Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Somos lo que hay

Por José Luis Ortega Torres

Desde la aparición de Cronos, de Guillermo del Toro, ninguna película mexicana del género fantástico había causado tanta expectación como Somos lo que hay, debut en la dirección de largometraje de Jorge Michel Grau, que desde su sorpresiva aparición en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes el pasado 15 de mayo —donde optó por la Cámara de Oro a Mejor Ópera Prima— y hasta la fecha, lleva un importante recorrido internacional en festivales de prestigio como el FantAsia de Montreal, Sitges, Nueva York, L’Etrange en París, FrightFest en Londres y otros, donde ya ha cosechado importantes premios.

No cabe duda de que hay proyectos que nacen con buen estrella y este es uno de ellos. El propio Michel Grau ha explicado que surge del concurso de producción de óperas primas del CCC, donde él imparte cátedra y cuenta también que la génesis del proyecto es un tanto fortuita, pues su primera intención fue hacerse de los derechos de una novela que finalmente le negaron, por lo que la necesidad de encontrar un texto base para convertirlo en guión lo llevó a reinventar un cuento escrito por él en sus años de estudiante sobre una familia convertida en caníbales tras sobrevivir a un holocausto. Lo interesante del caso es que al director, amante del cine de terror, no le importó tanto la cuestión morbosa del tema como la parte medular de la historia: la descomposición familiar.

Esa es la clave de Somos lo que hay: hablar de un tema social propio del melodrama arrabalero mexicano, pero bajo las premisas del género de terror, respetando en todo momento sus constantes. Una familia promedio (papá, mamá, dos hijos varones y una chica adolescentes) se ve desamparada al morir el padre de manera repentina, la madre entra en crisis y los hijos deben de hacerse cargo de sacar adelante a la familia. Eso le ha pasado a cientos de familias, es una premisa argumental básica, pero real, y a partir de ese enunciado Michel Grau desarrollará una historia donde la familia viaja directamente al abismo de la autodestrucción por no saber como integrarse a los roles correspondientes, sobre todo el típico estándar de la familia mexicana: el hombre mayor —el consabido “hombre de la casa“— debe ser proveedor de los bienes con los que la familia tiene que subsistir, principalmente su alimento. Relojero por oficio, la actividad básica del desaparecido padre ha sido otra, la del cazador en busca de presas, porque la dieta de la familia es también peculiar: son un clan caníbal.

Los elementos complementarios están servidos, por un lado la parte de melodrama que amarra al relato a un mundo de realidad palpable cuyas circunstancias son de lo más identificables por parte de los espectadores: tianguis, recorridos en el metro o destartalados camiones; fajes clandestinos y recorridos nocturnos donde las prostitutas de banqueta son la atracción principal y, por el otro lado, la irrupción paulatina del elemento fantástico que da el contexto de terror: la familia se alimenta de carne humana y con ella crea un ritual de supervivencia que con la muerte del padre se ve en peligro de interrumpirse, lo que con ello traerá la amenaza de extinción del clan.

La irrupción de ese elemento perturbador no sólo del estatus de “normalidad” al interior de una familia media, sino de todo un tabú social, le brinda a Michel Grau la oportunidad de hacer una reflexión sobre la desintegración del núcleo por antonomasia de la sociedad y cómo es que se crea un efecto dominó a distintas instancias de personalidad de cada uno de los miembros. Julián es violento e impulsivo y su hermano Alfredo taciturno y algo pusilánime, por lo que la decisión de que siendo el primogénito debe entonces dotar de alimento a la familia, parecería errónea. En tanto que Sabina, hermosa adolescente que cae abatida por la muerte del padre, se transforma rápidamente en la verdadera rienda de la familia.

El juego de relaciones entre los miembros de la familia está establecido a partir de brotes de violencia y recriminación, para lo cual el director logra crear una atmósfera opresiva en los cerrados espacios de la destartalada casa que habitan, un lupanar sucio, oscuro y desordenado que además de ser la representación gráfica de su estilo de vida, también funciona como la extensión de sus estados de ánimo, y más aún, de su inanidad mental. Pero esa miseria no es exclusiva de esta familia, sino que el realizador la saca de ese núcleo para ponerla en escena como una cara más de la ciudad de México que, no por ser ignorada es inexistente, y que combina perfectamente con el entorno de violencia que se desarrolla, dejándonos en claro que esa sordidez nos está caníbalizando como sociedad.

