Boogie, el aceitoso
Por José Luis Ortega Torres
“¿Boogie, qué siente cuando matas a un hombre?”
“Si uso silenciador no siento nada…”
-
Cuando supe de la existencia de una versión animada de Boogie, el aceitoso una enorme sonrisa me brotó del alma. El violento mercenario que surgió de la mente del caricaturista argentino Roberto Fontanarrosa es uno de los personajes que me acompañaron durante la adolescencia desde la última página del semanario político Proceso, donde se publicó por años. Con él me acerqué durante algún tiempo a otro tipo de personajes de historieta de los que yo estaba acostumbrado, que eran básicamente los superhéroes de Marvel y DC. Durante la década de los noventa se puso de moda la publicación de crossovers entre los personajes principales de éstas y otras compañías y, en mis más locos sueños, pensaba que tal vez un tiro derecho entre Punisher y Boogie nos dejaría un buen reguero de tripas y cinismo.
Boogie, por lo menos en México, nunca fue un personaje de grandes públicos. Seamos sinceros, la línea editorial propia de la revista que lo publicó redujo a ciertos grupos el impacto del personaje. Ahora que la misma Proceso se inmiscuyó como coproductora del largometraje animado, se previó ese detalle de la forma más obvia, pero funcional: las primeras secuencias se cuentan aparte de lo que será la historia central y se dedican a presentar de la forma más violenta y precisa el currículum vitae del soldado yanqui convertido (por el gusto del dinero fácil) en mercenario de variopintas guerras, lo mismo en el Medio Oriente, que en Asia o Centroamérica, pero siempre conservando su humor negro y áspero; la violencia inherente a su profesión y el cinismo necesario para mantener la cordura y sangre fría para no errar el tiro final.
Gustavo Cova, director de este largometraje y Marcelo Páez Cubells, guionista; aciertan al no restar ni un gramo de la esencia del personaje, sin que jamás hayan buscado hacer una versión más familiar y menos guarra en Boogie, el aceitoso tentación que podría presentarse si se buscaba un impacto mayoritario en públicos de adolescentes llamados por el grito de sangre y violencia de monitos; truco que por lo menos en México no fue necesario, pues el filme se estrenó con clasificación B-15, es decir, para adolescentes mayores de los quince años.

Tampoco es para alarmarse, pues después de ver los noticiarios de ambas cadenas privadas de televisión y las primeras planas de diarios como La Prensa o El Gráfico, lo que Boogie, el aceitoso nos presenta, no es nada a lo que nuestra inocente juventud no esté ya acostumbrada. Por tanto, ver como cosen a balazos a un niño negro que le pide dinero a Boogie no tendría porque ser ni inmoral ni escandaloso, como tampoco lo es que la compañera de aventuras del sicario sea Marcia, una ex güila que, de estar gorda y parecer sapo, se haya puesto buenísima y minifaldera porque los crueles comentarios de Boogie hacia su figura le pegaron en el ego.
Ella, ex amante del líder mafioso Sonny Calabria, se ha convertido por despecho en el testigo clave que habrá de hundir a este Padrino en miniatura, por lo que debe de ser eliminada, trabajo que le es encomendado a Blackburn, un nuevo asesino a sueldo cuyo deseo es ser el número uno del negocio, lugar que ostenta el bienamado Boogie. El resto de la trama se va en persecuciones entre uno y otro, golpizas, baños de sangre, humillaciones a Marcia cortesía de la sempiterna misoginia de Boogie, quien de buenas a primeras se convierte en su protector con tal de llevarle la contra a Calabria y demostrarle que ni él, ni Blackburn, son lo suficientemente buenos como para hacerlo a un lado del negocio.

A lo largo de los poco más de ochenta minutos que dura el filme, la acidez en el humor se hace presente no sólo por la personalidad del personaje de Fontanarrosa (que recita sus ya clásicas frases a lo largo de sus diálogos p.e. “…yo no creo ni en la penincilina”), sino que surge también de las motivaciones personales de la dupla de guionista y realizador, poniendo énfasis en la forma en que construyen su animación oscura en medio de un panorama que hace que la Ciudad Gótica de Batman sea cosa de niños, porque lo que se retrata como telón de fondo, si bien es una caricatura, nunca deja de estar enmarcada en una realidad, cuando menos, agobiante. No está de más señalar que también echan algo de broma al presentar una bizarra interpretación de Disneylandia en un delirio de Boogie, quien la percibe como un amasijo enervante de colores pastel habitado por personajes cursimente pedestres.
Decir además que, si bien el curso de la historia une más de lo esperado a Boogie con su contraparte femenina, jamás se traiciona la esencia machista que tanto le recriminaron al Negro Fontanarrosa los sectores feministas que odiaban como trataba a su contraparte genérica (“…Las mujeres sirven solo para estar en dos lugares: en la cama o en la cocina. Y si se ubica la cama en la cocina mejor”); cerrando con completa lógica y respeto al personaje tanto la trama como la interrelación de ambos personajes.

Como bonus, checar las constantes referencias a clásicos del cine que van desde la obvia a Apocalipsis Now -recordemos que Boogie estuvo ahí-, hasta géneros completos, como la puesta en escena de un duelo al mejor estilo de los espagueti western de Sergio Leone, con un personaje tan nihilista, frío y certero -como lo pudo haber sido el propio Clint Eastwood-; o bien todo el filme compuesto como un noir hiperviolento y sádicamente humorístico.
NOTA FINAL (reclamo cinéfago): ¿Por qué si la película, estando hablada en español neutro -sin acentos ni modismos argentinos- tuvieron la estúpida idea de hacer que Jesús Ochoa y Susana Zabaleta doblarán las voces de Boogie y Marcia? ¿Acaso creen que las multitudes desbordarían las salas por ver a un Boogie con acento norteño? Eso también es mutilar una obra. Gracias Cineteca Nacional por exhibir la versión original, y para los que quieran verla en casa, respetando la versión íntegra, mejor háganse de su DVD que ya circula con Barbanegra y que es copia de seguridad de masters argentinos. No sea que cuando la editen en México tengan la penitente idea de incluir el track de audio ochoa-zabaletesco ¡puaj!
-
-
BOOGIE EL ACEITOSO
Dirección: Gustavo Cova; Guión: Marcelo Páez Cubells, basado en el personaje original de Roberto Fontanarrosa; Producción: Hugo Lauría, José Luis Massa, Fernando Sokolowicz; Dirección de animación: Sebastián Ramseg; Música: Diego Monk; Edición: Andrés Germán Fernández; Voces originales: Pablo Echarri (Boogie), Nancy Dupláa (Marcia), Nicolás Frías (Jim Blackburn), Rufino Gallo (Sonny Calabria)
Argentina – México, 2009 - 89 mins.
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Argentina 2009; Festival Internacional de Cine de Morelia, México 2009; Festival Internacional de Cine de Acapulco, México 2009; Festival de Cine de Animación de Annency, Francia 2009.
Cinefagia en Facebook