Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Black Devil Doll

Por José Luis Ortega Torres

black-devil-doll_01Black Devil Doll es un filme que desde su cortinilla de créditos anuncia de que se trata: “A Lewis Brothers Fiasco” es la frase que sustituye muy adecuadamente al típico “Una película de…” y es que, sin mas tapujos, debemos decir que se trata de una completa muestra de lo grotesco, escatológico, misógino, lascivo y guarro de que se tenga memoria fílmica. Creo que por todo eso y más, es que me gustó tanto.

En ocasiones, ciertos realizadores se empeñan en ocultar sus aspiraciones ministeriales detrás del cine de géneros menores, intentando así llamar la atención de los sectores más conservadores por medio de un rápido escándalo mediático a través de filmes sazonados calculadoramente con arranques de ultraviolencia que, a final de cuentas, se pretende aleccionadora y republicanamente moralizante; legando para la posteridad desabridos filmes que en su búsqueda de sermonear, principalmente a la juventud, pierden su identidad dejándole al público un simple hedor de hipocresía lucrativa. Black Devil Doll y sus creadores -Jonathan Lewis, el director, y su hermano Shaw, el productor y guionista-, se alejan por completo de eso, pues en este “fiasco”, como ellos le llaman, no se dejan seducir por otra cosa que no sea el mal gusto en estado puro y salvaje.

black-devil-doll_03-02Partiendo de una anécdota que no es nueva (se trata del remake de una filme de terror blackxplotation de nombre Black Devil Doll From Hell), donde el alma de un asesino se transporta al cuerpo de un muñeco, tal y como se puede encontrar también en la saga de otro mono malora como es Chucky, esta puesta al día parte, al parecer, de la premisa “hagamos lo que nos dé la gana y valiéndonos madre” y lo logran con resultados muy superiores a lo que valdría suponer. Ya desde el arranque mismo de la cinta, donde un sketch en dibujos animados nos presenta al muñeco asesinando a todo el comité de la MPAA (oficina encargada en los Estados Unidos de otorgar clasificación a los filmes por estrenar) y cogiéndose sabrosamente a la única mujer del panel, sabemos que este enano de plástico es mucho más ojete que el citado muñeco diabólico ochentero.

Con música electrónica parecida a la de un organillo “Mi alegría”, acompañamos al real Mubia Abul-Jamar por el pasillo que lo conduce a la silla eléctrica. Miembro de un grupo paramilitar de la década de los sesenta y setenta que buscó la integración de su minoría racial por métodos poco ortodoxos, se le ha condenado a muerte por la violación y asesinato de quince mujeres blancas. Mientras, la noticia de la ejecución de Mubia es vista en televisión por la frondosa Heather,  holgazana que aburrida en su casa no atina a hacer algo mejor que jugar a la Ouija justo en el momento en que la sentencia es ejecutada, abriendo el portal necesario para que el espíritu del asesino tome posesión de un muñeco de ventrílocuo que está en el sofá, cambiándole el aspecto hasta convertirse en todo un negro de Harlem de oronda cabellera afro y camisetita blanca con el icónico logo del puño cerrado en alto.

black-devil-doll_04-02Heather, la típica gordibuena, sabrosa pero babosa, se enamora al instante del monigote al oírlo decir guarradas y ver que es pequeño, pero bastonudo, por lo que no atina a otra cosa más que iniciar una conveniente fellatio de presentación, nada más para romper el hielo, y convertirlo en su amante de bolsillo, ante los celos de su exnovio White-T, quien ha escuchado y visto todo por la ventana.  La sucesión de escenas nos presentan una socarrona parodia de cualquier comedia romántica de “chico conoce chica”, con cada nuevo cliché más hilarante que el anterior, hasta que pasamos al terreno de lo erótico-chapucero viendo como la neumática Heather se folla como verdadera ninfómana al pedazo de ocote.

Pero como para Mubia el sexo desenfrenado no lo es todo, el machín de bolsillo, previa mini madriza, le ordena a la sacrificada Heather que le lleve más mujeres para satisfacer sus instintos. Es así como hacen su aparición Bambi, Candy, Buffy y Natasha, cuatro de sus amigas mega buenas, pero ultra guarras, que se convertirán en el objeto del deseo del títere, que no tardará en hacer de las suyas con cada una de ellas, aunque claro, coger no es su único deseo.

