Nathalie X (Nathalie…)
Por José Luis Ortega Torres
Natalie X es una película tremendamente femenina. La frase podría resultar una obviedad al leer que es un filme escrito y dirigido por una mujer. Claro que no pretendo ser tan elemental al asegurarlo ya que no me refiero únicamente al doble crédito de Anne Fontaine, sino al punto de vista único que como fémina le permite desenmarañar lentamente el proceso de identificación entre dos mujeres y su relación con un hombre. La mirada femenina es una lente de microscopio que analiza cada momento de la pareja, y a la vez, un bisturí que disecciona cada uno de los detalles que la conforman de una manera que le es ajena, por completo, a la contraparte masculina. Para lo que él es un simple arbusto, para ella son las miles de hojas que lo conforman.
De esta manera, cuando Catherine descubre la infidelidad de Bernard, después de toda una vida de matrimonio, lejos de caer presa de un arranque de ira, celos, o depresión, se preocupa por entender el proceso de porqué ha sucedido. Él confiesa que de vez en cuando ha tenido una aventura y ella decide hacer de él un objeto de estudio con la ayuda de Marlène, una bella prostituta a quien contrata para que seduzca a su marido y luego le cuente, con lujo de detalles, la otra cara del hombre con quien comparte cama, pero al parecer, no más emociones.

Anne Fontaine se encarga de sumergirnos en un mundo de dolor y tristeza contenida que hacen de Catherine una mujer taciturna y melancólica, pero siempre ecuánime, y tal vez hasta cierto punto masoquista, pues nunca deja de escuchar las palabras de la amante de alquiler, rebautizada Nathalie para hacerse pasar como una estudiante que se deja seducir por el macho gustoso del sexo sin compromiso. Su objetivo, al parecer, es hacer que él se enamore de ella para después desecharlo, y así, la esposa celosa consume una venganza a distancia.
Pero cuidado, no estamos ante una simple historia de revanchismo de género, sino ante una película sutil que intenta desenmarañar cómo es el proceso por el que un hombre logra enamorarse y hacer de lado toda una vida de rutina hasta cierto punto fácil, en tanto que la mujer es capaz de tratar de entenderlo de la manera más sofisticada posible, para superarlo después, de ahí que la presencia del varón en juego sea meramente anecdótica, haciéndose presente más en el discurso que en la acción. Así, en Nathalie X la historia avanza a través de los monólogos sexuales de Marlene/Nathalie que describen una persona que le resulta por completo distinto al hombre del que alguna vez Catherine estuvo enamorada. ¿O aún lo está?

La delicadeza de esta película radica en que no se trata de un filme de erotismo, aunque en México le hayan agenciado una pornográfica “X” al título -quizá intentando aprovechar el morbo de la anterior Romance X-, gracias también a la entrañable interpretación de la sensual Emmanuelle Béart como la mujer que da título al filme y que se presenta en todo momento como una fuerza sexual hermosamente lánguida. En contraparte, la elegancia de la siempre taciturna Fanny Ardant complementa una única figura que aparece aquí desdoblada en dos formas de entender la feminidad: como “obscuro objeto del deseo”, o bien, como la racionalidad que termina por imponerse al arranque visceral.
De esta manera y aunque el desenlace perfile una aparente traición entre ambas mujeres a pesar de la identificación y el mutuo descubrimiento -casi amistoso- que han logrado, en realidad han alcanzado su objetivo de exponer que la naturaleza del hombre es impredecible, pero básica: funciona con base en el puro gusto y piensa con el pito, por eso, lo que para él no es más que un simple mal día de trabajo, para ella es una aparente frustración por la supuesta pérdida de la amante. La nota final de la cinta parece escribirse así: “ante la simplicidad del macho, no queda más remedio que entenderlo y sobrellevarlo” -y resignación, como dicta esa frase casualmente lapidaria que la madre de ella le responde a su confesión de que es una esposa (otra) engañada: “…es normal” -, punto de vista de la directora que no me queda claro si es de soberbia o de conformismo.

Gérard Depardieu, el varón en juego, podrá seguir con aventuras esporádicas si así le place, porque en el fondo él ama a su esposa (a su manera) y ésta las conoce de su propia boca, lo que es perdonado y admitido porque el platillo de gourmet que ella le escogió y puso en bandeja de plata, fue rechazado por su selectivo paladar, tal y como en algunas escenas se ejemplifica con una alegoría simple, pero contundente: él desprecia con total convencimiento una marca de vino que a ambas mujeres les agrada y que, por lo tanto creen que debería-de-gustarle-a-él, error que Catherine se encargará de descubrir con una simple frase de Nathalie: “…sus gustos difieren”. Ese es el universo masculino que retrata madame Fontaine, el del hombre imprevisible, pero necesario.
Nathalie X
(Nathalie…)
Dirección: Anne Fontaine; Guión; Anne Fontaine, Jacques Fieschi y François-Olivier Rousseau, basados en un argumento original de Philippe Blasband; Producción: Alain Sarde; Música; Michael Nyman; Fotografía; Jean-Marc Fabre; Edición: Emmanuelle Castro; Con: Fanny Ardant (Catherine), Emmanuelle Béart (Nathalie / Marlene), Gérard Depardieu (Bernard), Wladimir Yordanof (François), Judith Magre (la madre de Catherine), Rodolphe Pauly (el hijo de Catherine)
Francia – España, 2003 - 106 min.
Fecha de estreno en México: 25 de febrero de 2005
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Toronto, Canadá 2003; Festival de Cine Francés de Japón 2004; Festival Internacional de Cine de Moscú, Rusia 2004; Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, República Checa 2004; Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro, Brasil 2004; Festival Internacional de Cine de Chicago, Estados Unidos 2004; Festival de Cine de Siena, Italia 2004; Nominación al Premio de la Audiencia a Mejor Actriz (F. Ardant y E. Béart). Academia Europea de Cine.
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Hola José Luis
Recientemente vi Nathalie (me lo encontré en MixUp a un precio excelente) y me gustó mucho. En especial el juego, o no sé cómo llamarlo, establecido entre Catherine y Marlène/Nathalie.
Coincido contigo, Nathalie es un film realizado desde una óptica muy femenina, pero sin asomo de feminismo panfletario o revanchista. Y aunque al final el esposo infiel queda -a mi parecer- un poco exhibido en su inmadurez e inseguridad emocional (júrote estoy lejos de ser una feminazi, jajá) y eso me encantó, la Fontaine no descompone su film con clichés vengativos o innecesariamente crueles.
Y por cierto ¿viste el remake de Atom Egoyan? Dice Ernesto Diez Martínez que sin ser malo, al final lo echa a perder una vuelta de tuerca medio mafufa.
Un beso
PS ¿esto ya está igual que blogger, que te desaparece los comments?
Saludos Marichuy.
Una muy grata película, de verdad. Fíjate que estaba comenzando a trabajar la película de Chloe cuando justo me entero que es una “reelaboración” (que no remake, dice Egoyan) del guión de Anne Fontaine, así que me di a la tarea primero de ver el original francés, más cuando supe del trío de actores de primer nivel que la protagonizan, que son de mis predilectos. Sin dudarlo, dejé de lado momentaneamente a la jovencísima Chloe a favor de la más madurita Nathalie, que me gusta más (Béart, mon dieu!).
En esta semana saco de mi caja de galletas Marías el filme de Egoyan para establecer parámetros, pero si eso dice Diezmartínez, por algo será. ¿Tú ya la viste? …la comentamos luego.
BESOS!!!!