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Pesadilla en la calle del Infierno (A Nightmare on Elm Street) [1984]

Por José Luis Ortega Torres

nightmare_on_elm_street_01Para el año de 1984 Wes Craven, viejo conocido del cine fantástico, había dado algunos tumbos en su filmografía, inclusive filmando una secuela de su clásico The Hills Have Eyes (Las colinas del terror), en sus propias palabras, “…como mera forma de subsistencia”. Por los pasillos de varios estudios se paseaba con un guión bajo el brazo que nadie le quería financiar y que presentaba la extraña historia de un asesino desfigurado del rostro que comete sus crímenes por medio de los sueños de sus víctimas.

Años antes, Craven había leído en el diario Los Ángeles Times noticias que hablaban de misteriosas muertes de jóvenes que sucedieron mientras dormían, aparentemente en completa tranquilidad. Tres en total, sin vinculación alguna entre sí. Basado en esas notas Craven hechó a volar su imaginación para crear lo que muchos consideramos el último gran mito del terror, Fred Krueger, el asesino de rostro quemado y filosas navajas por dedos que obra siempre agazapado en el mundo de los sueños.

La idea, por demás interesante y novedosa dentro del cine de terror, saturado para entonces de secuelas prescindibles de otros títulos de la época (Viernes 13 llegaba en ese mismo año a la cuarta parte y un año antes Halloween estrenó la tercera), hacía que los productores escépticos no le hicieran demasiado caso, acostumbrados al dinero seguro. Fue la independiente New Line, quien aceptó el reto, disponiendo de un ajustado presupuesto de poco más de dos millones de dólares y un mes de rodaje.

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Visto en perspectiva y con un cuarto de siglo a sus espaldas, la evocación del título A Nightmare on Elm Street (Pesadilla en la calle del infierno) despierta en toda una generación de fanáticos del cine de terror -lo que hoy día contamos con poco más de treinta años-, un cúmulo de sensaciones difíciles de olvidar. Su argumento, su personaje central convertido en icono pop y el culto a toda una serie que se vino en cascada han hecho de éste, un filme que ya alcanzó la categoría de mítico.

Wes Craven acertó en la diana con esta historia donde los sueños – pesadillas, mejor dicho- y realidad se unen de manera extraña y mortal. Durante los sueños de Nancy, un tipo desfigurado y con un guante cuyos dedos terminan en afiladas navajas, la persigue. Pronto descubre que sus amigos cercanos tienen la misma pesadilla y que dentro de ella son asesinados por este demente, pero con el macabro plus de que al morir en el sueño, también lo hacen en la realidad, siempre de la forma más dolorosa y sangrienta que puedan imaginarse.

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Ante las muertes y el acoso de Nancy por saber la verdad, su madre le confiesa que se trata de Fred Krueger, un demente que veinte años atrás asesinó a varios niños del vecindario, pero que está muerto porque los padres de las víctimas tomaron la justicia en sus manos linchándolo y quemándolo vivo. Sin embargo, Fred ha vuelto para vengarse en los descendientes de aquellos que lo mataron.

Craven construye una cinta donde las pesadillas y la realidad son prácticamente indistinguibles, pues se pasa de un estado a otro aun en la misma secuencia, solamente diferenciándose por la puesta en escena marcada por el director con base en una atmósfera enrarecida y cierta elegancia en los movimientos de cámara, además de angulaciones poco ortodoxas para las secuencias oníricas que se complementan con elementos decorativos, proporcionándoles cierta sensación de extrañeza. En tanto, para las secuencias “reales” utiliza elementos más cotidianos y de planificación básica, dándoles un aire de “normalidad”.

