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El libro de los secretos (The Book of Eli)

Por Marco González Ambriz

book-of-eli-posterAl igual que Zombieland, esta es una película de serie B con presupuesto y actores de nivel A. Pertenece al subgénero de la distopía postapocalíptica, donde una catástrofe -en este caso, una guerra nuclear- ha reducido la civilización a un páramo desolado donde impera la ley del más fuerte. No presenta ninguna novedad en su trama o sus personajes, que en cualquier caso le deben bastante al western, y tal vez por eso su guionista, Gary Whitta, quiso verse muy original metiendo en el relato un par de vueltas de tuerca que son problemáticas por decir lo menos.

En sus primeras escenas El libro de los secretos está casi libre de diálogos, lo que sirve para dar una idea de la soledad de Walker (Denzel Washington), su protagonista. Cuando entra en una casa abandonada en busca de agua o cualquier otra cosa que le pueda ser de utilidad, hallando sólo las botas de un tipo que prefirió colgarse antes que sobrevivir en un mundo devastado por las bombas nucleares, Walker entabla conversación con un ratón que sale de su escondite atraído por la comida del viajero. Este tono contemplativo tampoco puede durar mucho, por supuesto, y por eso en la siguiente escena Walker es emboscado por media docena de bandidos, a los que elimina sin la menor dificultad.

A partir de ese momento queda claro que el universo de El libro de los secretos está poblado por puros arquetipos. Así, Walker es el guerrero solitario (arquetipo # 1) que sólo quiere llegar a su destino y se niega, durante unos veinte o treinta minutos de proyección, a inmiscuirse en los problemas de un pueblo dominado por Carnegie (Gary Oldman), un sádico señor feudal (arquetipo # 2) que controla el acceso al agua. Además de una horda de pistoleros y motociclistas a los que envía regularmente en busca de un misterioso libro, Carnegie tiene a su servicio a Solara (Mila Kunis), una astuta chica (arquetipo # 3) que prefiere unirse al guerrero solitario aunque esto la ponga en la mira de Redridge, el hombre de confianza (arquetipo # 4) del sádico señor feudal. Sobra decir que Redridge se distingue por su gran estatura, su falta de cabello y porque su máximo anhelo es merendarse al arquetipo número 3.

Denzel Washington es el bueno en El libro de los secretos

Teniendo el machote que le ha servido a otros cineastas para hacer películas tan emocionantes como Mad Max 2, tan cínicas como Un muchacho y su perro, tan tediosas como Mad Max 3, tan derivativas como 2019, dopo la caduta di New York (entre otros fusiles italianos) o tan baratas como los bodrios filipinos de Cirio Santiago estelarizados por Richard Norton (ver, o más bien, eviten ver Equalizer 2000), los gemelos Albert y Allen Hughes, más conocidos por la adaptación de Desde el infierno, sólo tenían que ajustarse a lo que marca el género para ofrecer un espectáculo emocionante, sin complicaciones, que sirva para satisfacer nuestra curiosidad sobre lo que sería regresar a una sociedad donde predominen la economía de trueque y la más absoluta falta de caridad, una cinta donde uno puede echarle porras a un sociópata que se la pasa mate y mate gente sin cargo de conciencia porque todos los difuntos eran lacras, sin excepción.

Las escenas de acción, donde Walker tumba a dichas lacras -violadores, ladrones, asesinos- como si fueran fichitas de dominó, son con mucho lo mejor de la película. La fotografía deslavada que simula el invierno nuclear, la cámara lenta para remarcar la solemnidad de los acontecimientos y la fúnebre banda sonora tratan de convencernos que estamos viendo algo más que un típico héroe de acción partiéndole su mandarina en gajos a unos típicos malosos de película de acción, pero el entusiasmo con el que los gemelos Hughes escenifican dichas peleas no deja lugar a dudas sobre sus prioridades. Desde la primera pelea, lograda en una sola toma, hasta el tiroteo final, es obvio que los directores se preocuparon más por dosificar las balas y los golpes que por adaptarse al subtexto elegido por el guionista. Para explicar en qué consiste dicho subtexto es necesario revelar las dos sorpresas que guarda el libreto, aunque sólo la segunda puede echarles a perder la película. Lean lo que sigue bajo su propio riesgo.

