El vigilante fantasma (Franklyn)
Por Fco. Javier Quintanar Polanco
Si un Dios está dispuesto a impedir el mal, pero no puede hacerlo, entonces no es omnipotente. Si es capaz, pero no quiere hacerlo, entonces debe ser malévolo. Si no puede ni quiere hacerlo, ¿por qué llamarlo Dios? ¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?
Esta es una de las reflexiones filosóficas esgrimidas por Jonathan Preest, el vigilante enmascarado cuya presencia (y voz en off) son los hilos conductores de El vigilante fantasma. Siendo el único habitante ateo de la oscura Meanwhile City (una ciudad de una realidad alterna sumergida en un enfermizo fanatismo religioso), Preest lucha por mantener intactos sus principios en ese opresivo mundo, ocultándose de la Policía Clerical y siguiendo la pista de un misterioso hombre conocido simplemente como “El Individuo”. Pronto, este enmascarado se vera obligado a atentar contra la vida de “El Individuo”, en un acto en el cual muchas cosas (su cordura entre ellas) estarán en juego.
Mientras tanto, en el Londres actual, un trío de personajes deambulan por sus calles enfrentando sus propias tragedias personales: Emilia, una atractiva joven y artista conceptual que desprecia a su madre y pretende, en un par de ocasiones, quitarse la vida y filmar sus intentos de suicidio como si de un performance se tratase. El otro personaje es Milo, un joven cuyo compromiso matrimonial acaba de ser súbitamente cancelado y que, en un afán de encontrar alivio a este abandono; reencuentra a Sally, el amor de su infancia con quien intenta relacionarse, pero quien le tiene deparada una sorpresa. La tríada de personajes se complementa con Peter, un hombre en edad madura que llega a la ciudad en busca de David, un veterano de la Guerra del Golfo que recientemente ha escapado de cuidados psiquiátricos y que nadie sabe su paradero.

Ni Emilia, ni Milo, ni Peter se conocen, pero una serie de circunstancias (relacionadas con el enmascarado y su misión) harán que estos cuatro personajes compartan un mismo destino y que un disparo decida el curso de sus vidas.
Esta película constituye el debut del realizador británico Gerald McMorrow, quien ya había tenido una incursión previa en el terreno de lo fantástico con el cortometraje Thespian X (2002). Fue precisamente al concluir este corto que la idea de esta historia le llegó a McMorrow, pero le tomó varios años madurar y concretar el proyecto. El resultado es definido en sus propias palabras como “Un cuento de hadas moderno para los tiempos cínicos” el cual se mueve sobre dos ejes: por un lado, los misteriosos caminos de los cuales el destino se vale para reunir a cuatro seres humanos totalmente opuestos a través de entornos muy diferentes, y cuyo único punto es común es el dolor o la pérdida que cargan a sus espaldas. Este Deus ex Machina esta presente desde el inicio del filme (evocado por una maquinaria que podemos observar en una primera secuencia) y lo encontramos presente a lo largo del mismo, ya sea por ciertas situaciones que se repiten o reiteran, o ya sea por ciertos personajes que, aunque aparecen de forma fugaz; aportan piezas importantes para ir ensamblando en nuestra mente el ingenioso rompecabezas que irá dando forma al desenlace, el cual (debido a varias vueltas de tuerca) no es fácil de adivinar. En ese sentido, el director declara que le encanta manipular a la audiencia, permitiendo que su imaginación vuele…

El otro eje de El vigilante fantasma es el uso del elemento fantástico como vehículo para adentrarse a explorar los diversos mecanismos que la mente humana tiene para lidiar con el dolor y la soledad, y como la fantasía se erige como el refugio a una realidad dolorosa y desagradable, pero que también puede convertirse (si no sabe mantener un equilibrio) en una trampa desquiciante y peligrosa.
Cierto es que esta opera prima no está exenta de errores, y de algunas fallas tanto en el ritmo de la trama como en la manera de ir hilvanando las historias, además de resolver algunos escenarios de forma un tanto ingenua. Pero en un balance general, McMorrow sale bien librado con un relato que toma prestados elementos del cinema noir y del cómic para construir de manera (¿por qué no volver a decirlo?) imaginativa y eficiente una obra que en esencia, versa sobre cuestiones muy humanas como el dolor, el rencor y la ausencia, pero también sobre el amor, el perdón y la esperanza. Y el estilo que eligió para abordar estos temas se agradece por su originalidad.
EL VIGILANTE FANTASMA
(Franklyn)
Dirección: Gerald McMorrow, Guión: Gerald McMorrow; Producción: Nick O’Hagan, Alexandra Stone, Jeremy Thomas; Fotografía: Ben Davis; Música: Joby Talbot; Edición: Peter Christelis; Diseño de arte: David Doran, James Wakefield y Jan Walker.
Con: Eva Green (Emilia Bryant / Sally), Ryan Phillippe (Jonathan Preest), Sam Riley (Milo), Bernard Hill (El Individuo / Peter Esser), Art Malik (Tarrant), Stephen Walters (Serpiente / Wasnik), James Faulkner (Dr. Earlle / Pastor Bone), Richard Coyle (Dan).
Francia – Inglaterra, 2008 - 98 min.
Fecha de estreno en México: 5 de febrero de 2010.
Página web: www.meanwhilecity.com
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