Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Una chica fuera de serie (My Sassy Girl)

Por Alberto Acuña Navarijo

loungeymartinis@hotmail.com

Hace cuatro años, cuando se dio a conocer la noticia de la inminente realización del remake de la sudcoreana My Sassy Girl / Mi Descarada Chica (Kwak Tae-young, 2001); los foros especializados en cine asiático se saturaron con comentarios que pronosticaban lo peor.

El pesimismo no residía tanto en el record negativo de versiones americanas basados en éxitos orientales llevadas a cabo en la década (en retrospectiva, al término de la misma, sólo The Ring –Gore Verbisnki, 2002– y The Departed –Martin Scorsese, 2006– destacaron por sí mismas); ni tampoco el hecho de que antes de ser filmada, esta adaptación ya se sentía obsoleta y desfasada; tomando en cuenta que en Corea del Sur la popularidad que originó My Sassy Girl fue tan desmesurado, que la fórmula de comedia romántica atípica protagonizada por un personaje femenino ingobernable y alocado; se gastó rápidamente, surgiendo rip-offs desvergonzados como A Perfect Match (Mo Ji-eun, 2002), Oh! Happy Day (Yun Hak-yeol, 2003) o My Tutor Friend (Kim Kyeong-hyeong, 2003; que para mayor evidencia de ser una copia, también estaba basada en una novela serial publicada en Internet); otras tanto que resultaban ser la contraparte masculina como He Was Cool (Lee Hwan-kyeong, 2004) o 100 Days Mr. Arrogant (Shin Song-yeoh, 2004); e inclusive su director Kwak Tae-young lleva ya varios años empeñado en repetir su propio fenómeno, con una filmografía demasiado forzada con todo y guiños auto referenciales innecesarios (Windstruck –2004–, My Mighty Princess y My Cyborg Girl –ambas del 2008–).

El verdadero problema consistía en la elección de la actriz que interpretaría el papel que originalmente hizo Jeon Ji-hyun. Porque no sólo era recrear un personaje famosos, sino que debería de tener carisma, personalidad y sobre todo actitud. No por nada en Jeon Ji- hyun recae la película completa. Para explicar la magnitud de la dificultad en el nuevo casting, sólo se me ocurre, mientras escribo éstas líneas, un ejemplo contemporáneo como lo es Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001). Si a algún estudio se le ocurriera hacer un remake de la película francesa, lo más viable es que se vería en serios aprietos para reemplazar la imagen que tenemos de Audrey Tatou. De hecho, tan presente está Amélie Poulain en el imaginario colectivo, que la actriz de algún modo siempre ha vivido un poco a la sombra de su encarnación.

Total, que la lista de candidatas que en su momento circularon sólo servía para darles la razón a los escépticos y detractores y para poner al fanbase colgado de la lámpara: Hillary Duff, Ashley Simpson, Lindsay Lohan (cinco líneas de cocaína menos), Katie Holmes y sí, hasta Britney Spears. Finalmente, el papel lo obtuvo la menos mala del listado, Elisha Cuthbert; la cual confirmó lo que ya se sabía con anticipación: trasladar My Sassy Girl a New York nunca fue una buena idea.

Para aquellos que no hayan tenido la oportunidad de ver la versión original, baste ésta sinopsis: Él: un estudiante universitario de química, flojo, irresponsable, cínico, hablador, conquistador fallido y desapegado con su familia; pero en el fondo con buenos sentimientos y mejores intenciones. Ella: la horma de su zapato; una estudiante de música, agresiva, rebelde, alcohólica, caprichosa y afecta a escribir guiones para películas de acción ciencia ficción. Cuando ambos se conocen de manera fortuita, un romance incierto comienza para posteriormente avanzar con el destino, viajes en tiempo y un secreto que guarda ella, como intermediarios. Y todo ello se encuentra en Una Chica Fuera de Serie (Yann Samuell, 2008)…pero de forma estéril.

Si la narración de The Grudge (Takashi Shimizu, 2004) tuvo que ser cronológicamente lineal debido a que la estructura imbricada de la saga de Ju-On (Takashi Shimizu, 2000-2003) seguramente fue considerada por los productores demasiada compleja para el público occidental; The Lake House (Alejandro Agresti, 2006) evitó meterse en problemas con las paradojas temporales de Il Mare (Lee Hyun-seung, 2000) y The Uninvited (Charles Guard y Thomas Guard, 2009) prescindió tanto del ritmo oblicuo como del ambiente enrarecido de A Tale of Two Sisters (Kim Ji-woon, 2003) para ser en su lugar descriptiva y menos oscura (sólo por dar un puñado de ejemplos); en Una Chica Fuera de Serie, la historia entre Jordan Roark (Elisha Cuthbert) y Charlie Bellow (Jesse Bradford) está tan abreviada que se manifiesta (una vez más) esa conocida incapacidad netamente americana de retener la esencia de la fuente primigenia, en este caso el como se desarrolla una relación entre una pareja.