En realidad el primer secreto es tan obvio que uno se pregunta por qué se habrán molestado y tiene el defecto de ser poco creíble. Ya mencioné que el malvado Carnegie está obsesionado por encontrar cierto libro, lo que no dije es que la más preciada posesión de Walker es eso justamente. ¿Me creerán si les digo que el libro que anda cargando Walker en su mochila es el mismo que Carnegie está buscando? ¡Qué casualidad! ¿Y a qué no adivinan de qué libro se trata? Van dos pistas: Walker tiene un código de ética poco usual para el mundo que habita (cuando le mandan una muchacha a su cuarto él se niega a tener comercio carnal con ella, en su lugar insiste en que lo acompañe a comer y antes de hacerlo bendice la mesa), por su parte Carnegie menciona que ese libro en particular le permitirá controlar las mentes de sus súbditos. ¿Ya adivinaron?

Gary Oldman es el malo en El libro de los secretos
Gary Oldman es el malo en El libro de los secretos

Si les parece extraño que el libro más comentado, vendido y distribuido en la historia de la humanidad pudiera ser tan difícil de encontrar como para que alguien estuviera dispuesto a matar por un ejemplar, incluso después de una guerra atómica, el guionista Gary Whitta se saca de la manga una explicación que es notable por lo descabellada. Según esto todas las copias de la Biblia fueron quemadas por los sobrevivientes porque pensaron que ese libro en particular había sido el culpable del fin de la civilización. ¿En serio? ¿Todas las copias? ¿Incluyendo las que tienen en sus remotas cabañas los cazadores de Alaska? ¿También la que debe tener en su oficina el capellán de NORAD (North American Aerospace Defense Command), cuyas instalaciones están diseñadas para resistir un ataque nuclear? ¿También todas las copias en español, francés, portugués, alemán, tagalo, yoruba, etc. regadas en aquellos países que por carecer de valor estratégico estarían libres de recibir una ojiva nuclear?

Es obvio que Gary Whitta estaba tan interesado en darle a The Book of Eli un trasfondo aleluya que le valió sorbete que su explicación fuera ilógica. Debo admitir que Walker es un personaje más interesante gracias a su devoción (otros dirían fanatismo). A diferencia de otros héroes de acción cuya ética personal nunca queda justificada, más allá de ser los buenos de la película, Walker tiene un motivo para su travesía, para guardar el secreto del libro y para su desinterés por las injusticias con las que se va topando. Cuando le explica a Solara cómo fue que le encomendaron su misión y por qué tiene tanta confianza en que llegará a su meta es este elemento religioso lo que hace que el discurso tenga cierta fuerza dramática, al menos en el contexto del relato.

Por otro lado, la idea de que la tradición judeocristiana podría desaparecer sin dejar rastro en apenas treinta años, al grado que Solara no sepa lo que la cruz representa, es simplemente absurda. Sería mucho más probable que los sobrevivientes de una guerra nuclear decidieran que el problema no fue un exceso de fe sino lo contrario y que esto los llevara a reinstaurar el oscurantismo de la Edad Media. Sería más probable pero también imposible que Hollywood invirtiera millones de dólares para llevar a la pantalla a un antihéroe ateo que pelea contra los temibles cristianos. Aunque si de ficciones inverosímiles se trata la revelación final de El libro de los secretos es insuperable. A continuación voy a contar el final de la película, si no quieren saber en qué acaba dejen de leer ahora.