Es a partir de este momento que el realizador se despide de todo freno de mano y con un videoclip que hace uso del típico fetiche de las mujeres escasas de ropa lavando un ferrari rojo, comienza el jaleo del softporno lésbico entre las cuatro minifalderas, que nalgaditas de por medio y espuma de jabón en ciertas partes, logran excitar al muñeco del demonio que las espía por la ventana, hasta permitirse eyacular sobre el cristal. De aquí en adelante lo que presenciaremos será un buffet de tetas, traseros, algo de celulitis, mucha sangre y hasta algo de necrofilia.

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Lo que Mubia quiere, antes que todo, es matar y con cada una de las chicas nos es mostrada alguna peculiaridad misógina (lo mismo una felación post-mosterm que cum-shots sobre algún cadáver; vómitos, deyecciones de ácido y hasta “lluvias doradas”), pero no sólo eso, sino que también el cadáver de White-T resulta vapuleado por sodomía cuando el pequeño mequetrefe se encuentre en pleno paroxismo de sexo y muerte. Pero los hermanos Lewis saben que no basta con poner una consecución de escenas shock medio hilvanadas para lograr el éxito, sino que también resulta importante saber cómo contarlas, para evitar caer en la antiestética del porno amateur que, al no saber como yuxtaponer cada uno de los planos, terminan por fastidiar hasta al más cachondo de los porno-adictos.

Entonces, resulta particularmente sorprendente que se vean algunos alcances formales que hacen la narración de Black Devil Doll fluida y bien contada, echando mano de recursos como la pantalla dividida en dos, tres y hasta cuatro recuadros para ver, en secuencias paralelas, qué es lo que pasa con las víctimas y el verduguillo al interior del único espacio donde se sucede casi el 90% de la cinta -que es la casa de Heather-, quien obedeciendo a su mini amo, lo ha dejado a solas con sus amigas, sin imaginarse lo que sucede allá mientras ella devora una hamburguesa en un restaurante, escena que se enlaza perfecta y humorísticamente por medio de la edición de un plano donde la sangre que escurre (del cadáver acuchillado de Bambi) se convierte hábilmente en la catsup que baña, desde un top shot, un plato de papas a la francesa. ¡Quien lo dijera! ¡La teoría del Montaje de Atracción einsensteiniana al servicio del explotation más grosero!

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Pero no nos hagamos puñetas mentales. Si bien es cierto que esta película demuestra algunos atinados recursos para la narración de un argumento mínimo en su premisa, tampoco es para echar las campanas al vuelo y descubrir en Jonathan Lewis al nuevo Mesías del cine trash, ni en Black Devil Doll a la nueva  summa herética de lo políticamente incorrecto. Acaso, una (des)agradable broma no apta para todos los gustos, sino objeto de semi-culto para los que, ahora sí, sean dignos de llamarse cinéfagos.

BLACK DEVIL DOLL

Dirección: Jonathan Lewis; Guión: Shawn Lewis, Mitch Mayes; Producción: Shawn Lewis; Fotografía: John Osteen; Música: The Giallos Flame; Edición: Jonathan Lewis, John Osteen; Con: Mubia Abul-Jama “Black Devil Doll” (él mismo); Heather Murphy (Heather), Natasha Talonz (Natasha), Christine Svendsen (Candi), Erika Branich (Buffy), Precious Cox (Bambi), Martin Boone (White-T), Gregory Solís (Cock Socker)

Estados Unidos, 2007  -  73 min.

Participaciones: Festival de Cine Art of the Nasty, Londres, Gran Bretaña 2009; Festival de Cine de Horror Shaun Luu, Siracusa, Nueva York, Estados Unidos 2009; Festival de Cine de Terror y Fantasía de Haapsalu, Estonia 2010

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3 Comments

  1. Gracias por la gran revista. Me alegra oír que había un buen rato con nuestra pequeña película repugnante!

    -shawn lewis

  2. Me mató ese trailer!! jaja! “it´s a motherf-cking puppet!” jaja! Ya la estoy buscando…

    Vos sabés José Luis que había oído algo de esta película pero nada me convencía a verla… hasta que leí tu comentario… Yo sé que me va a herir mi costado feminista (ehh.. hubo varias que lo hicieron) pero tratándose del género hay que ser un poco open mind para ciertos tópicos.

    En fin, estos días la voy a estar mirando.. =) Gracias por tu comentario.. este fue el empujoncito que necesitaba! Saludos!

    Buen fin de semana.. y el domingo, te quiero ver… jaja! Yo no estoy siguiendo el mundial.. y no me calienta en lo más mínimo que gane o pierda Argentina. Yo solo quiero que la copa se la lleve algún país latinoamericano (menos Brasil que ya ligó muchas veces!). Así que mucha suerte!!

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