clash-titans-posterPor Marco González Ambriz

Debo haber tenido seis o siete años cuando mis papás me llevaron al cine para ver la primera versión de Clash of the Titans. Guardo recuerdos muy vagos de aquella función, no podría mencionar ninguna escena en particular que se me haya quedado grabada, pero lo que sí tengo presente es la impresión que me causaron los efectos especiales de Ray Harryhausen, sobre todo en pantalla grande. La técnica que usaba Harryhausen para darle vida a las criaturas mitológicas de la película, la animación cuadro por cuadro en donde un objeto es manipulado entre cada fotograma para darle la sensación de movimiento, estaba a punto de ser suplantada por la animación computarizada. Tron, que se estrenaría al año siguiente, pondría las bases para cintas como Parque Jurásico, que relegarían el trabajo de Harryhausen al terreno de la nostalgia.

Para los espectadores más jóvenes, acostumbrados al CGI (“computer-generated imagery”) desde que estaban en pañales, tal vez sea difícil entender por qué el nombre de Harryhausen es venerado por los que crecimos con sus películas. Los monstruos de cintas como Mysterious Island (1961), Jason and the Argonauts (1963) o The Valley of Gwangi (1969) no son tan vistosos como las criaturas computarizadas de cualquier blockbuster actual, pero en su momento, antes de que la informática y el outsourcing permitieran que cualquier subproducto hollywoodense tuviera efectos digitales de primer nivel, la inversión en tiempo y dinero que requerían las técnicas de Harryhausen convertían cada una de sus obras en algo excepcional. En esa época no había nada parecido a lo que él hacía y seguramente esta es la razón por la que directores como Peter Jackson, John Landis o Tim Burton han incluido homenajes a Harryhausen en sus propios trabajos.

Trailer de Furia de titanes (1981):

Los efectos de Harryhausen, al ser artesanales, tenían una personalidad propia, algo que no puede decirse de los productos hollywoodenses de hoy. Nada mejor para ilustrar esto que las dos versiones de Furia de titanes. Hasta el admirador más ferviente de Harryhausen debe admitir que Clash of the Titans 1981 tiene sus bemoles. De entrada el guionista Beverley Cross tuvo que hacer malabares para encajar el mito griego de Perseo y Andrómeda en la estructura de un moderno espectáculo cinematográfico. Los personajes, incluyendo a los dioses del Olimpo, se pasan media película contándose mutuamente cosas que ya saben, sólo para que el espectador se entere, por ejemplo, por qué Danaé y su hijo fueron arrojados al mar por el rey Acrisio. Como resultado la historia nunca llega a ser del todo coherente, más bien se trata de una serie de episodios hilvanados con regular fortuna, con un héroe poco simpático.

Además Cross se tomó varias libertades con la leyenda griega. Nunca se menciona la profecía sobre la muerte del rey de Argos a manos de su nieto, Perseo vuela montando a Pegaso y no gracias a las sandalias que le regala el dios Hermes (el guionista tomó este detalle de las pinturas renacentistas de Tiziano), la sangre de Medusa le da vida a unos escorpiones gigantes (y no a Pegaso y Crisaor, como en la leyenda), de Fineo ni sus luces, y así sucesivamente. Tomando en cuenta que los mitos griegos siempre han existido en versiones contradictorias no puede considerarse grave que Cross mezclara elementos de varios de ellos para elaborar su guión. De hecho, Cross tampoco se limitó a la mitologría griega para escribir Furia de titanes. Calibos, el villano principal de la cinta, es una versión apenas disfrazada de Caliban, personaje creado por William Shakespeare en su obra La Tempestad.

Medusa, creada por Ray Harryhausen para Furia de titanes (1981)
Medusa, creada por Ray Harryhausen para Furia de titanes (1981)

A pesar de sus limitaciones técnicas, su narración poco ortodoxa y la mediocre actuación de Harry Hamlin en el papel de Perseo, Clash of the Titans 1981 logró colocarse como uno de los estrenos más taquilleros de ese año, ubicándose en el lugar número 11. A la gente no pareció importarle que Bubo, el búho mecánico que los dioses le regalan a Perseo, fuera una copia descarada de R2D2, de Star Wars, aunque Harryhausen jurara que él solito lo había inventado, o que una cinta para toda la familia incluyera un par de desnudos (Danaé y Andrómeda salen en pelotas), para la época los efectos especiales eran suficiente para atraer al público. Más tarde, Clash of the Titans se convirtió en un ingrediente básico en la programación de la televisión por cable y en los anaqueles de los videoclubs, canales de distribución que fueron ganando terreno en la década de los 80 hasta convertirse en la principal fuente de ingresos de Hollywood.