La película sorprende no sólo por el nivel de reflexión argumental, sino también por cómo el director y también guionista de la cinta construye una historia donde se puede dar el lujo de incluir una parte fundamental de la idiosincrasia del mexicano, un hilarante humor negro bien pensado y mejor colocado en momentos de ruptura que para nada son involuntarios, como tan equivocadamente apunta Carlos Bonfil en su pobre comentario acerca de esta película en su texto Cine mexicano: ¿realmente somos lo que hay? [La Jornada el pasado 21 de marzo], y que incluso alcanza brillantes referencias de actualidad —Nacif, el Gober precioso, el Bicentenario, etc.— que el público mexicano celebra de buen agrado porque son reflejo de los tiempos políticos y sociales que vivimos (como se pudo corroborar en sus presentaciones festivaleras nacionales: Distrital, Guanajuato, el Macabro…) y que en nada afectan en sus pases internacionales, según atestigua el propio Jorge Michel Grau. En ese sentido el título de ésta ópera prima es revelador: en efecto, sí somos lo que hay en esta historia.

La película está construida con una dirección elegante que opta por mantenerse contenida en la mixtura genérica respetando los cánones tanto del melodrama familiar (los enfrentamientos entre la madre y los hijos, la tensión sexual-incestuosa entre Sabina y Julián, la homosexualidad reprimida de Alfredo, etc), pero insertando paulatinamente brotes de terror que elevan la película en ese contexto de manera inesperada (la súbita violencia de la madre contra una prostituta sometida, la frialdad en la ejecución de “sus labores” de la cada vez más desatada Sabina, la coordinada preparación del ritual antropófago entre ésta y Patricia, su madre) evolucionando a cada uno de los personajes a un siguiente nivel donde brotarán sus verdaderas pulsiones homicidas.

Aún así, pese a la sangre de que hace gala Somos lo que hay, es un filme cuya violencia es mayor parte sugerida, lo que da la oportunidad al espectador de interactuar con la historia. De esta manera, planos abiertamente gráficos de manipulación de cuerpos mancillados, se combinan con acciones en espacios off de la mirada del público —detrás de paredes, muebles, personajes cerrando puertas tras de ellos—, donde el sonido ambiental juega un importante papel en la constante evolución del diseño atmósferico, pasando de una simple casa desordenada, a una sucursal del infierno en la cual no hay justicia que valga, más que las reglas del clan que deben de sobrevivir. De ahí que no resulte exagerado que la pareja de judiciales jueguen un papel secundario y sirvan sólo de pretexto, junto con el allanamiento policíaco, para que Alfredo decida cuál es el mejor camino para sobrevivir y reponga, de una manera diferente a la establecida, el ritual de muerte que, paradójicamente, habrá de asegurar la subsistencia de su especie; o se nos haga saber también que la verdadera justicia es la que se pone en juego a nivel de calle, donde los ejecutores de la vieja, pero efectiva, Ley del Talión, son quienes terminan por imponer el orden natural de las cosas, como esas solitarias reinas de la noche que encararán finalmente a Patricia, ya caída en desgracia.

Somos lo que hay es un filme que desde sus primeras exhibiciones públicas en México y el extranjero demostró que está para convertirse en una obra memorable para el cine de género fantástico nacional, y eso se debe a que antes que nada se trata de un trabajo realizado por un director de rigor académico que demuestra su dominio de la técnica, pero también, que posee un background que le lleva a crear no sólo homenajes emotivos y atinados —la secuencia que brinda homenaje a Cronos es para ponerse de pie—, sino también intertextualidades más elaboradas que se convierten en guiños para los cinéfagos de buena memoria que lo mismo pueden reconocer referencias a Sangre caníbal de Claire Denis que a los planos finales de la inolvidable Karen Cooper, dotando con esto a su filme debut no sólo de un esqueleto técnico bien armado, sino también de un espíritu formal que le da una identidad íntegra, lo que a Somos lo que hay pone muy por delante de insípidos remakes recientes de clásicos de la cinematografía de terror mexicana.