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Un perfecto ejemplo de lo anterior se presenta en una escena donde un  apacible baño de tina  es abruptamente interrumpido por lo extraño: la mano de Krueger surge del agua en busca de Nancy, su víctima; unas niñas brincan la cuerda mientras entonan la siniestra canción que habla del asesino, o aquella otra, donde de la bocina del teléfono surge una espantosa lengua. Realidad y pesadilla ponen de manifiesto la inestabilidad emocional de Nancy, quien sin embargo, logra encontrar la clave para sobrevivir al psicópata: después de un ataque de Fred logra despertar y traer al mundo real el sombrero del monstruo, por lo que deduce que también es factible sacarlo a él, haciéndolo vulnerable fuera de sus dominios oníricos.

Craven ha creado un personaje inmortal en la figura de este asesino porque logra materializar en Fred Krueger el miedo en estado puro. Más que un asesino común, es la viva imagen de los temores humanos, empezando por los que aquejan al hombre desde la niñez. “…Nadie puede escapar de Fred, como nadie puede escapar de sus propios miedos subconscientes, precisamente los que se concretan durante los sueños” [1]

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Los miedos surgen de las culpas y es precisamente la culpabilidad de los adultos la que se refleja directamente en los hijos, elemento que influye decisivamente en la construcción de un entorno social. En la cinta, es la culpabilidad de los verdugos de Fred la que le da vida y cuerpo, nutriéndose de personalidades negativas como la madre alcohólica de Nancy, o a su padre, un policía ejemplar, pero insensible ante su familia.

Es por eso que se le puede dar a la película una lectura aun más rica: la única forma de destruir a Fred es que Nancy logre arrastrarlo hacia el mundo real, esto es, materializando el miedo -social o individual- por medio de la exteriorización de la culpa que lo ha creado. Por su singular premisa, la correcta realización de un hombre que desde su nastie The Last Hose on the Left sabe cómo y en qué momento manipular los resortes emocionales necesarios para atemorizar a su público y, sobre todo, por haber presentado un personaje que aun a pesar de ser el asesino, creo simpatía en el espectador -tanto que en posteriores entregas de la saga se le conocería con el más entrañable diminutivo de Freddie-, A Nightmare on Elm Street se ha convertido en uno de los últimos clásicos contemporáneos del cine de terror.

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Después de ella, la filmografía de Wes Craven se mantuvo irregular, de hecho, en promedio sólo una o dos cintas por década son las que lo mantienen vigente. Después de Pesadilla en la calle del infierno, siguieron trabajos olvidables, hasta que conecto de hit, en 1987 con la espléndida The Serpent and the Rainbow (La serpiente y el arcoiris), historia de brujería y zombies. De ahí hasta los noventa se distingue con la extraña The People Under the Stairs (La gente detrás de las paredes) en el 91 y una verdadera pieza de maestría del género: Scream (Grita antes de morir) en 1996, filme que en su momento se convirtió en la nueva punta de lanza del resurgimiento del cine de terror, específicamente del slasher, género prácticamente ridiculizado a fines del siglo XX. Pero esa ya es harina de otro costal.

NOTAS

1. Guillot, Eduardo. Escalofríos. Midons Ed., col. Serie b, Valencia, 1997, 223, p.p.

PESADILLA EN LA CALLE DEL INFIERNO

(A Nightmare on Elm Street)

Dirección y Guión: Wes Craven; Producción: Robert Shaye y Sara Risher; Fotografía: Jacques Haitkin; Música: Charles Bernstein; Edición: Rick Shaine; Con: John Saxon (teniente Thompson), Heather Langenkamp (Nancy Thompson), Ronee Blakley (Marge Thompson), Amanda Wyss (Tina Gray), Nick Corri (Rod Lane) Johnny Depp (Glen Lantz), Robert Englund (Fred Krueger).

Estados Unidos, 1984  -  87 min.

Fecha de estreno en México: 17 de abril de 1986

Participaciones: Festival de Cine Fantástico de Avoriaz, -Premio de la crítica y Mención especial a la actriz Heather Langenkamp-, Francia 1985

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3 Comments

  1. Grande José Luis querido!!! Mencionaste al legendario Freddie Krueger y no sabés los recuerdos que dispararon en mi.

    Mirá, de todos estos villanos emblemáticos, mi favorito sin duda alguna es Freddie Krueger. Después me fueron agradando otros pero al hombre manos de cuchillas lo seguí desde el inicio.

