Nekromantik
Por José Luis Ortega Torres
“Nekromantik es la primer película erótica para necrófilos”
— John Waters
La historia del cine de terror alemán es poco nutrida hasta antes de la década de los años mil novecientos ochenta, excepción obvia de los gloriosos años del Expresionismo Alemán. Posterior a ello, las cintas de género escasearon y de las existentes, salvo algunas coproducciones y una breve etapa germana del español Jess Franco, sólo lograron una repercusión importante como semillero del gore teutón el díptico Hexen Bis Aufs Blut Gequält (Torturas de la Inquisición, Michael Armstrong, 1970 y 1973). No obstante, un género que permaneció en letargo retoma inesperada fuerza en el último cuarto del siglo XX, cuando un grupo de jóvenes realizadores alemanes tomaron por asalto las pantallas de circuitos underground de su país —principalmente las berlinesas— para presentar al público obras shock dirigidas por ellos mismos.
Dentro de esta nueva ola de cine de género alemán sobresale la figura de Jörg Buttgereit. Nacido en Berlín en diciembre de 1963 cuenta que desde muy pequeño disfrutó una extensa variedad de títulos de monsters movies que después quiso copiar auxiliado de una cámara de súper 8, apoyándose en la técnica de la animación cuadro por cuadro. Su primera cinta oficial data de 1982 y se trata de Der trend-punkrocker erzählen aus ihrem leben, documental sobre el movimiento punk alemán de boga en los inicios de la década y cuya fascinación personal hace extensiva en So war das S036, nuevo documental, ahora de 1985.
Entre ambos trabajos documentales se dio gusto y tiempo para comenzar a hurgar en los terrenos del cine fantástico de manera bastante prolífica. De esos años valdría la pena destacar Der Golleb (1983), corto que actualizaba en tono de parodia el clásico pre-expresionista Der Gollem, esta vez con un monstruoso hombre pizza como protagonista, así como la serie de cortometrajes a la que bautizó como Horror Heaven. Filmados en su mayoría en 1984, representan un sentido homenaje a los clásicos de la Universal de los años treinta, de los cuales retoma los mitos de Frankenstein y La Momia para jugar con ellos. En otros cortos de ese conjunto aparecen también Godzilla, su otro monstruo favorito y un personaje inventado por él llamado Capitan Berlín.
Pero su verdadero camino hacia el gore inicia al año siguiente con Hot Love, mediometraje filmado en 16mm. que narra una historia eminentemente terrorífica y en la que ya se apuntan rasgos de sus principales obsesiones fílmicas: amor, sexo y muerte. En esta cinta, que el propio director declara fue la primera que tomó en serio, un joven engañado por su novia se suicida después de violarla brutalmente. La joven, que ha quedado embarazada, vive ahora con el otro hombre. Después del parto, el bebé se cubre de vómito y demás secreciones y de ellas surge el espíritu zombificado del novio engañado, que asesina a la pareja de adúlteros y eviscera el cuerpo de la mujer llevándose su corazón a las tinieblas.
Con esta película comenzaron también los eternos problemas de Jörg Buttgereit con la censura dentro y fuera de Alemania. Grupos de feministas atacaron al director y evitaron a toda costa las exhibiciones en varios circuitos alternos donde estaba programado, acusándolo de ser un mediometraje misógino, provocador y denigrante de la mujer. Después de este espectacular ingreso a la industria fílmica de su país y de participar en el filme colectivo Jesus-der film (1985), pasan dos años en los que prepara la que es considerada su ópera prima y referente obligado de la nueva ola que se conocería a nivel mundial con el epíteto de Ultragore Alemán, Nekromantik.
Sorpresiva hasta para la propia crítica cinematográfica que, en lugar de rechazarla a priori la calificaron de “…obra cumbre del romanticismo negro alemán” [1] lo cierto es que presenta ya completamente redondeadas y sin concesiones, las principales obsesiones que el cineasta comenzó a plantear en algunos cortos anteriores. En Nekromantik, el amor y el sexo comparten la misma fuerza de atracción-repulsión que la misma muerte.
Mezcla de cine pornográfico y el gore más brutal y directo, la historia cuenta la extraña relación de amor dependiente entre Rob y Betty, una pareja de novios que gustan de hacer el amor acompañados de retacería de cadáveres humanos como grotescos fetiches. Rob trabaja en una agencia que se encarga de levantar los cuerpos mutilados por accidentes automovilísticos, lo que les provee siempre el material necesario, para satisfacción de su mujer. La estantería de su casa es un muestrario de vísceras y restos humanos debidamente guardados en frascos de formol. Sin embargo, ella cada día está más apática, lejana, aburrida. Con tal de no perderla, Rob será capaz de cualquier cosa, incluso de robarse un cadáver completo.
Con el nuevo invitado en casa el sexo se convierte en un tétrico menage a trois. Betty hace el amor con un romanticismo tal al putrefacto cadáver —cuando pierde el pene ella lo sustituye con un tubo— que Rob es desplazado. Su espiral de descenso comienza cuando se descubre que falta un cadáver, lo que provoca su despido, situación que lo lleva a la desesperación, pero no por él, sino por ella ¿Ahora cómo podrá complacerla? Sucede lo inevitable, al enterarse, Betty lo abandona, pero llevándose con ella al amante perfecto: el despojo cada vez más pútrido. La violencia se adueña de Rob, descuartiza a su gato y toma un baño de tina con sus entrañas, después se masturba y, en medio del frenesí, se apuñala en el estómago, alcanzando la muerte mientras eyacula semen y sangre.
