Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Una pareja dispareja (I Love You Phillip Morris). Ewan McGregor y Jim Carrey son novios.

ilypm-posterPor Marco González Ambriz

Los actores de Hollywood que ya están cansados de ganar millones de dólares y que aspiran a consagrarse con una inútil estatuilla dorada tienen varias opciones. Entre las mujeres el recurso más socorrido es encuerarse (Halle Berry en Monster’s Ball), aunque también pueden ponerse pegotes en la cara (Charlize Theron en Monster) o hablar con acento extranjero (Angelina Jolie en Todo corazón). Fingirse discapacitado, ya sea haciéndole al loquito (Dustin Hoffman en Rain Man) o al menos paseándose en silla de ruedas (Tom Cruise en Nacido el 4 de julio), es todo un clásico unisex. Otro método es el amor que no osa decir su nombre (Sean Penn en Milk, Philip Seymour Hoffman en Capote).

Notarán que no todos los actores antes mencionados lograron ganar el premio tan ansiado, un ejemplo recurrente de ambición frustrada es Jim Carrey, quien con I Love You Phillip Morris (voy a ignorar el imbécil título que le pusieron en México) tampoco ha obtenido el reconocimiento que ha buscado con tanta desesperación desde El Majestic y El lunático. La película se exhibió en el festival de Sundance en 2009, donde tuvo una recepción buena pero no extraordinaria por parte del público, fue comprada por la distribuidora Consolidated a la compañía productora EuropaCorp y después su estreno se ha ido retrasando, durante meses, mientras se resuelve una disputa legal entre ambas partes. EuropaCorp se quejó de que Consolidated no le había pagado la cantidad acordada, el asunto llegó a tribunales y hasta la fecha la cinta no ha podido estrenarse en Estados Unidos.

ilypm01I Love You Phillip Morris pasó como exhalación por la cartelera mexicana a principios de julio, perdida entre los blockbusters veraniegos, pero si les urge ver a Jim Carrey besándose con otro caballero la película se editó en Europa en DVD desde hace meses. Los antecedentes que mencioné al principio, tanto la propensión colectiva de Hollywood a premiar ciertas temáticas como la obstinación particular de Carrey por demostrar que es más que un cómico, ciertamente hacen que uno sospeche lo peor. La recepción que tuvo I Love You Phillip Morris en Sundance no significa mucho porque en los festivales es muy común que se genere en torno a ciertas películas un ambiente de expectación que irremediablemente afecta la respuesta del público y la crítica. Abundan las cintas que tuvieron una premiere de ensueño en tal o cual festival y más tarde fueron ignoradas en su corrida comercial.

I Love You Phillip Morris está basada en un caso real, los protagonistas son gays y se conocen en prisión. Con esos elementos se podría hacer un melodramón de no ser porque el caso real es el de Steven Jay Russell, un policía gringo casado que también era gay y al ser despedido de su trabajo decidió iniciar una nueva carrera como estafador, haciéndose pasar por abogado, juez, doctor y agente del FBI. En una de sus estancias en una cárcel texana conoció a Phillip Morris, el amor de su vida; al ser ambos liberados en 1995 Russell consiguió trabajo como director de finanzas de una compañía de seguros médicos para darle a su pareja los lujos que se merecía. Bueno, para eso y para robarle a la empresa casi un millón de dólares. Lo que hace la historia aún más inverosímil es que Russell se ha fugado cuatro veces de prisión, en dos ocasiones por la puerta principal, al más puro estilo del Chapo Guzmán.

ilypm02La película está basada en el libro, del mismo título, del periodista Steve McVicker. El mismo McVicker ha reconocido que para su reportaje tuvo que trabajar casi exclusivamente con información proporcionada por el mismo Russell, debido a que los familiares y conocidos del estafador convicto no tenían muchas ganas de hablar sobre el tema. Por obvias razones las autoridades del estado de Texas tampoco se mostraron muy participativas. Sin duda lo improbable del caso fue lo que llamó la atención de Glenn Ficarra y John Requa, guionistas de Un Santa no tan santo que aquí debutan también como directores, para intentar la adaptación. Tal vez sintieron que esto mismo los autorizaba para exagerar u omitir algunos aspectos en busca de una cinta más entretenida. Aunque la película abre con una imagen de Steven Russell en su lecho de muerte el tono es más bien festivo, con una estructura dramática llena de flashbacks y un Jim Carrey desatado en su doble papel de loca y estafador.

