Antes de morir / Míralos morir (Targets)
Por José Luis Ortega Torres
Mi total admiración hacia la figura y obra de Boris Karloff se la debo a mi padre. Él, un hombre amante del cine desde su muy, muy lejana infancia, adoró los clásicos de la Universal Films y siempre ponderó por encima del resto de los nombres, el del actor británico. Mi padre fue todo un cinéfago desde hace más de medio siglo. Son justamente el distanciamiento generacional, el enfrentamiento de dos momentos sociales y la degeneración progresiva de los ideales personales, algunos de los puntos que dan una solidez al discurso de Targets, ópera prima de Peter Bogdanovich bajo el auspicio del Midas de la serie B, Roger Corman.
El director nos presenta dos historias que avanzan de manera independiente una de la otra y que solamente se encontrarán en la última secuencia de la cinta, pero que no obstante eso, son complementarías en el desarrollo de las motivaciones de sus dos personajes centrales, que aunque sea excluyentes uno del otro, le dotan un poder de sugestión al clímax narrativo en un único encuentro frontal de ambos. Por una parte asistimos al momento final en la carrera del icono del cine de terror, Byron Orlok -casi un anagrama de Boris Karloff-, un hombre que después de toda una vida entregado al arte de asustar ha descubierto que es un anacronismo en la era moderna (la del mítico año 1968, fecha real en que se filmó Targets) donde los monstruos góticos que él representa como una romántica forma de culto a un ayer cada vez más olvidado, no provocan ya mayor miedo, por el contrario, ahora son simples remedos tragicómicos que no tienen cabida frente a los nuevos monstruos que se visten ordinariamente como el vecino amable que sale a trabajar y termina el día asesinando a mansalva.

Orlok, a sabiendas de ello, decide que no filmará más porque ya no tiene cabida en ese mundo de temores cotidianos. No obstante decide que cumplirá con su último compromiso pactado: una presentación personal en la reinauguración de un autocinema donde se exhibe, como exclusiva, The Terror, filme real producido y codirigido por Corman y protagonizado por el propio Karloff. Realidad y ficción que no están unidas por cinta diurex, sino que crudamente entrelazan cientos de hilos conductores que destilan, por un lado, una melancólica ironía en la decrépita figura del actor -Karloff/Orlok simulado que se asusta ante su propia imagen reflejada en un espejo-; y por otro, un miedo enteramente racionalizado ante lo “común” (la banalidad, lo ordinario) como el nuevo elemento que irrumpe la pasividad de una típica familia estadounidense y por extensión de toda la sociedad.
Decimos que enteramente racionalizado porque en Targets se presenta una forma de terror hasta entonces prácticamente desconocido y que se explica como una consecuencia de las frustraciones personales desatadas sin la menor excusa de origen sobrenatural o demoníaco, y ocurre una mañana en la que Bobby Thompson, un tipo clasemediero como cualquier otro -casado, viviendo en la casa familiar con sus padres, medianamente atractivo, con su propio Mustang y un empleo mediano-, decide pasar de la practica del tiro al blanco sobre latas vacías, a hacerlo con la gente que circula sobre una autopista desde lo alto de unos contenedores, dejando previamente una nota de advertencia de que ha matado a su esposa, madre y que antes de que él caiga, muchos más lo harán.

Abiertamente basado en la figura del francotirador Charles Whitman -el francotirador que dos años antes del debut de Bogdanovich mató a una docena de personas disparando desde la torre de la Universidad de Texas y a su propia esposa y madre, tal y como se pone en escena en Targets-, Bobby es la encarnación de una figura siniestra capaz de sembrar el caos por el simple ánimo de revancha ante una forma de vida insatisfactoria y que en el último tercio del siglo XX ya no se relaciona en nada con los atávicos miedos sociales que Boris Karloff personificó en el monstruo de Frankenstein, en los años más álgidos de la post Gran Depresión de 1929.
Peter Bogdanovich acierta en la puesta en escena naturalista, con varios momentos donde la cámara en mano registra de manera casi documental algunos minutos en la vida del anciano actor para romper por completo con cualquier elemento que pudiera emparentar su ópera prima con el quehacer del cine de terror clásico, construyendo un filme puente, por así decirlo, que daría paso a las futuras generaciones de películas de terror next door de la década de los setenta, donde las decepciones sociales -la era post-Vietnam, los asesinatos de Luther King, Robert Kennedy, las movilizaciones sociales resultantes del año 68- engendraron una juventud nihilista, desesperanzada y poco respetuosa de la vida propia o ajena y que sería retratada aún más descarnadamente en filmes surgidos desde la trinchera independiente, como en The Last House on The Left, donde el arquetipo del “Bobby-francotirador” ha perdido ya el distanciamiento con sus víctimas para ensuciarse, ahora sí físicamente, de sangre.

De ahí que en el momento climático de la película, que es cuando se encuentren frente a frente Bobby y Orlok, sea éste el más estupefacto al ver que es un jovenzuelo diametralmente opuesto a los monstruos que él ha representado ante la cámara, la nueva personificación del mal en estado puro y simplemente se limite a preguntar “¿Era eso lo que temía?” Cuestión que se eleva más allá del recelo de Orlok para convertirse en el lamento de toda una generación superada por sus propios desaciertos. La respuesta adecuada sería “Sí, porque eso es lo que engendraron”.
ANTES DE MORIR
(Targets / Míralos morir [Argentina y México] / El héroe anda suelto [España])
Dirección, Producción y Edición: Peter Bogdanovich; Guión: Peter Bogdanovich, basado en una historia original de él y Polly Platt, con la asesoría de Samuel Fuller; Fotografía: László Kovács; Con: Boris Karloff (Byron Orlok), Tim O’Kelly (Bobby Thompson), Nancy Hsueh (Jenny), James Brown (Robert Thompson, padre de Bobby), Arthur Peterson (Ed Loughlin), Sandy Baron (Kip Larkin), Mary Jackson (Charlotte Thompson), Tanya Morgan (Ilene Thompson), Peter Bogdanovich (Sammy Michaels)
Estados Unidos, 1968 - 90 min.
Fecha de estreno en México: 28 de diciembre de 1972.
Estrenada en cartelera con el título de Míralos morir. El nombre que titula a esta nota es el de su edición en DVD R-4, de mayor facilidad para el cinéfago que quiera conseguirla
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bOGDANOVICH muestra terror clasico contra el terror real, el que aparentemente no tiene explicacion, aunque si la tiene: al engendrar a asesinos en el ejerctio para despreciar cualquier forma de vida, no es de extrañar qye ahora esas “armas humanas” ya no distingan entre el enemigo y a sus vecinos, mujeres, niños y su propia familia. El principio me recordo esas series de television antiguita con esa fotografia y escenografia de telenovela, pero que grande de Karloff el hacer una ultima gran pelicula de terror.
Saludos Zombie.
La producción de Targets es todo un logro de la precariedad como incentivo de la imaginación. En el DVD de la película (el de fácil acceso, el región 4) viene una presentación de unos 15 minutos de la película dónde el propio Bogdanovich cuenta cómo es que la emprendió: 2 días de filmación con Karloff, 20 minutos de pietaje de The Horror cedidos por Roger Corman, una sola habitación que tenían que pintar y redecorar para dar la impresión de ser varios cuartos de una sala casa, filmaciones semi clandestinas en la autopista y eso sí, mucho talento.
A pesar de que Karlof filmó cuatro películas más después de ésta -dos de ellas coproducidas en México- es Targets, y no otra, la que se considera, como bien dices, su última gran película de terror.
CHAU!