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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

La princesa y el guerrero (Der Krieger und die Kaiserin / The Princess and the Warrior)

Por José Luis Ortega Torres

Un remitente solitario, una solitaria carta en su recorrido y un destinatario igualmente solitario. Soledades que se enlazan en encuentros furtivos provocados por el azar. Sissi, una enfermera solitaria es quien recibe la misiva, aunque no le provoca ninguna reacción afectiva. “Afecto”, tal parece que ese concepto no entra en su vocabulario.

Vida de reclusión en un hospital psiquiátrico donde atiende y favorece a los internos en perpetuo estado de ansiedad, mientras ella no encuentra motivo alguno que le haga cambiar su rostro imperturbable de eterno desencanto.  Internos desequilibrados que viven ahí por motivos de salud y ella, una enfermera que también vive ahí, aunque por increíbles circunstancias del destino: ese es su lugar de nacimiento y nunca ha conocido el mundo que existe más allá y si saliera, de hecho, no sabría que hacer en él, aunque anhele evadirse rumbo al mar.

Un militar caído en desgracia con una muerte en su conciencia, venido a menos y convertido en vulgar ladrón. Bodo ha olvidado lo que es vivir después de ver de frente a la muerte y únicamente lo alienta el deseo compartido con su hermano de huir a Australia, aunque para lograrlo deban asaltar un banco. Soledades y deseos de evasión que se unirán por un trauma, cuando Bodo provoque un accidente en el que Sissi no muere gracias a que paradójicamente, él se esfuerza por salvarla. En esta segunda oportunidad Bodo vence a la muerte, aunque aun siga derrotado por los fantasmas del pasado.

Pero surge algo, la esperanza en Sissi de encontrar a su ángel salvador, motivo tan grande que la lleva a estar segura de que a partir de ese momento su vida cambió, aunque no sepa si será para bien. La búsqueda la conduce a conocer a un Bodo muy distinto del que había imaginado, sin embargo, ella está dispuesta a seguirlo en medio de desgarradores desprecios por parte de alguien que no siente más que dolor y pena de sí mismo. La separación es inminente, aunque momentánea.

Cuarto largometraje en la carrera de Tom Tykwer, uno de los cineastas punta de lanza de la nueva camada del más joven cine alemán –y segundo después de su hit mundial Corre Lola Corre (1998)–, La princesa y el guerrero es un filme de una profundidad poética elaborada, pero que a la vez echa mano de una estética trabajada y de cierto aliento videoclipero, pero no por ello vacua, donde los juegos del azar hacen de Sissi y Bodo marionetas de un destino que parece ya estar predestinado. Será justamente una nueva eventualidad la que los pondrá frente a frente en el planeado asalto al banco, donde otro dolor se suma a la loza sentimental que acarrea Bodo, quien sin pensarlo siquiera encontrrá que Sissi está ahí para ayudarlo. La enfermera se ha transformado también en un ángel benefactor que intentando todo por cuidarlo, lo lleva a su hábitat, al mundo de locos donde ni siquiera ellos parecen estar sanos.

Un mundo invertido donde las reglas parecen estar escritas por los internos, pues uno de ellos toma la acción en sus manos moldeando el destino de Sissi y Bodo orillándolos al precipicio, al abismo de la desesperación, pues si bien antes ya había marcado la vida de Sissi, ahora intenta hundirlos a ambos. Pero más allá del abismo la esperanza de la princesa triste aun se mantiene en pie y esta vez duplicada, pues el guerrero ha decidido luchar para vencer su apatía y gracias a una providencial ayuda emprenden un camino que llevará a Bodo a un encuentro frontal con sus miedos y cargos de conciencia al llegar nuevamente, en otro giro del destino, al lugar que lo marcó.

Su breve estancia en el traumático lugar provoca un desdoblamiento –literal– de personalidad: dos Bodos, aquel que aun llora como reflejo de sus penas y uno nuevo, renacido, vuelto a la vida gracias a la esperanza, sólo una de ambas personalidades tiene cabida en este nuevo mundo al lado de Sissi. Es momento de decir adiós al pasado. Dos soledades que se complementan, dos anhelos por evadirse que se unen finalmente en la carretera. El guerrero ha librado su batalla final, no habrá más lágrimas, y la princesa, por vez primera, sonríe.

La princesa y el guerrero
(Der Krieger und die Kaiserin)

Dirección y Guión: Tom Tykwer; Producción: Stefan Arndt, Maria Köpf, Katja De Bock, Gebhard Henke; Fotografía: Frank Griebe; Música: Johnny Klimek, Reinhold Heil, Tom Tykwer; Edición: Mathilde Bonnefoy; Elenco: Franka Potente (Sissi), Benno Fürmann (Bodo), Joachim Krol (Walter), Marita Breuer (madre de Sissi), Lars Rudolph (Steini), Melchior Beslon (Otto), Ludger Pistor (Walter Dürr), Sybille J. Schedwill (María), Peter Ender (Thomas).

Alemania, 2000, 135 min.

Participaciones:  Festival Internacional de Cine de Venecia, Italia 2000; Festival Internacional de Cine de Toronto, Canadá 2000; Camerimage. Festival del Arte Cinematográfico, Lodz, Polonia 2000; Festival Internacional de Cine de Gijón, España 2000; Festival Internacional de Cine de Berlín, Alemania 2001; Festival de Cine de Pula –Premio Arena de Oro a la Mejor Película Europea en Competencia–, Croacia 2001; Festival Internacional de Cine de Hong Kong, 2001; Festival Internacional de Cine de Seattle, Estados Unidos 2001; Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, República Checa 2001; Festival de Cine de Atenas, Grecia 2001; Festival Internacional de Cine de Vancouver, Canadá 2001; Festival de Cine Febio, República Checa 2002; Festival Internacional de Cine de Tromsø ­–Premio de la Audiencia y Mención Especial al Director–, Noruega 2002; Festival NatFilm, Copenhague, Dinamarca 2003.

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2 Comments

  1. Hola José Luís

    Si la maltratabas no iba yo a comentar (sufro como Libertad La Marque cuando maltratan a las películas que me gustan. xD). ‘La princesa y el guerrero’ es una de mis películas de amor favoritas de toda la vida. La encuentro un poco en la línea de “Los amantes del puente nuevo”. ‘La princesa y el guerrero’, también retrata a dos seres un poco loosers y extraviados, habitando en su mundo paralelo, pero ciertamente con más arrojo para las batallas amorosas que quienes habitan en zonas de confort emocional y social. Supongo que esto es normal (y no hablo del cine, sino de la vida real). Amo su estética cuasi ochentera, su poética elaborada, como dices tú, amo a esa pareja y amos su final. Y aunque todo mundo diga que Corre Lola Corre es mejor, a mí esta me gusta más. Me parece muy bien que la hayas reseñado… aunque sea diez años después de su estreno, jajá.

    Un beso

    Qué mala onda esta página: es la tercera vez que dejo mi comentario y no se deja. Me doy.

    • Saludos Marichuy!

      Al igual que tú, coincido en que “La princesa y el guerrero” es mejor película que “Corre Lola Corre” por la simple razón de que está mejor construida a nivel de historia. “Lola…” es víscera, “La princesa…” es más sentimiento.

      Y sí, al cambiar la plataforma a una versión más reciente de wordpress, nos hemos metido en líos con el administrador de la página, que la tornan un poco incoveniente. De todos modos tú escribe que seguro nos llega tu mensaje, aunque sea un par de horas más tarde.

      BESOS!

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