos Javier!

      Muchas gracias por el saludo y los comentarios, estamos en contacto, hace un buen que no te veo por acá!

      • Javier Quintanar P. says:

        ¡¡Saludos Jose Luis!!

        Si, se que andado un tanto desaparecido por estos días, pero prometo regresar muy pronto. Recibe un gran abrazo.

  9. edgar garcia says:

    jajajjaja a mi me encanto la reseña. yo respeto los comentarios de todos, pero a mi la verdad no me gusto y no creo que haya ni una …che persona en este mundo que pueda decir que le entendio. Fuera del sin-sentido de las imagenes tambien me parecio demasiado lenta, eso si muy buena fotografia y el chubaca a mi si me latio jajajja. Aunque debo decir que al salir de la sala estaba decepcionado, encabronado y atónito con lo que acababa de ver. La verdad no he podido ver las demas pelis para poder dar mi punto de vista de cual podria haber sido una justa ganadora, pero si vi las mexicanas “año bisiesto” y “biutiful” y debo decir que aunque siempre he criticado el nuevo cine mexicano. Me parecen las dos mucho mejores que la de la palma de oro.

  10. A. Gomez says:

    Hartas gracias por el norti.

    Si uno se junta con los cuates pa ver estas cosas, haciendo comentarios como Andrés Bustamante y Trino en el programa “A platicar a su casa” de la extinta “Ponchivisión”, estas cosas son un carnavalazo de diversión.

    A menos que sea tan absolutamente plana que ni eso.

    Eso de que “denuncia social+al director le vale madre que se entienda =arte” como fórmula de éxito pa los festivales espero que pase pronto.

    Digo pa no anden restregándole a la gente como grandes películas obras con carencias técnicas y argumentales indignas de profesionales.

  11. Homero Ontiveros says:

    Me gustó de cierta forma tu reseña, porque reafirma algunas ideas que nacieron precisamente hoy que ví la película aquí en Monterrey.
    Tanto la aparición de la esposa, como la del hijo se me hacen hasta infantiles, sobre todo la del hijo. La escena del pez gato no supe que pensar: me gustó la escena cuando solo se ve a la princesa en movimiento, dando la idea de un acto sexual, pero cuando vi que se trataba del pez como que todo se derrumbo. En ese momento pensé que igual son conotaciónes culturalmente ditantes, que igual pueden tener importancia para ellos, como la escena del toro o buey al inicio que me hizo pensar en preguntar si este animal tiene algun significado religioso o sobrenatural en la culura tailandes o asiatica. Pero la verdad es que todo es inconexo, por más que me esforcé no entendí si hablaba de tradiciones, de fabulas, o si hacia una critica social (por la fotos y la escena final del monje dejando el habito).
    Me pasó lo mismo; Me pregunté qué habían visto el jurado para darle la palma, sin embargo debo confesar algo: Salí de la sala con una buena sensación y entonces pensé que en mi caso personal, igula puedo tomarlo como uno de esos cuadros que ves en cierta exposición, del cual no entiendes poco o nada, más sin embargo la contemplación dejo una buena sensación, ni siquiera la mejor, solo una buena sensación.
    Saludos desde Monterrey.

    • José Luis Ortega Torres says:

      Saludos hasta Monterrey Homero!

      ¿Qué más te puedo decir que no hay escrito ya en mi texto? Me pareció un ejercicio de petulancia absoluta. En mi caso, a diferencia tuya, al salir me dejó bastante molesto. Te agradezco mucho tu comentario, harto sincero según leo, porque a diferencia de otras personas que se desgarran las vestiduras defendiendo lo indefendible, tú sí anotas tu real sentir.

      No dejes de leernos

      JLO

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