mona_poster_01Por Marco González Ambriz

La etapa de los falsos documentales, incluyendo los “didácticos” como 101 Acts of Love, fue corta porque los cambios legales y de mentalidad que permitieron la exhibición abierta de cine porno en Estados Unidos fueron tan rápidos que el subgénero dio paso casi de inmediato a las cintas de ficción, una vez que los productores se sintieron seguros de que no serían molestados por la policía. No existe una Academia de las Ciencias y Artes Pornográficas que lleve un registro de estas cosas, pero se considera que el primer largometraje XXX no documental es Mona, the Virgin Nymph, de 1970, un par de años antes de Garganta profunda.

Su productor, Bill Osco, como sus colegas Alex DeRenzy o los hermanos Mitchell, era el dueño de un cine porno -el Eros, en Hollywood- que no tardó en darse cuenta que nada le impedía filmar sus propias películas para exhibirlas en su local y quedarse así con todas las ganancias. Osco, quien seguiría en el ambiente porno durante varios años y que llegaría a incursionar en el cine de terror de serie B, ya había sacado provecho de la moda de los falsos documentales con Hollywood Blue (también de 1970). El siguiente paso era hacer un largometraje de ficción y para ello Osco reclutó a los directores Howard Ziehm y Michael Benveniste (este último a cargo de los diálogos), al guionista Bucky Searles y a un grupo de actores desconocidos (y desinhibidos) para estelarizarla. Tomando en cuenta que para casi todos ellos Mona era su primera experiencia en el cine la película es más competente de lo que podría suponerse.

Orrin North y Fifi Watson en Mona, the Virgin Nymph

Los únicos créditos son los del título y las palabras The End al final, por lo que sin mayor preámbulo vemos a Mona (Fifi Watson) y su novio Tim (Orrin North) haciendo un picnic en un lugar apartado. Tim empieza con el clásico “ándale, nomás tantito, qué te cuesta”, pero Mona le recuerda que se van a casar en unos días más y además ella le prometió a su mamá llegar virgen al matrimonio. De todos modos Tim aprovecha para irle quitando la ropa a Mona cada vez que ella se distrae, hasta dejarla en canicas. A ella no parece molestarle demasiado, hasta dice que le parece adecuado que estén los dos desnudos porque es un día soleado y están rodeados de naturaleza. El cachondeo no se hace esperar, la pareja se coloca en posición horizontal y cuando Tim se dispone a penetrarla Mona lo frena con el temible “hasta que nos cásemos”. Sin embargo, como dice el título, Mona además de virgen es ninfómana y ella misma le propone a Tim hacerle un francés por vía de mientras.

Esto de bajarse al río es la especialidad de Mona, pero lo que Tim no sospecha es que esta habilidad se debe a que ella lo practica siempre que puede. De hecho, su tímida noviecita dedica sus ratos de ocio a recorrer las calles en busca de sables que tragar. En la siguiente escena de la película vemos cómo Mona se acerca a un pelado que está parado en una esquina, le pregunta si no se le antoja un mamey y sin más se lo lleva a un callejón donde le baja el cierre. Hay que decir que a la versión de Mona, the Virgin Nymph que Something Weird Video editó en DVD le falta una escena que explica esta afición. Por descripciones que he leído sé que en la escena faltante se ve a Mona, algunos años más joven, haciéndole un oral a su propio padre, con lo que la película de paso se puede considerar el primer largometraje porno en tocar el tema del incesto.

A continuación, caminando por el mismo callejón donde succionó al tipo, Mona se encuentra con una rubia que la invita a su departamento. Esto obviamente es un pretexto para la escena lésbica de rigor en este tipo de cine, por lo que el masaje que la rubia le da a Mona pronto se convierte en lengüetazos mutuos. Hasta este momento lo que le da a Mona algún interés, más allá de ser la primera de su especie, es cómo va jugando con las expectativas del público, así como la disposición del director para intentar diferentes emplazamientos de cámara. En la primera escena la discusión de Mona y Tim se interrumpe para mostrar las flores que los rodean, en la del callejón hay tomas en picado y contrapicado cuando la protagonista se arrodilla frente a su nuevo amigo y en la escena lésbica se muestra a las dos mujeres en la cama con un plano cenital.

Mona nunca se hace de la boca chiquita.

El deseo de Mona de permanecer virgen, algo poco probable en una película de sexo explícito, también le da un poco de suspenso a la trama, a diferencia del porno moderno donde de buenas a primeras se pasa a las dobles penetraciones y los cumshots. Este factor, aunado a cierta naturalidad en las actuaciones, producto probablemente de la falta de experiencia del elenco, hace que en Mona, the Virgin Nymph se puedan encontrar varios elementos de los largometrajes porno que se harían en los setenta y hasta ya entrados los ochenta. Entre ellos tal vez el más importante sea el evitar la tentación de hilar varios sketches y hacerlos pasar por una narración tradicional, como en Tomatoes, cinta de 1970 (o tal vez anterior, les dije que era muy difícil asegurar que Mona fuera realmente el primer largometraje porno) que cuenta las aventuras sexuales de un cobrador de rentas en Nueva York.

En Mona cada escena forma parte un argumento que si no está muy bien trabajado al menos justifica las pretensiones de realismo psicológico que serían una característica del porno en los 70 y que también le permite a los realizadores incluir algunos toques de humor. Cuando Mona va al cine, por ejemplo, su madre le dice que tenga mucho cuidado porque “en estos días hay muchos degenerados en ese tipo de lugares”. En su segunda mitad Mona decae un poco, la necesidad de incluir coitos a como dé lugar hace que los personajes tomen decisiones raras y como la película dura sólo 72 minutos (en su versión completa, la de Something Weird dura 67) el desenlace se siente apresurado. Un rasgo curioso es la falta de cumshots, aunque esto se compensa con acercamientos que examinan cada poro de los actores. En la escena donde Judy Angel se masturba con un vibrador uno llega a conocer sus genitales mejor que la misma actriz.

Judy Angel en Mona, the Virgin Nymph

MONA, THE VIRGIN NYMPH
Dirección
: Howard Ziehm, Michael Benveniste; Producción: Bill Osco; Elenco: Fifi Watson (Mona), Orrin North (Tim), Judy Angel (madre de Mona), Susan Stewart (rubia), Gerard Broulard (el del cine), Calvin Victor (el del callejón)
EE.UU., 1970, 72 min.