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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Al filo de la oscuridad (Edge of Darkness). Mel Gibson, héroe de acción en plenitud.

edge-of-darkness-posterPor Marco González Ambriz

Pese a todos sus recursos y su gran tradición en Hollywood a veces las cosas no funcionan del todo. El relevo generacional en el cine de acción es un ejemplo de ello. The Rock está haciendo películas para niños, Vin Diesel se perdió en el limbo… Jason Statham es uno de los pocos que se salvan, pero es obvio que él solo no puede sostener al género. ¡Cómo estarán las cosas que los productores de The Prince of Persia le dieron el estelar a Jake Gyllenhaal!

A falta de reemplazos, los actores que dominaban el cine de acción cuando yo era niño no han podido jubilarse (aunque algunos encontraron acomodo en la política), y ahí están todavía, echando bala y recibiendo golpes a su provecta edad. Hasta para los fans del género ya es incómodo presenciar cómo los héroes se pasan más tiempo peleándose con la faja, la dentadura y el Alzheimer que con los villanos. Claro que las canas de los actores no tienen por qué ser un obstáculo para hacer excelente películas, siempre que los guionistas integren el paso del tiempo en sus historias (vgr. Unforgiven de Clint Eastwood). Lo malo es que la mayoría de los libretos están tan reumáticos como sus protagonistas, con resultados tan ordinarios como El libro de los secretos, con Denzel Washington, o Identidad sustituta, con Bruce Willis.

Edge of DarknessAl filo de la oscuridad no será la cinta que revierta esta tendencia. En ella Mel Gibson, maquillado para verse más acabado de lo que realmente está (al menos eso espero), interpreta al policía Thomas Craven, quien recibe la visita de su nieta hija Emma (Bojana Novakovic). Por medio de varios minutos de diálogos explicativos nos enteramos que padre e hija tienen una relación distante: él, por ejemplo, ni siquiera sabe en qué chambea su retoño. Esa misma noche un encapuchado aparece frente a la vivienda de Craven y dispara una escopeta, dejando sin vida a Emma. Los compañeros de Thomas sospechan que él era el blanco del atentado y le recuerdan que a un policía le está prohibido participar en una investigación que le involucre personalmente. Pero Thomas, que no por nada es interpretado por Mel Gibson, los manda a freír espárragos y empieza a reconstruir los últimos días de su hija, encontrándose con una conspiración que involucra los niveles más altos de la sociedad estadounidense y etcétera.

La trama de Edge of Darkness es tan anodina que me sorprendió saber que está basada en una miniserie producida en 1985 por la BBC, recordada con afecto por quienes la vieron durante su estreno. Por lo que entiendo la miniserie tocaba temas sociales con gran habilidad, incluyendo referencias al IRA, los sindicatos y el movimiento ecologista, elementos que William Monahan y Andrew Bovell, autores de esta versión, deben haber tirado a la basura desde el primer borrador, porque la película es tan genérica como cualquier subproducto de Steven Seagal. Lo más extraño es que la película la dirigió Martin Campbell (el mismo que hizo Casino Royale en 2006), quien tiene en su haber los seis episodios de la serie original. La versión 2010 está tan desprovista de un contexto político que la presencia de Jedburgh (Ray Winstone), un misterioso “experto en seguridad” con acento inglés, nunca queda bien explicada. En la miniserie este personaje era un agente de la CIA renegado.

Ray Winstone en Al filo de la oscuridad

Como buen producto hollywoodense, Edge of Darkness tiene una manufactura impecable. La edición, la fotografía y la ambientación son de primer nivel. Las actuaciones no tanto, aunque esto se debe en buena parte a lo trillado del material. Así, por ejemplo, Danny Huston nos remite a su personaje en X-Men Origins: Wolverine. Por su parte, Ray Winstone nos recuerda lo que hizo en Sexy Beast. Tal vez con la intención de darle un toque de originalidad a la cinta, los guionistas idearon varias escenas en las que Thomas Craven ve a su hija muerta, como Haley Joel Osment en El sexto sentido. La explicación es poco convincente y de paso hace que uno se pregunte para qué demonios mandaron al tipo de la escopeta. A lo mejor los escritores pusieron esto en el libreto a petición del mismo Mel Gibson, ya que era la única forma de satisfacer su gusto por el martirio, tan bien parodiado por South Park. Como haya sido, esta subtrama culmina con uno de los momentos más ridículos en la carrera del actor.

Otro aspecto curioso de Al filo de la oscuridad es que confirma la fe de Hollywood en el poder que tiene la verdad para derrocar a los poderosos. En las películas los magnates y los políticos siempre están dispuestos a lo que sea con tal de impedir que un reportero descubra sus travesuras, en este caso los esfuerzos de Bennett por encubrir sus actividades generan media docena de cadáveres, por no decir nada de una cantidad de pistas que bastarían para mantener ocupados durante años a todos los peritos forenses de Boston. Esto contrasta con el caso real de Sibel Edmonds, traductora de turco y farsi del FBI quien en el curso de sus actividades descubrió una red de espionaje que involucraba a los gobiernos de Israel y Turquía, dedicada a chantajear a senadores y funcionarios estadounidenses para obtener información sobre su arsenal nuclear y venderla en el mercado negro. En agradecimiento el FBI la despidió en marzo de 2002. Edmonds ha explicado que el FBI tiene en sus archivos toda la información que requiere para lanzar una investigación formal, pero hasta la fecha las autoridades han mostrado poco interés en un asunto que afectaría por igual a Republicanos y Demócratas.

Trailer de Al filo de la oscuridad (Edge of Darkness):

AL FILO DE LA OSCURIDAD
(Edge of Darkness)
Dirección
: Martin Campbell; Guión: William Monahan, Andrew Bovell; Producción: Tim Headington, Graham King, Michael Wearing; Fotografía: Phil Meheux; Música: Howard Shore; Edición: Stuart Baird; Elenco: Mel Gibson (Thomas Craven), Ray Winstone (Jedburgh), Danny Huston (Jack Bennett), Bojana Novakovic (Emma Craven), Shawn Roberts (David Burnham), Caterina Scorsone (Melissa)
Inglaterra – EE.UU., 2010, 117 min.

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1 Comment

  1. En la serie original también aparecia la hija muerta, como niña y como adulta. Sin embargo, en la teleserie esa presencia era casi inculpatoria: de alguna forma, le reprochaba al padre estar de lado “de ellos”. De tal forma que la búsqueda de los asesinos de la hija no era tanto por venganza sino por una redención personal por parte de Craven. Eso sí: la toma final de esta nueva versión es dificil no creer que la impuso Gibson.