La producción de cintas nacionales cayó casi a la mitad por el modelo neoliberal: Víctor Ugalde
Tania Molina Ramírez. Periódico La Jornada, Lunes 30 de agosto de 2010, p. a16. – Un panorama poco alentador para el cine nacional ofrecieron especialistas en cine durante una mesa redonda llevada a cabo en la Cineteca Nacional, este sábado.
El director, guionista e investigador Víctor Ugalde dijo que a raíz del cambio de modelo, de popular a neoliberal, ocurrido en 1992, se redujo el número de espectadores de cine mexicano a 5 o 6 por ciento en los pasados tres años. Si bien “la cifra de dinero invertido en producción nacional parece enorme, en realidad los beneficiarios últimos son los distribuidores y exhibidores, que se apropian de la mayor parte de las ganancias”. Denunció que el cine de otros países que no sean Estados Unidos también ha sido afectado.
Luego de la conferencia Ugalde, presidente de la Sociedad de Directores Realizadores de Obras Audiovisuales, habló con La Jornada acerca del argumento del director general de Cinépolis de que es “matemáticamente imposible” mantener dos semanas todas las cintas mexicanas por la cantidad de estrenos semanales. Se podrían dejar en pantalla “si se reduce el número de copias. Ahora hay una presencia dominante de producto extranjero que viola las leyes de competencia. Seis estrenos saturan si sacas 300 copias de cada una o mil de otra”. Siguió: “Hasta podrían estrenar más y que sea el público el que decida y no el impacto del estreno en 900 salas. Es una condición de inequidad. No puedes sacar una película con tres copias a competir con 900″.
Análisis comparativo
Armida de la Garza, de la Universidad de Nottingham, comparó políticas cinematográficas de varios países. Habló de las experiencias exitosas de Dinamarca, Corea e Irlanda. Dijo que comparten el desarrollo de públicos, la creación de vínculos con la televisión, la identificación de mercados afines en el extranjero y el cultivo de clusters industriales.
De la Garza dijo que Estados Unidos tiene poco peso en Asia. Es optimista y cree que vivimos “un momento de cambio”, en el cual hay una “oportunidad de reposicionamiento del cine nacional en el interior y el extranjero”.
La investigadora Misha Mclaird habló sobre el TLCAN y la relación México-Canadá. Propuso que se inicie una colaboración entre investigadores y cineastas de ambos países, y “comparar las dos historias para ver qué hay en común”.
Por su parte, el investigador Israel Tonatiuh Lay hizo una revisión histórica de la legislación cinematográfica, desde el reglamento de 1913 hasta la reforma a la Ley Federal de Cinematografía, en 1998.
Como parte de esa reforma, se aprobó que 10 por ciento del tiempo de pantalla se destine al cine mexicano. “No se aplica porque nadie lo solicita”, explicó Víctor Ugalde, tras la mesa redonda. “Los cineastas nunca han hecho la solicitud a la dirección general de RTC… El reglamento dice que para exigirlo tienes que tener copias suficientes y publicidad.”
Por otro lado, Germán Gil Curiel, de la Universidad de Nottingham, habló sobre la industria fílmica china. Su ley de coproducciones se reformó para “abrir las puertas, pero en beneficio del cine chino”.
Víctor Ugalde dijo que antes de la reforma 1992 había un modelo que “impulsaba la participación estatal en todas las etapas de la cadena productiva y nos permitió defendernos de la presencia dominante de los estadunidenses”. También mencionó algunos de los numerosos defectos de ese modelo, entre ellos el grupo plutocrático que monopolizaba la expresión.
Bajo el modelo neoliberal, durante los primeros 10 años del siglo XXI, se filmaron en promedio 44 largometrajes. 68.9 por ciento recibió apoyo gubernamental. A pesar de haber una mayor cantidad de salas por complejo, la oferta se redujo a 252 películas por año, de las cuales sólo 25 fueron mexicanas (19.96 por ciento).
El número de copias se incrementó. Para cine mexicano el promedio es de 103, cuatro veces más que los éxitos de los años 80. En cambio, las estadunidenses incrementaron 10 veces el número de copias. “Por eso proporcionan 82.25 por ciento de la oferta de las copias al año. Le dejan 9.15 por ciento al cine mexicano y 8.6 al cine mundial (que estrena 26.24 por ciento de los títulos y sólo obtiene 4 por ciento de los ingresos).”
Ugalde denunció que “el modelo neoliberal es aplicado (por las empresas estadunidenses) en el mundo occidental, pero no en el interior de ese país. Ahí, la industria sigue siendo de corte popular”. Las empresas estadunidenses “recuperan en su mercado 32 por ciento; 68 por ciento proviene de Japón, Francia, Reino Unido, Alemania, España, México y Brasil”.
Por otro lado, dijo que en México se requiere trabajar entre seis y 10 horas con un salario mínimo para comprar un boleto de cine, mientras en Estados Unidos, se necesitan entre una y dos horas.
Defectos y virtudes
En resumen, si bien ambos modelos tienen defectos y virtudes, el neoliberal propició diversidad temática y la producción de jóvenes cineastas; “se logró una gran comunicación con los festivales internacionales” y hay más calidad y democratización en el acceso al dinero público. Pero “propició la caída de la producción fílmica mexicana en más de 47 por ciento. Pasamos de 82 a 44 largometrajes”. Se redujo el número de cintas mexicanas exhibidas de 71 a 25. Disminuyó el número de espectadores de cine mexicano de 170 millones al año a sólo 10.9 millones.
Ugalde anunció que a fines de septiembre u octubre se plantearán propuestas de reforma a la ley cinematográfica.
Cinefagia en Facebook
Se me hace interesante que argumenten contra el neoliberlismo pidiendo >libre competencianegocio<. Recuperar el dinero que le metieron.
Precisamente cuando se abandonó en México la idea del cine como producto que debe venderse a un público amplio, fue cuando le dieron el golpe de muerte.
Para que a más gente le interese meter su dinero en la industria (porque es negocio) y que haya más y más opciones y por tanto mejoramiento de la oferta por la competencia, precisamente debe estar sujeto a iniciativas personales.
El modelo gubernamental funciona para que gente no tiene absolutamente recursos para producir lo haga. La cosa es que el enfoque del gobierno es gastar en promoción cultural y presumir que gastó en eso.
No en que las películas tengan éxito, las vaya a ver alguien o se haga algo trascendente.
Resultado: el montón de películas dizque de autor que no buscan llegar a ningún público determinado y por tanto que a nadie le importan, nadie va a ver y que sólo van a elogiar los paniaguados del director y sus grupo de cuates que son jurados en el festival donde participa.
Y como la película fue un estruendoso fracaso, a nadie le importa, incluyendo a los miembroos gubernamentales que aprobaron el presupuesto. Al cabo que ni es su dinero. Al cabo que ya justificaron el presupuesto para que no se lo reduzcan el año que viene.
Cuando Tim Burton la cajeteó con El Planeta de Los Simios, casi se acaba su carrera y le asignaron muchísimo menos presupuesto para lo siguiente que hizo en castigo.
Así debería ser acá. Y pregúntenles en Bollywod qué queja tienen del cine gringo.
Como dicen, "El que no sabe bailar, siempre se queja del piso". Sí, es culpa del capitalismo salvaje y del imperialismo yanqui. Ajá.