SOMOS LO QUE HAY

Dirección y Guión: Jorge Michel Grau; Producción: Nicolás Celis; Fotografía: Santiago Sánchez; Música: Enrico Chapela; Edición: Rodrigo Ríos; Con: Fancisco Barreiro (Alfredo), Alan Chávez (Julián), Paulina Gaitán (Sabina), Carmen Beato (Patricia, la madre), Jorge Zárate (Owen), Esteban Soberánes (Octavio), Daniel Jiménez Cacho (Tito), Juan Carlos Colombo (director del servicio forense), Humberto Yañez (el papá)

México, 2010  -  90 min.

Participaciones: Festival Internacional de Cine en Guadalajara, México 2010; Distrital. Semana de Cine Mexicano y Otros Mundos, Ciudad de México 2010; Festival de Cine de Cannes, Francia 2010; Festival Internacional de Cine FantAsia —Premio Secuencias a la Mejor Película Internacional—, Montreal, Canadá 2010; Festival Internacional de Cine Expresión en Corto —Premio a Mejor Largometraje Óper Prima—, San Miguel de Allende – Guanajuato, México 2010; FrightFest, Londres, Gran Bretaña 2010; Festival de Cine de Nueva York, Estados Unidos 2010; Macabro. Festival de Horror en Cine y Video, Ciudad de México 2010; L’Etrange Festival, París, Francia 2010; Presentaciones confirmadas en Latin Beat Film Festival, Japón 2010; Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña – Sitges —Selección Oficial—, España 2010

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10 Comments

  1. Tras ver la película, y leer dicho texto me generaron algunas dudas.

    1.- ¿En realidad estamos frente a una película de corte fantástico? Yo creo que no, pues el canibalismo no rompe en ningún momento con los parámetros de realidad como pra apoder considerarlo irreal y, por ende, fantástico.

    2.- El principal objetivo del cine de terror/horror es el de provocar miedo en el espectador. Partiendo de eso, me parece que “Somos lo que hay” no es una película que pueda insertarse dentro de este género, pues en ningún momento pretende generar miedo en el espectador. Y no lo digo porque a mi no me dio miedo, sino porque las secuencias generan tensión e intriga antes que miedo.

    3.- A mi me gustó la película, pero creo que el guión tiene algunas fallas muy evidentes

  2. Sí, en efecto, un cinta notable de género. Cuando la vi en Guadalajara 2010, apunté en su momento, noté un rechazo prácticamente unánime entre los colegas, no sé bien a bien por qué. Pero sus méritos son mayores que sus errores, que también los tiene.

    Curiosamente, el inicio de la cinta me recordó la teleserie Six Feet Under: muere el patriarca y los que quedan vivos (hijo arrebatado, gay más o menos en el closet, hija menor guapa, viuda) tienen que seguir en el negocio. Sólo que el negocio aquí no es enterrar muertos sino comérselos.

    Grau puede convertirse en un buen director de cine de horror.

    Saludos

    • Saludos maestro Diezmartínez!

      Estamos de acuerdo en el promisorio futuro de Jorge Michel Grau quien, al parecer, continuará por la veta del cine de terror, ahora con una historia de parricidio, según leí.

      Por lo que respecta a la respuesta de una parte de la crítica, lamentablemente parece ser que son muy pocos todavía los críticos de medios “grandes” (léase diarios de circulación nacional, televisión, radio) que tienen la honestidad consigo mismos y la responsabilidad con sus lectores de decir abiertamente “sí me gustó” y reconocer las virtudes (y errores también, claro está) de una película del género, más aún si se trata de un filme mexicano. Recuerdo (y de hecho tuve acceso a recortes de prensa vía la biblioteca de Cineteca Nacional) que varios periodistas se mofaron agriamente de Guillermo del Toro y su debut con “Cronos”, tildándola casi de ser una tomadura de pelo. ¿Son cortos de visión? No creo. Más bien siguen instalados en la petulate pose de cinéfilo-snob de cafetería.

