Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Amor por contrato (The Joneses). Sobre los efectos de la publicidad engañosa.

Por Marco González Ambriz

No deja de ser paradójico que en México esta película se haya estrenado con una campaña publicitaria diseñada científicamente para despistar. Con una ojeada al poster uno supone que se trata de una comedia romántica del montón y, a menos que la novia insista, pasa de largo para ver algo más atractivo. Tal vez los señores de la distribuidora tomaron en cuenta los malos resultados que tuvo The Joneses al estrenarse en Estados Unidos, donde recaudó sólo medio millón de dólares cuando había costado cinco, y por eso decidieron darle al público gato por liebre, vendiendo la opera prima de Derrick Borte como un subproducto de relleno.

Tampoco es que The Joneses sea una maravilla y el alemán Borte un diamante en bruto, pero sí se puede hablar de una cinta con una premisa más o menos interesante, actuaciones mesuradas y buen ritmo. Sus objetivos críticos no llegan a cumplirse del todo. En ocasiones The Joneses se aproxima demasiado al didactismo de un after school special, esas películas hechas para la televisión gringa con fines moralizantes (“si tomas no manejes”, “las drogas destruyen”, “si quieres mantenerte fuerte y sano cuida lo que tienes en la mano”, etc.). Pese a sus obviedades, la cinta contiene momentos suficientes para justificar el precio de la renta en DVD, el boleto del cine sólo en miércoles o en la mañana que sale más barato. Hago la aclaración porque hay salas cinematográficas donde sí te la dejan cayetano -son las que terminan en VIP- y luego hay gente que me reclama.

Amor por contrato trata de los Jones, una familia modelo que llega a instalarse en un próspero suburbio norteamericano y que oculta un oscuro secreto. Si la película fuera de terror el secreto sería que son asesinos seriales, vampiros o caníbales. Pero no, la verdad es que los Jones son una familia falsa, un equipo de vendedores reclutados para presumir ante sus vecinos y compañeros de escuela lo más reciente en gadgets, autos, ropa, accesorios, videojuegos, perfumes y demás, con el fin de incrementar las ganancias de sus patrocinadores. Esto existe en la vida real y se llama stealth marketing, que es cuando los publicistas usan actores para promover sus artículos, sin informarle a las víctimas que el galán o la güerota que les está pidiendo que le tomen una foto sólo lo hace porque le pagan.

En The Joneses los vendedores encubiertos son el matrimonio falso formado por Steve (David Duchovny) y Kate (Demi Moore), junto con sus hijos postizos Jennifer (Amber Heard, a quien algún imbécil le dijo que se veía gorda) y Mick (Ben Hollingsworth). El otro hijo, Keko, no sale en la película. Steve es el miembro más reciente del equipo y desde un principio queda claro que le está costando ajustarse a los métodos de la empresa. Sus resultados son mediocres, no acaba de asimilar que frente a los vecinos Kate finge estar enamoradísima de él y en la intimidad es un témpano de hielo, hay indicios no muy sutiles de que arrastra conflictos internos que tarde o temprano lo conducirán a una crisis de valores que será el motor de la trama. Por su parte, Kate está tan dedicada a cumplir su sueño de convertirse en la estrella de la compañía que su única duda es cómo potenciar sus ventas. Dentro del argumento es el contrapeso a la incertidumbre de Steve, no tanto la bobita de comedia romántica que aparece en el poster.

Los supuestos hijos tienen sus propias dificultades, con un insuficiente efecto dramático porque las sorpresas están telegrafiadas y las consecuencias se muestran con prisa. Desde que Jenn le explica a sus amigos que no le gustan los chavitos la mente cochambrosa del espectador empieza a sacar conclusiones, mismas que el libreto no se molesta en desmentir. El conflicto del hijo es igual de predecible. La actriz Glenne Headly causa una mejor impresión en el papel de la vecina Summer Symonds, al menos hasta que el guión la conduce al melodrama. De cualquier forma, los escasos minutos que tiene en pantalla le bastan para robarle cámara a los estelares. No es que David Duchovny y Demi Moore estén mal, el primero utiliza el mismo registro desencantado que le vimos en The TV Set y la segunda cumple el papel de esposa modelo con la pura presencia física: está mejor que muchas de veinticinco.

Lo que le falta a The Joneses es ser más incisiva. Hay un par de apuntes sobre los problemas de solvencia de la familia norteamericana promedio, una escena que exhibe la falta de escrúpulos de los publicistas, alusiones a los padres de familia que compensan con tarjetazos la desatención hacia sus hijos, pero este es un terreno ya cubierto ampliamente por las series de comedia, desde Los Simpson hasta Arrested Development. En lo formal la cinta también es un tanto plana, sólo hay algunas transiciones irónicas en el montaje. La parte cómica se apoya sobre todo en el trabajo de los actores. Está por verse si en sus proyectos venideros -Hanging Day, The Zero, Goodbye Mexico- Derrick Borte puede desarrollar mejor sus ideas. O al menos inventar un título con más chispa porque “The Joneses” no dice nada, ¿por qué no le pusieron The Family Unit o algo así?

Trailer de Amor por contrato (The Joneses):

AMOR POR CONTRATO
(The Joneses)

Dirección: Derrick Borte; Guión: Derrick Borte, sobre un argumento de Randy T. Dinzler; Producción: Derrick Borte, Doug Mankoff, Andrew Spaulding, Kristi Zea; Fotografía: Yaron Orbach; Música: Nick Urata; Edición: Janice Hampton; Elenco: David Duchovny (Steve Jones), Demi Moore (Kate Jones), Amber Heard (Jennifer Jones), Ben Hollingsworth (Mick Jones), Gary Cole (Larry Symonds), Glenne Headly (Summer Symonds), Lauren Hutton (KC), Chris Williams (Billy), Christine Evangelista (Naomi Madsen)

Estados Unidos, 2009  -  96 min.

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2 Comments

  1. Gracias por la reseña, me daba mucha curiosidad ver esta cinta (en mis años prepos fui un admirador BRUTAL de Demi Moore, así como de los X-Files), pero no he podido verla, ya que el día que llegué a WTC, resultó que la cinta sólo estaba en sala VIP.

    La buscaré bien para verla antes de que salga en cartelera. Mi hermana la vio hace unos días y me la recomendó también, así que debe estar decente.

    Saludos!

  2. Personalmente sólo la vi porque esperaba que Duchovny repitiera su papel de Hank moody, sin embargo, al final me llevé una sorpresa porque también esperaba una típica comedia romática y resultó una película con algunos apuntes interesantes y con un par de “buenas intenciones” que aunque no llega a despuntar por lo menos entretiene. Coincido con lo de Amber Heard, con más carnita estaría de lujo –si es que eso quisiste insinuar.