Es evidente que el personaje de Russell le servirá a Carrey como coartada para ejercer su acostumbrada exageración. De todas formas, hay una escena temprana, cuando Russell todavía no ha salido del closet y busca a la madre que lo dio en adopción, donde a los directores les faltó decirle a Carrey que le bajara dos o tres rayitas, o a lo mejor le dijeron pero no les hizo caso, lo cual no es nada raro cuando el actor protagónico es una “estrella” y sabe que el financiamiento para la película se obtuvo gracias a él. Sea como sea, la actuación de Carrey mejora notablemente a partir de que Russell sufre un accidente automovilístico y decide asumir su homosexualidad (esto al parecer es invención de Ficarra y Requa). Las fugas y engaños de Russell son tan inverosímiles que el tono de farsa les viene bien, aunque en su impaciencia por mantener un estilo ligero los directores en ocasiones pasan por alto algunos de los detalles más curiosos del caso real.

ilypm03Esta misma premura le resta importancia a la parte dramática de la película y, paradójicamente, a Phillip Morris. La relación de Russell y Morris se presenta de forma un tanto esquemática. En algunos diálogos se menciona que Morris había sufrido desengaños amorosos porque sus parejas previas se habían aprovechado de su buena fe, pero el hecho de que su relación con Russell también esté basada en engaños sólo llega a explotarse dramáticamente hasta bien entrado el relato. La actuación de McGregor en el papel de Morris es buena, por supuesto más mesurada que la de su coestelar, por lo que la decisión de los guionistas de marginar a su personaje con tal de darle más peso a las payasadas de Carrey deja una sensación de desperdicio.

Igualmente desaprovechada está Leslie Mann, quien sale en I Love You Phillip Morris en un papel de ex-esposa que pudo haber hecho cualquiera. Hay varios momentos donde se mezclan el romance con el humor negro, como la escena donde Russell y Morris bailan pegadito mientras en la celda de junto los custodios disciplinan a un preso. Las alusiones a la homosexualidad son francas, sin el pudor hipócrita de otras producciones hollywoodenses de temática gay (vgr. Filadelfia), sin que esto se traduzca en imágenes demasiado explícitas. Hay varias escenas donde la pareja protagonista se da sus buenos besotes pero lo más audaz que se llega a ver es cuando McGregor escupe después de bajarse. En términos generales la película es bastante entretenida a pesar de, o tal vez gracias a, esta falta de cohesión. No está destinada a ser un parteaguas en la historia del cine gay y tampoco creo que sea la consagración de Jim Carrey. Es una comedia romántica que se puede ver con agrado, algo que debe agradecerse en un año que nos ha traído bodrios como Alocada obsesión o La fuente del amor.

Trailer para Una pareja dispareja (I Love You Phillip Morris):

UNA PAREJA DISPAREJA
(I Love You Phillip Morris)


Dirección
: Glenn Ficarra, John Requa; Guión: Glenn Ficarra, John Requa, basado en el libro de Steven McVicker; Producción: Andrew Lazar, Far Shariat; Fotografía: Xavier Pérez Grobet; Música: Nick Urata; Edición: Thomas J. Nordberg; Elenco: Jim Carrey (Steven Russell), Ewan McGregor (Phillip Morris), Leslie Mann (Debbie), Rodrigo Santoro (Jimmy Kemple), Michael Mandel (Cleavon)

Francia – Estados Unidos, 2009, 97 min.

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