Mila Kunis es el atractivo visual en El libro de los secretos
Mila Kunis es el atractivo visual en El libro de los secretos

Cuando parece que todo está perdido porque Carnegie logró apropiarse del libro de marras, resulta que se lleva a su cubil, lo abre y…, ¿qué creen?, ¡que no puede leerlo porque Walker es la versión afroamericana y postapocalíptica de Zatoichi! Así es, mis niños, el libro está en Braille, por lo que Carnegie se queda con las ganas de usarlo para manipular a la gente mientras que gracias a la prodigiosa memoria de Walker la Biblia está a salvo. Aquí es donde Gary Whitta francamente se pasa de veras e invita al espectador a recordarle su diez de mayo. Una cosa es que Walker tenga la capacidad de matar a una turba de malandrines que lo atacan con tubos y cadenas mientras él se defiende con un machete, pero que también pueda combatir a balazos ¡y sin errar un tiro! ya es demasiado.

Y todavía falta el epílogo, que prepara el camino para una secuela donde la heroína será nada menos que Solara. Si de veras piensan hacer una segunda parte yo les recomendaría que consigan a otra actriz. No tengo nada contra Mila Kunis pero pensar que una chava como ella, con sus piernas de popotito y su metro sesenta de altura, podría convertirse en el azote de los malvados es casi tan ridículo como los superpoderes de Walker.

Trailer de El libro de los secretos (The Book of Eli):

EL LIBRO DE LOS SECRETOS
(The Book of Eli)
Dirección:
Albert Hughes, Allen Hughes; Guión: Gary Whitta; Producción: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove; Fotografía: Don Burgess; Música: Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne; Edición: Cindy Mollo; Elenco: Denzel Washington (Walker), Gary Oldman (Carnegie), Mila Kunis (Solara), Ray Stevenson (Redridge), Jennifer Beals (Claudia), Tom Waits (Ingeniero), Frances de la Tour (Martha), Michael Gambon (George)
EE.UU., 2010, 118 min.

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2 Comentarios

  1. QUE MARAVILLA DE ARTICULO PARA UNA PELICULA TAN FALSA Y PREVISIBLE AUNQUE, LO MÁS INCREIBLE, AL MARGEN DE LAS BUENAS COREOGRAFIAS DE ACCION, SEA VER A DENZEL DICTANDOLE PALABRA POR PALABRA EL LIBRO DE ELI A, LITERALMENTE, LO QUE QUEDA DEL NARANJA MECANICA McDOWELL, QUE POR POCO Y NO ALCANZA CREDITO EN LA CINTA, EN LUGAR QUE ALGUIEN VAYA A BUSCAR EL MENTADO LIBRO QUE, SEGURO, QUEDA POR AHI, EN CUALQUIER MOTEL (EN DONDE PUEDE FALTA EL AGUA CALIENTE, PERO NUNCA UNA EDICION DEL LIBRO DE ELI EN EL BURO). APARTE DE LOS LUGARES CON SANTO Y SEÑA ENUMERADOS POR MARCO. COMO SEA, ESTA ES UNA AVENTURA POSTAPOLALIPTICA QUE DEBEN TOMAR COMO ENBLEMA LAS HUESTES DE FELIPILLO CALDERON, QUE SIGUEN CELEBRANDO EN DVD, LA PRIMERA GRAN PELICULA PANISTA, “EL ESTUDIANTE” EN DONDE NO HAY SEXO, DROGAS,Y MUCHO MENOS ROCANROL, SINO AMISTAD Y BUENA ONDA.. ¡QUE DIGO BUENA ONDA, BUENISIMA ONDA! UNA COSA MAS: EL AGUA EN LA PELI, PODRIA DAR PARA OTRO TRATADO SOBRE LAS INCOHERENCIA DE ALBERT HUGES. SALUDOS

  2. Vaya una mierda de critica he leido cosas mejores en el anverso de las bolsas de patatas fritas. Un buen consejo, una retaila de topicos absurdos no tienen porque acabar dando a luz a un buen articulo. Dedicate a la cocina.