      ¡Cuánto daño nos sigues haciendo García Riera!

  3. Tras ver la película, y leer dicho texto me generaron algunas dudas.

    1.- ¿En realidad estamos frente a una película de corte fantástico? Yo creo que no, pues el canibalismo no rompe en ningún momento con los parámetros de realidad como para apoder considerarlo irreal y, por ende, fantástico.

    2.- El principal objetivo del cine de terror/horror es el de provocar miedo en el espectador. Partiendo de eso, me parece que “Somos lo que hay” no es una película que pueda insertarse dentro de este género, pues en ningún momento pretende generar miedo en el espectador. Y no lo digo porque a mi no me dio miedo, sino porque las secuencias generan tensión e intriga antes que miedo.

    3.- A mi me gustó la película, pero creo que el guión tiene algunas fallas muy evidentes:
    A) Es completamente inverosimil la manera en cómo los policías entienden perfectamente que a quien buscan son los chavos que se les atraviesan en el camino
    B) La secuencia en la que muere uno de los policías es un tanto absurda y fortuita
    C) Del mismo modo, el hecho de que sólo las prostitutas sean las que ven huir a la madre, y sepan exactamente a dónde va a llegar, es medio inverosímil.

    Digo, son solo comentarios. La película me gustó, pero no la considero taaan buena como la han cacareado muchos medios. Es mi opinión.

    • Saludos Joel.

      Acotando a tu comentario quiero decir que una película de género fantástico no implica necesariamente que sea “irreal y por ende fantástica”, porque entonces sólo podríamos englobar en esa categoría filmes como El señor de los anillos o Las crónicas de Narnia, o de fantasmas, por decir algo. El género fantástico también abarca el cine de terror y/u horror -diferenciación muy polémica, hasta la fecha-, que es dónde se inscribe Somos lo que hay.

      Hablando en estricto del cine de terror, ya Román Gubern en su estudio Las raíces del miedo. Antropología del cine de terror menciona que un filme de este género puede no ser de fantasía (es decir, sin inclusiones de elementos sobrenaturales), y cita ejemplos fílmicos como los dedicados a Jack el Destripador y el Estrangulador de Boston. Es cierto, una película de terror puede basar basa sus principios en elementos del todo reales, como los asesinos reales, las patologías mentales y algunos tabúes sociales, como en este caso el del canibalismo, de ahí que filmes como Henry, Portrait of a Serial Killer; la misma Psicosis hitchkockiana, son consideradas verdaderas joyas del cine de terror contemporáneo.

      La premisa básica es la irrupción de elementos desintegradores de la “normalidad”, entendida ésta como una cotidianidad/convención social y culturalmente aceptada. Tomando en cuenta que nuestras normas socio-culturales son las del mundo contemporáneo occidental, por mucho que sea posible, es poco probable que un elemento irruptor como el canibalismo sea aceptado como algo cotidiano dentro de este contexto, por muy real que sea el fenómeno; de ahí que filmes como la referida Sangre caníbal de Claire Denis y Somos lo que hay de Michel Grau sean consideradas, amén de su evidente propuesta estética de cine de terror, como películas de género fantástico, que NO de fantasía.

      • Estimado Jose Luis.

        Conozco el texto del maestro Roman Gubern del cual hablas. Sin embargo, tal y como dices, me parece que todo esto forma parte de un debate muy amplio: la diferencia entre horror y terror.

        Yo parte de la idea, gracias a diversos textos acercael género, sobre que la diferencia basica entre estos 2 términos radica básicamente en la fuente del elemento que genera el miedo (premisa básica de este tipo de narraciones). Es decir que hablamos de terror cuando el elemento que genera el miedo (al menos inicialmente en los personajes) es de corte natural, por ejemplo los asesinos o los perros con rabia al estílo Cujo. Por otro lado, hablamos de horror cuando la fuente del miedo es de carácter sobrenatural, y ahí es donde entran los vampiros, los zombies, los hombres lobo, las momias, los animales sobrenaturales, etc. etc.