Era inevitable que los ejecutivos decidieran hacer un remake de Clash of the Titans para beneficiarse de los avances tecnológicos por una parte (¿quién necesita a Harryhausen teniendo mano de obra barata en Bangalore?) y de la nostalgia ochentera por la otra (el marketing es más fácil cuando el público ya conoce el producto). Con el director francés Louis Leterrier (El transportador 2, Hulk el hombre increíble) a cargo del proyecto hasta podía esperarse que la nueva versión sería al menos entretenida. Por desgracia en Furia de titanes 2010 predominan la rutina y el cálculo comercial sobre la imaginación y el entusiasmo del original.

Medusa, creada por computadora para Furia de titanes (2010)
Medusa, creada por computadora para Furia de titanes (2010)

Tras un breve prólogo en el un narrador nos informa que Perseo fue el primer mortal en desafiar a los dioses, Clash of the Titans 2010 nos cuenta la historia de cómo los habitantes de la ciudad de Argos, cansados de obedecer las leyes divinas, desafían a los dioses derrumbando la estatua de Zeus. Al desafiar a los dioses los humanos provocan la ira y la preocupación de Zeus en el monte Olimpo, ya que su fuerza depende de la fe de los mortales, su única esperanza es que Perseo, quien es su hijo y por lo tanto un semidiós, pueda impedir que los humanos sigan desafiando a los dioses. De alguna manera los habitantes de Argos, cuando no están desafiando a los dioses, descubren que Perseo es hijo de Zeus y tratan de convencerlo de rebelarse contra los dioses, pero él se niega, argumentando que si para desafiar a los dioses es necesario parecerse a ellos entonces él no tiene ningún interés en desafiar a los dioses.

Les aclaro que en el párrafo anterior repetí la misma frase varias veces sólo para dar una mejor idea del contenido de la película. A lo largo de Clash of the Titans 2010 los guionistas Travis Beacham, Phil Hay y Matt Manfredi no se cansan de mencionar el conflicto entre dioses y humanos, como si esto bastara para darle a la película un contexto más interesante que el simple despliegue de efectos especiales. Curiosamente los tres guionistas de Furia de titanes 2010 retomaron sólo la segunda mitad del libreto original de Beverley Cross, cuando los dioses castigan la insolencia de Casiopea anunciando que su ciudad será destruida por un monstruo marino, sin tomarse la molestia de inventar nuevas situaciones con qué rellenar la trama. De ahí que los diálogos sean tan repetitivos, con los personajes secundarios pidiéndole a Perseo que haga a un lado sus traumas personales, a lo que el héroe nominal responde haciendo pucheros y poniendo en peligro las vidas de sus compañeros.

Sam Worthington es Perseo en Furia de titanes (2010)

Otra razón por la que el protagonista de Furia de titanes 2010 es aún más antipático que el de la cinta original es que aquí Perseo es interpretado por Sam Worthington, quien es egresado de la Escuela de Actuación “Jorge Luke”, al igual que Paul Walker y Ben Affleck. Sospecho que cualquier actor se las verías negras para hacer algo decoroso con un personaje tan desdibujado como éste, pero de todos modos es impresionante cómo Worthington no logra transmitir absolutamente nada. Hay un prólogo que explica el odio que el protagonista siente por los dioses, cuando Hades castigó a los humanos que tumbaron la estatua de Zeus y de paso, como no queriendo, hundió el barco donde viajaba la familia de Perseo. Esto debería ser suficiente para que Worthington construyera un personaje adecuado para un blockbuster de medio pelo como éste, sólo que le ganan la flojera, o la incapacidad, y Perseo reacciona ante las maravillas que encuentra en su camino (las brujas de Estigia, Pegaso, el barco de Caronte) como si ese tipo de cosas le pasaran todos los días.