Así, los primeros cien días que vivieron –o mejor dicho, sobrevivieron– juntos los protagonistas sudcoreanos, que mostraba la evolución lógica de su amistad-noviazgo que presumía tal ambigüedad que Kyun-woo (Chae Tae-hyeon) confesaba “Hay días que siento que la conozco perfectamente. Y hay días que no sé no siquiera qué somos”; y que servían de pretexto tanto para que este sufriera toda clase de avatares (ingresar un par de veces a la cárcel junto a una pandilla de mafiosos reincidentes, se tomado de rehén por un militar deserto, usar calzado femenino…); como para la creación de las diez reglas que debía seguir aquel que deseaba salir con The Girl; aquí se reduce a tan sólo treinta y tres días, suficientes para Charlie afirme que cualquier defecto de Jordan es “parte de su encanto” y admita que está enamorado, a pesar que teóricamente no haya vivido nada trascendente con ella (eso es elipsis y no tonterías). Los dos años –más uno de retraso– que se separó la pareja asiática, plazo que necesitaba para saber en dónde se encontraban parados y que debía reflejar algún cambio significativo en ellos cuando se diera su reencuentro; son en ésta ocasión, un año y un día, tiempo en el cual en vez de existir madurez y una perspectiva de vida para compartir, existe mediocridad, la renuncia al empleo anhelado y la decisión de tener un ligue ocasional por cada mes de espera por parte de Charlie; confusión y frustración por parte de Jordan; aunque todo ello no sea impedimento para quedarse juntos, desechando el objetivo de dicho distanciamiento.

Esa misma falta de entendimiento del sub-texto, genera que el nuevo guión no sepa representar ciertos diálogos (“El destino es construir un puente de posibilidades para la persona que se ama” / “Conocí a un hombre del futuro”); que, presiento, hará que a los no iniciados se les pase de largo algunas secuencias clave y no les sorprenda otras más; prefiriendo mejor, cuidar personajes onerosos (el estereotipado amigo zángano y onanista de Charlie, el padre medico sobreprotector de Jordan); e inéditos detalles inocuos (la desastrosa entrevista de trabajo, la revelada promiscuidad de ella…). Para éstas alturas, obviamente sería mucho pedir que alguien dentro de la producción hubiera entendido esa gran sutileza señalada por el co-editor de ésta página José Luis Ortega Torres en su respectivo texto, acerca de omitir el nombre de la caracterización de Jeon Ji-hyun, convirtiéndose automáticamente en el arquetipo de LA CHICA por antonomasia. Ironías de la vida: cada vez que tiene oportunidad, Jordan hace énfasis en la pronunciación de su apellido R-O-A-R-K.

Por último, más recomendable es darle una revisión al no tan publicitado remake bollywoodense Ugly aur Pagli (Sachin Kamlakar Khot, 2008), en la cual Mallika Sherawat y Ranvir Shorey nos hacen olvidar las antipáticas actuaciones estadounidenses, rigiéndose bajo el slogan de la película (“99 Slaps. 1 Kiss”); y en última instancia, también a Neal N’ Nikki (Arjun Sablok, 2005), otro filme proveniente de Mumbai, que aunque no se trata de un remake en toda la extensión de la palabra, es notorio que los guionistas vieron al menos un par de veces My Sassy Girl, repitiendo escenas íntegras (la del hotel, por ejemplo). Vale la pena ver ese musical que se auto-burla de las convenciones del cine de la India y de paso a Tanisha Mukerji bailar y hacer playback con look minifaldero, mismo que le provocó duras críticas tanto a ella como a la película por parte del público ortodoxo, siendo un injustificado fracaso de taquilla.

UNA CHICA FUERA DE SERIE

(My Sassy Girl)

Dirección: c; Guión: Victor Levin, a partir del guión original de Kwak Jae-young para la película My Sassy Girl (Corea del sur, 2001), basado a su vez en la novela de Kim Ho-sik; Producción: Paul Brooks, Mark Morgan, Guy Oseary y Jay Polstein; Fotografía: Eric Schmidt; Música: David Kitay; Edición: Anita Brandt-Burgoyne; Con: Elisha Cuthbert (Jordan Roark), Jesse Bradford (Charlie Bellow), Austin Basis (Leo), Chris Sarandon (doctor Roark), Joana Gleason (tía Sally), Tom Aldredge (viejo del parque).

Estados Unidos, 2008  –  92 min.

Premios y reconocimientos: Nominación al Premio Golden Trailer a Mejor Trailer para una Película de Romance. Estados Unidos, 2009

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2 Comments

  1. Totalmente de acuerdo con el articulo; yo creo que los gringos solo leyeron el guion y no se tomaron la molestia de ver la pelicula.

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