        Partiendo de esta premisa, me parece factible circunscribir al cine de HORROR dentro de la categoría del fantastico como una ficción no realista, mientras que TERROR no entra dentro del fantástico, pues dado que entra dentro del terreno de lo natural y lo posible, sus premisas nada tienen que ver con la trangresión de elementos ntaurales y la deformación de la cotidianeidad. Los asesinos en serie, los enfermos mentales, los desquiciados o los psicópatas o, desde mi punto, los canibales, son dependientes de lo real en cuanto a su planteamiento y desarrollo, y además, por lo general absolutamente ajenas a cualquier tipo de intervención fantástica , dejando las simbologías demoniacas aparte.

        Y todo esto no solo lo digo yo, estimado José Luis. También lo expresa el propio Román Gubern en el mismo texto que citas, al momento de decir que “la expresión inglesa horror-film es en la práctica cinéfila anglosajona sinónimo de género cinematográfico fantástico-terrorífico, diverso por lo tanto del mero cine fantástico, y también del mero cine terrorífico, que puede no ser fantástico, como ocurre con las crónicas filmadas de Jack el destripador o del estrangulador de Bostón”

        Gubern no utiliza los terminos horror y terror, pero básicamente esta haciendo una distinción entre el tipo de cine que genera miedo a través de elementos naturales, y el cine que genera miedo mediante elementros fantásticos, y a éste último él mismo lo denomina como cine fantaterrorífico.

        Jose Luis, es darle muchas vueltas a las cosas y entrar de neuvo al debate. Pero todo esto era nadamás para justificar mi opinión sobre que “Somos lo que hay” no es una película de corte fantástico, pues por mucho que el canibalismo pueda verse como un elemento “desintegrador de la normalidad”, estamos hablando sólo de la manifestación violenta de la locura, algo completamente “normal” dentro de la propia naturaleza humana. En ningún momento genera escenarios dudosos ni mucho menos inclasificables. O, parafraseando a Guy de Maupassant, su miedo no es producido por la derrota de nuestra capacidad de comprender la realidad y estructurarla según las layes de la naturaleza.

        Culmino afirmando nuevamente que “Somos lo que hay” me gustó, y me emocionan mucho este tipo de propuestas tan arriesgadas. Me gusta el cine de horror y trato de verlo de un modo distinto, y creo que este tipo de conversaciones enriquecen el acto de ver una película de este género.

        Saludos.

        • Saludos nuevamente Joel!

          De verdad que es muy motivante continuar con los esfuerzos de difusión del cine de género nacional y extranjero al darnos cuenta que se pueden generar charlas tan completas y propositivas como esta. Da gusto que aficionados informados n os sigan. Coincidimos en que es emocionante ver propuestas arriesgadas como la Michel Grau que, dejando ya de lado si es o no fantástica, sí tiene el mérito de salir de los estándares del cine mexicano promedio.

          Espero que sigas leyéndonos y participando del sitio con tus comentarios.

          CHAU!

          • Por supuesto que los seguiré leyendo y, en la medida que pueda, darle difusión a este tipo de propuestas.

            Saaludos y felicidades por Cinefagia!!

  4. ¡Muchísimas felicidades por la propuesta de cinefagia!
    Un gran saludo a todos los que colaboran en el sitio y también a los que participan con sus comentarios. Tengo aproximadamente medio año de leerlos y me parece un excelente sitio, además de informarme sobre distintas películas comerciales y, sobre todo, no comerciales, es muy bueno leer reseñas bien elaboradas sobre cintas nacionales y extranjeras.
    Nuevamente muchas felicidades, además de desearles mucho éxito.
    Saludos cordiales
    Osvaldo

    • Saludos Osvaldo!

      Muchísimas gracias por tus comentarios, de verdad que nos alienta a todos a seguir adelante con esta obra de gusto por el cine, siempre dándole la dosis de respeto que se merece y, por su puesto, sin demeritar ninguna de las propuestas, ni génericas ni de nacionalidad, siempre con un la más absoluta objetividad para abordar cada una de las películas aquí reseñadas. Nuestro compromiso no es ni con la payola ni con “chayote”, sino con nuestro propio gusto y con los lectores, con quienes ya hemos ganado un poco de credibilidad.

      No dejes de leernos y de recomendarnos!

      CHAU!