Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Devil’s Due (1973)

devils-due-posterPor Marco González Ambriz

Cuando el cine pornográfico se legalizó a finales de los años 60 los productores de inmediato se propusieron imitar, conscientemente o no, al modelo hollywoodense. Al exhibirse en salas cinematográficas tras décadas de circular en forma clandestina en 8 y 16 milímetros, las películas XXX adoptaron la apariencia de los largometrajes “normales”, con la división clásica de la trama (presentación, desarrollo y desenlace), un incipiente star system y hasta festivales con ceremonias de premiación. En el Festival de Cine Erótico de Nueva York de 1972, por ejemplo, la señorita Cindy West ganó el premio a la mejor actriz por su trabajo en Devil’s Due.

Al igual que en otros géneros más prestigiosos, obtener uno de estos premios no representaba ninguna ventaja de cara a la distribución, por lo que con el paso de los años estas películas porno quedaron relegadas a la memoria de los que tuvieron la oportunidad de verlas durante su corrida comercial, alimentando el mito de la Edad Dorada del cine XXX. Incluso cuando el VHS revivió este material en los años 80 fueron muchas las películas que permanecieron olvidadas en alguna bodega hasta que empresas como Something Weird Video decidieron sacarlas del limbo y editarlas de nuevo en DVD, por lo general en copias ya muy cacheteadas. Una de esas es justamente Devil’s Due, cinta que confirma que la Edad Dorada del cine porno le debe más a la nostalgia que a la calidad de sus producciones y que además nos hace pensar que si la cachetona Cindy West ganó un premio por su actuación el resto de las nominadas debe haber estado para llorar.

-¿Esta pastilla es para el dolor de cabeza? -No, de huevos
-¿Esta pastilla es para el dolor de cabeza? -No, de huevos

El personaje que hace West en Devil’s Due es la típica chica inocente que tras ser seducida y abandonada rueda hasta lo más bajo. Ella es la alumna más aplicada de la universidad, por lo que el rector la invita a dar el discurso de graduación. Lo que Cindy no sabe es que esto es sólo un pretexto para llevarla hasta su oficina, servirle un vaso de vino con un narcótico y luego desflorarla: bajándole sus calzones de florecitas para dejársela ir. Esta parte de la película sería más dramática si no fuera por el contraste entre las tomas interiores y exteriores. Lo primero que se ve en Devil’s Due es un establishing shot de un edificio que, en efecto, podría ser la rectoría de una universidad. Corte a: un set roñoso que representa la oficina del rector, tan mal decorado que el espectador no tiene ninguna duda que está viendo una película porno barata.

En el papel principal Cindy West le echa muchas ganas, tal vez demasiadas. Sucede que el nivel actoral de sus compañeros de reparto es lo que se acostumbra en el cine porno, deplorable, por lo que la gesticulación de West, combinada con la inexpresividad del resto del elenco, la hacen ver exagerada. En el guión de Gerry Pound hay una obvia intención de criticar los valores establecidos (amor, familia, amistad), exhibiéndolos como corruptos y justificando así las decisiones posteriores de Cindy. Para los que participaban en un cine porno recién legalizado exhibir la hipocresía de la sociedad debía tener un atractivo irresistible. Sólo que para hacer esto de forma efectiva se necesitaba un libreto que no fuera tan lineal.

Romance sobre dos ruedas
Romance sobre dos ruedas

En Devil’s Due las desgracias de Cindy apenas comienzan cuando el rector la viola. Su mejor amiga, Barbie (Lisa Grant), le recomienda que busque el apoyo de su novio Willy Joe (Davey Jones), pero a éste sólo le interesa fornicar incómodamente sobre el asiento de su motocicleta. Decepcionada de los hombres, Cindy regresa a casa, pensando que al menos puede contar con su padre, quien en ese momento se encuentra poniéndole con Barbie. La impresión de encontrar a su papá y a su mejor amiga en la cama deja a Cindy sin habla, literalmente, por lo que la chica decide dejar todo atrás y mudarse a Nueva York. Tras un breve recorrido por algunas de las calles más representativas de esa ciudad -la terminal de autobuses Port Authority, la avenida 42-, Cindy responde a un anuncio en el periódico y así llega a compartir departamento con otras dos chicas, Dawn (Andrea True) y Nicky (Darby Lloyd Rains).

Cuando Cindy, comunicándose mediante recados en una libretita, les pregunta a sus nuevas amigas a qué se dedican, Dawn y Nicky hacen una confesión sorprendente: pertenecen a una secta milenaria que les proporciona ayuda espiritual pero que a cambio les exige participar en perversiones innombrables. ¿La Iglesia Católica? No, pero casi. Se trata de una cofradía satánica liderada por Kampala (Gus Thomas). Lejos de asustarse, Cindy se interesa por unirse al grupo y lo hace en una ceremonia donde Kampala y su sacerdotisa, quien es nada menos que Dawn, se la echan sobre un altar (“Taste the cock of Satan!”) ante la mirada de una decena de encapuchados que probablemente se están haciendo justicia por su propia mano, como Elvis Crespo. Esta secuencia podría ser tétrica si la música no fuera más apropiada para un elevador que para una misa negra.

Esta iglesia no necesita llamadas a misa
Esta iglesia no necesita llamadas a misa

La descreída Cindy no tarda en darse cuenta que la secta es tan sólo una artimaña para que el tal Kampala se hinche de dinero y sacie sus bajos instintos con los fieles (¡como la Iglesia Católica!), por lo que junto con Dawn y Nicky, sus amigas íntimas, pondrá en marcha un plan para tomar el poder y vengarse de todos los hombres con la ayuda de Lucifer. Lo descrito hasta ahora correspondería a los dos primeros actos de una película tradicional, con el tercero dedicado a narrar la venganza de Cindy, ya sea con ayuda sobrenatural o por medios más terrenales. Nada más que al camarógrafo se le acabó la película, al productor se le agotó el presupuesto o al escritor le dio flojera, porque Devil’s Due termina abruptamente, con una orgía donde se puede reconocer, entre la masa de cuerpos sudorosos, a actores famosos del porno setentero como Jamie Gillis, Tina Russell o Georgina Spelvin. La revancha de Cindy queda reducida a un epílogo donde ella hace un telefonema.

DEVIL’S DUE
Dirección
: Ernest Danna; Guión: Gerry Pound; Producción: Nino De Roma; Fotografía: Rusty O’Neil; Música: Enneppitti; Edición: Nino De Roma, Pierre Montage; Elenco: Cindy West (Cindy), Andrea True (Dawn), Gus Thomas (Kampala), Davey Jones (Willy Joe), Lisa Grant (Barbie), Darby Lloyd Rains (Nicky), Dan Anthony, Richard Valladares
Estados Unidos, 1973  -  75 min.

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1 Comment

  1. Órale, que loco.
    I remember deep throat & Taboo.
    Dou you remember the “eiris”??? Jajajaja