El filme, estrenado en el Sputnik Cinema de la Alemania Democrática, levantó instantáneamente todo tipo de reacciones. Hubo quien de inmediato la erigió como una obra de arte y ensayo, atreviéndose a hurgar en las más recónditas grietas de las perversiones humanas. Hubo quien sólo lo tildo de un oportunista en busca del reconocimiento por medio del escándalo, otros ni siquiera le hicieron caso. Prohibida en decenas de países, las copias piratas no tardaron en circular, convirtiendo al director en una figura de culto, por lo menos entre los degustadores del gore más radical, aun cuando el propio Jörg, a partir de ese momento, ha buscado distanciarse de la rotunda etiqueta de gore maker.
Nekromantik, podemos decir, es una introspección en la vida desencantada de los jóvenes de los ochenta, nihilismo permanente en busca de atracciones fuertes que le den ánimos para continuar en medio de la vida gris y miserable existente aun en el primer mundo. La cinta, descrita llanamente, suena de lo más brutal y vulgar, sin embargo, viéndola en pantalla podemos apreciar que se trata de una pieza lenta, de encuadres y planos básicos que hacen hincapié en lo estático y gris de la vida de la pareja. Las únicas secuencias desarrolladas con cierto preciosismo fotográfico haciendo uso del ralentí y elegantes disolvencias, son aquellas de sexo con el cadáver, simbolismo inequívoco del deseo de escapar de su miserable situación por medio de experiencias sin freno. Implicaciones filosóficas de parte de Jörg Buttgereit algo ramplonas, pero funcionales a fin de cuentas.
NOTAS:
[1] Palacios. Jesús. Goremanía. Alberto Santos Editor, Madrid, p. 173
NEKROMANTIK
Dirección: Jörg Buttgereit; Guión: Jörg Buttgereit, Franz Rodenkirchen; Producción: Manfred Jelinski; Fotografía: Uwe Bohrer; Música: Hermann Kopp, Daktari Lorenz, John Boy Walton; Edición: Jörg Buttgereit, Manfred Jelinski; Con: Daktari Lorenz (Robert ‘Rob’ Schmadtke), Beatrice M. (Betty), Harald Lundt (Bruno), Collosseo Schulzendorf (Joe)
República Federal Alemana, 1987 – 75 min.
Participaciones: Festival de Cine de Horror de Uppsala, Suecia 2000; Festival de Cine Fantástico y de Horror de Haapsalu, Estonia 2007; Festival Internacional de Cine de Róterdam, Holanda 2010
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Muchas gracias por sus escritos!! Son fabulosos
Una super preguntota, se puede conseguir el libro Goremania aqui en mexico?
Donde lo venden??????
Tu tienes el tuyo? no me dejarias sacarle copias XD ??? (es enserio) jajajaja
Saludos!!
Esta esta muy bien, aunque las actuaciones son algo malas, pero el largometraje completo funciona, que bueno que vi los extras donde explican los efectos sino si me hubiera vomitado.
Sobra decirlo, Nekromantic no es para todo público. No se si debe considerarse como una pieza de arte en toda su expresión pero si es lo suficientmente transgresora para no pasar inadvertida. Sin embargo, estoy seguro que la mejor muestra del talento de Buttgereit se encuentra en su siguiente cinta Der todesking, donde la amalgama de soledad, sexo y muerte alcanza un tono mas reflexivo y, si cabe, perturbador, aun y que no sea tan gráfica. En definitiva, hablamos de un verdadero autor.
Yo soy fan de Buttgereit, todas sus peliculas me han encantado aunque tienes razón, sus teorias son ramplonas y de brocha gorda, no obstante lo considero el Kieslowsky del cine bizarro, me encanta como aborda los detalles (no solo los asquerosos) a lo largo de todo el metraje, ojalá pudieran comentar la segunda parte que es donde el director ya refina el estilo y redondea muy bien su tesis y tambien algo sobre Schraam (asi se escribe?) que tambien me pareció fascinante, en fin peliculas que veo una y otra vez de ves en cuando. ¿Alguien sabe si tiene otro filme despues de Schraam?
Saludos Erik
Pues el buen Buttgereit cuenta con un par de películas posteriores a Schramm, ambas realizadas en el pasado 2009, aunque muy diferentes entre ellas: Capitán Berlin vs. Hitler, donde retoma las andanzas del héroe de su invención, y Monsterland, documental para la TV germana que es un recorrido sobre las diferentes formas monstruosas que han deambulado por la historia del cine mundial desde sus orígenes, los kaigus nipones, y los modernos creados por CGI. Cuenta además con varias entrevistas a maestros monstruosos, como Baker y Nicotero, entre otros.
CHAU!
Oras!!! Pos a conseguir de rigor con el Bucanero Obligado y Ex Barbón de siempre, muchas gracias señor jose Luis, usted tan oportuno como siempre. Un abrazo a los cinefagos!!!