    Recuerdo que me desesperaba por alquilar estas películas… no sé para que tanto alboroto si después estaba un mes, dos meses con pesadillas y sentía que me iba a aparecer en cualquier lugar. Encima, esta opinóloga desde chica tenía mucha imaginación… y este Freddy la alimentó aún más con esto de cruzar realidad/sueño.

    Hablando seriamente, creo que la magia del gran Krueger fue la habilidad de infiltrarse, por así decirlo, en los sueños y obviamente que si sos chico.. ves esta película… TE VA A LLEGAR! Por que todos cuando somos chicos le tenemos miedo a la oscuridad, al cuco, etc… y Freddy vino cargado de todos estos temores más una caracterización de la p.m… la voz… todo, el paquete COMPLETO! =)

    Además, era adictivo… uno se volvía masoquista con Freddy. Por que por ejemplo, yo me desesperaba por ver sus películas, después no dormía y sufría… hasta que salía la siguiente y quería ver que se traía de nuevo el personaje por que como decís: ES QUERIBLE!

    Que mezcla bizarra! Era para amarlo y odiarlo! Pero tenía un costado humano muy particular… un humor negro que en ocasiones me hizo despanzar de la risa… y eso es como que equilibra la balanza… entonces, quizás veías una escena muy dramática y oscura que de repente se cortaba con algún chistecito de este desgraciado… y por eso creo que fue tan adictivo!!

    Mi colección de películas de terror… es… ehhh importante, pero tengo en mi poder pocas originales y yo tengo todas, pero todas (hasta la 7 que es malísima) de estas películas. Hace como dos años, me las pasé viendo una tras otra… hice un maratón y pude apreciar otros elementos que cuando era chica, no apreciaba. Fuera que me voló la cabeza con los efectos especiales que fueron U-NI-COS! Y escenas que hasta el día de hoy recuerdo totalmente.. como la que aparece en el avance.. donde Freddy levanta la chica en el aire y la da vueltas por el techo. Eso sí que dio miedo!

    En fin, solo quería dejar mi comentario… por que Freddy Krueger fue un personaje importante para mi… para mi infancia y adolescencia… tengo bellísimos recuerdos asociados con sus películas y por eso, lo tengo a él y a toda la franquicia allá arriba, en un pedestal. Quizás no todas las películas hayan sido buenas, pero a mi particularmente, me dejaron lindos recuerdos.. y “Nightmare On Elm Street” es otra de las pocas que no me canso de ver…

    Ahora se viene el REMAKE.. veremos, veremos.. no espero mucho del rey de los remakes, Michael Bay, pero.. obviamente como dije, Freddy es adictivo y yo quiero ver que se traen en esta nueva versión que creo… va a ser mucho más oscura. Habrá que ver.. ya falta poco para el estreno…

    Y yo me despido cantando… (hace días que la vengo tarareando por acá.. jajaja!)

    “One, two, Freddy’s coming for you…
    Three, four, better lock your door…
    Five, six, grab your crucifix…
    Seven, eight, gonna stay up late…
    Nine, ten, never sleep again.”

    Saludos José Luis! =)

    • ¡Aló Opinóloga!

      Tenemos grandes semejanzas en nuestros sentimientos hacia el viejo Freddy. En lo personal, te cuento que amo el cine de terror gracias a la influencia de mi padre, con quien me sentaba a ver títulos clásicos y, ya entrados los ochenta, recuerdo que juntos disfrutamos (y nos sorprendimos) con las primeras aventuras del amigo de las uñas metálicas. Desde entonces, Freddy y sus aventuras tienen un lugar especial en mis predilecciones.

      Nos seguimos leyendo, CHAU!

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