La misma falta de compromiso se nota en el trabajo del director Leterrier, quien al parecer decidió desde el primer día de rodaje que no valía la pena echarle ganas a un producto tan genérico y se limitó a prepararle el camino a los expertos en informática que a fin de cuentas serían responsables de un 80% de la película. Del sentido del humor que prevalecía en El transportador 2 y de la desenvoltura que se manifestaba en Hulk no queda ni rastro. La puesta en escena y el manejo de los actores en Clash of the Titans 2010 es tan inerte como en cualquier bodrio de Rob Cohen o de McG. Hay unos cuantos chistoretes a cargo del irlandés Liam Cunningham que sólo subrayan la solemnidad del conjunto mientras que las escena de acción son prácticamente ilegibles por la costumbre hollywoodense de sacudir la cámara y cambiar de ángulo cada dos segundos.

Ralph Fiennes es Hades en Furia de titanes (2010)

Como muchas otras películas contemporáneas de efectos especiales, Furia de titanes 2010 no tiene estructura dramática. En lugar de consistir en introducción, exposición, etc. la cinta es un clímax constante. El enfrentamiento entre Perseo y Medusa, que en la primera versión era el momento de mayor suspenso en toda la historia, aquí tiene el mismo peso que la escena de los escorpiones gigantes o la de las harpías. Cuando el argumento se toma un respiro es solamente para incluir detalles tan absurdos que uno se pregunta si los realizadores estaban poniendo atención. Por ejemplo, Perseo y sus compañeros tienen sólo diez días para encontrar una forma de derrotar al monstruo marino, a diferencia de los treinta que tenían en la primera versión. No obstante, los héroes de Furia de titanes 2010 deciden trasladarse de un lado a otro caminando, como si los griegos antiguos no hubieran conocido los caballos.

Más adelante, los guionistas nos recuerdan que Andrómeda es la supuesta heroína metiendo una escena donde la princesa aparece alimentando a los pobladores de Argos y es que de otra manera la actriz Alexa Davalos no tendría nada qué hacer más que servirle de aperitivo al Kraken en el último rollo. Como en el cine hollywoodense a fuerza tiene que salir una guapa los guionistas se sacaron de la manga a Io, quien a lo largo de la historia orienta y aconseja a Perseo. Io fue condenada con la juventud eterna por -¡adivinaron!- desafiar a los dioses y como parte de su condena debe tener también el don de la ubicuidad, puesto que aparece de la nada cada vez que Perseo está en peligro, incluso enseñándole la forma correcta de combatir a Medusa, y es que en esta variante del mito el héroe es tan inútil que ni siquiera se le ocurre lo de usar su escudo como espejo, lo descubre por accidente.

Furia de titanes 2010 es una película mitológica sin aliento épico, con Liam Neeson actuando con toda la hueva del mundo, personajes tomados de la mitología semítica (los djinns) aunque no vengan al caso y una deuda demasiado grande con cintas como 300 y El Señor de los Anillos. Para acabarla, la Warner Bros. decidió que había que aprovechar la moda de la tercera dimensión, por lo que mandaron hacer a toda prisa copias en 3-D, a pesar de que la cinta no fue concebida en ese formato. El resultado fue tan malo que en Estados Unidos, donde la película se estrenó hace varias semanas, casi todas las reseñas coincidían en señalar lo mal que se veían las copias en 3-D. No puedo opinar al respecto porque yo la vi en dos dimensiones, pensando que tal vez ayudaría en algo verla tal como fue filmada. Estaba equivocado.

Trailer de Furia de titanes (2010):

FURIA DE TITANES
(Clash of the Titans)
Dirección
: Louis Leterrier; Guión: Travis Beacham, Phil Hay y Matt Manfredi, basado en el libreto original de Beverley Cross; Producción: Kevin De La Noy, Basil Iwanyk; Fotografía: Peter Menzies Jr.; Música: Ramin Djawadi; Edición: Vincent Tabaillon, Martin Walsh; Elenco: Sam Worthington (Perseo), Liam Neeson (Zeus), Gemma Arterton (Io), Ralph Fiennes (Hades), Mads Mikkelsen (Draco), Alexa Davalos (Andrómeda), Jason Flemyng (Acrisio), Liam Cunningham (Solón)
Estados Unidos – Inglaterra, 2010, 106 min.