Por Marco González Ambriz

Las parodias han sido el pan nuestro de cada día en el cine porno desde sus inicios. En su momento comenté que en la prehistoria del género, cuando aún era ilegal y sólo se producían cortometrajes, se llegó a filmar una versión sólo para adultos de Madame Butterfly. Al institucionalizarse el porno uno de los problemas que enfrentaron sus creadores fue darle a sus obras una identidad propia frente a la multitud de productos que inundaron el mercado. Siendo el cine de las tres equis el más barato de producir, los realizadores muy pronto se dieron cuenta que la forma más fácil de destacar era apropiándose de identidades ajenas, dando como resultado títulos clásicos como Flesh Gordon (1974) y otros que no lo eran tanto como Bat Pussy (1973).

A últimas fechas esta bonita tradición ha tenido un repunte, con la serie “This Ain’t” de Hustler Video. Así, hemos visto parodias de series de televisión como Los Munsters, El show de Bill Cosby, Tres son multitud y hasta Monday Night Football. Por el lado del cine están las de Twilight, Kill Bill, El código Da Vinci, The Big Lebowski (¡en serio!) y no podía faltar la película más taquillera de todos los tiempos: Avatar. Me encantaría decir que esta última es divertídisima, que satiriza con agudeza las fallas del guión de Cameron y, sobre todo, que el hecho de que los actores estén cubiertos con pintura azul no le resta cachondez al espectáculo. Nadie espera grandes despliegues de ingenio en una parodia de este tipo, pero tratándose de una producción de Hustler Video, los actuales reyes del subgénero, podía uno alimentar la esperanza de que los guionistas encontrarían la forma de burlarse del original.

En este sentido lo más que ofrece Avatar XXX son unos cuantos chistes a costa del mineral buscado por los humanos -aquí se llama Viagratanium y tiene los efectos que se pueden imaginar-, además de la escena donde la princesa toma su pelo con el fin de enseñarle al héroe cómo se conecta su raza y él le responde que los humanos tienen un método mejor, dicho lo cual le pide que se arrodille mientras se despoja de su taparrabos. Si el guionista Marc Star se tardó más de veinte minutos en elaborar todo el libreto debe ser porque escribe muy, pero muy despacio. Como para confirmar la flojera del escritor de repente al video le da por calcar escenas del Avatar original (por ejemplo, la escena donde la tribu de Neytiri acepta a Jake como guerrero), sólo añadiéndole uno que otro diálogo chusco. Obviamente un video como éste, grabado con tres dólares en sets minúsculos, no está en condiciones de imitar las secuencias de acción de Cameron, por lo que el director Axel Braun se ve obligado a suplir estas carencias con efectos de sonido (se oye un helicóptero cuando la doctora Grace se dispone a explorar Panwhora) o con simple narración (Jake nos cuenta que hubo una gran batalla y los humanos perdieron).

Otra mala decisión fue querer grabar esta parodia en 3-D. Hustler se puso en contacto con una empresa con experiencia en el rubro para que entrenaran a sus técnicos y también para alquilar el equipo necesario, con resultados francamente lamentables. A diferencia de las cámaras de HD que suelen usarse en los videos porno, que le permiten a los realizadores una gran movilidad además de facilidades para editar el material obtenido, el equipo usado para This Ain’t Avatar no se presta para los acercamientos ginecológicos que se acostumbran en el género, forzando al director a hacer tomas muy largas, de varios minutos, casi siempre en full shot. Como el video tiene poca música de fondo esto le da a Avatar XXX un desafortunado parecido con Año bisiesto, de hecho la cinta de Michael Rowe tiene una puesta en escena más ágil que la de Axel Braun. Incluso hay momentos en que los actores quedan fuera de cuadro, cuando el director trata de desplazar la cámara y se va en banda. Por si fuera poco las escenas están mal iluminadas, problema que se agrava por el maquillaje azul oscuro que se le aplicó a los actores.

Con actrices tan atractivas como Misty Stone o Chanel Preston uno pensaría que Avatar XXX tendría forzosamente que ser erótica. Pero al embadurnarlas de azul marino, ponerles plastas de maquillaje en la frente y pegarles orejas puntiagudas estas mujeres pierden su encanto. Es más, si no fuera porque sus personajes usan vestuarios diferentes sería casi imposible distinguirlas, siendo que Stone es negra y Preston es blanca. A la única que le ayuda el maquillaje es a Nicki Hunter, actriz ya madura que se ve sabrosona con la pintura azul… al menos hasta que al director se le ocurre sacarla al natural en la siguiente escena, dejando al descubierto sus imperfecciones. Por cierto, en esta parte de la película aprendemos que en el futuro la humanidad tendrá la tecnología para viajar a otros planetas pero los implantes de silicón seguirán siendo tan falsos como ahora. No sé si la incomodidad de mantener la misma posición frente a la cámara estática, cubiertos con tinta azul, sea la causa de que los actores muestren tan poco entusiasmo. Para facilitar los encuadres normalmente son ellas las que toman la iniciativa, pero sin ganas, ya no digamos pasión. Y si los actores de un video porno no se emocionan con lo que están haciendo pues uno, que sólo es un espectador, menos. Avatar XXX no vale la pena ni por curiosidad.

Trailer de This Ain’t Avatar XXX:

THIS AIN’T AVATAR XXX
Dirección, Fotografía
: Axel Braun; Guión: Marc Star; Producción: Larry Flynt; Edición: Claudia Rossi, Axel Braun; Elenco: Chris Johnson, Misty Stone, Nicki Hunter, Danica Dillan, Juelz Ventura, Evan Stone, Danny Wylde, Lexington Steele, Dale DaBone, Eric Swiss
Estados Unidos, 2010  -  129 min.