Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

¿Quién diablos es… Park Chan-wook?

Por Salvador Cañas

park-chan-wookPark Chan-wook

Seúl, Corea del Sur. 23 de agosto de 1963

El cine, en muchos sentidos, nos ha dado la posibilidad de entendernos y encontrarnos a nosotros mismos en las historias que los cineastas comparten con el espectador, nos ha brindado cálidos y a la vez  estremecedores  momentos de reflexión sobre lo que somos y lo que el azar de la vida nos lleva a ser.

Bajo esta perspectiva podemos acercarnos a uno de los cineastas más interesantes de esta primera década del nuevo siglo, me refiero al cine director de origen coreano Park Chan-wook que en su corta carrera ha llevado al espectador a  momentos memorables.

Egresado de la carrera de Filosofía de la Universidad de Sogang en su natal Corea del Sur y dedicado en un principio a la crítica fílmica, Wook comenzaría su labor como cineasta hasta el año 1988 como asistente de  dirección para la cinta Water Color Painting In Rainy Day del cineasta Kwak Jae-young, reconocido internacionalmente por sus comedias My Sassy Girl (2001) y Windstruck (2004).

Sus primeras dos cintas Moon is the Sun’s Dream y Saminjo, no resultaron de gran interés para la crítica, ni para el público coreano, sin embargo Joint Security Area (Zona de riesgo, 2000) su tercer largometraje de esta década, se convirtió en su momento en la película más taquillera del lado sur de Corea, de igual manera recibió nueve premios, entre ellos el Dragón Azul (Corea del Sur), Cinta Azul (Japón) y el Loto del Festival de Cine Asiático de Deauville, como mejor película.

En Joint Security Area, Wook nos muestra que la amistad, es un sentimiento que ocurre entre las personas más allá de las fronteras territoriales e ideológicas, es un suceso humano que se comparte, que en muchos casos puede ser prohibido y sin embargo, lo buscaremos aunque pueda tener consecuencias terribles. Así es mostrado en esta historia que nos acerca a la labor del ejército y sus enérgicos reglamentos y procedimientos, la tensión enmarcada por una línea fronteriza que divide a un territorio en dos países. Dos poblaciones que, aunque unidos por sus rasgos físicos, tradiciones y creencias asiáticas viven en constante flujo de contradicciones a causa de la separación de un país en un Norte y un Sur.

Después de esta interesante propuesta del director coreano, sus siguientes tres trabajos se fueron configurando en lo que hoy conocemos como la Trilogía de la venganza. Un concepto que nos resulta ciertamente cercano y propio de la naturaleza humana, una acción que solemos tomar en contra de aquellos quienes nos han dañado; física, psicológica, económica, sentimental o socialmente hablando, una reacción ante un perjuicio real hacia nuestros seres queridos o el propio mismo.

Bajo este interés por citar reflexiones acerca de este concepto, es como Wook realiza la primera entrega de esta trilogía. Sympathy For Mr. Vengance del 2002,  es nuestro primer encuentro con esta tercia de ases fílmicas, una historia que nos narra, como el protagonista llamado Ryu hace todo lo que este a su alcance para poder darle la salud a su hermana que padece una enfermedad renal y quien necesita un transplante de riñón,  su desesperación lo orilla acercarse al mercado negro de órganos, donde es despojado de su dinero y su riñón. Como última carta Ryu ayudado de su novia decide secuestrar a la hija de su antiguo jefe, esta acción  le retribuye  el suicidio de su hermana y la muerte accidental de la niña raptada.  A consecuencia de esta decisión errónea la vida le tiene preparado un suplicio enorme a manos de la venganza del padre de la niña muerta.

En el segundo movimiento de este trío, el cineasta coreano  nos sacude con la que sin duda es denominada su obra cumbre Oldboy (Cinco días para vengarse, 2003), sorprendente obra fílmica que narra la historia de Oh Dae-su, quien  es secuestrado durante 15 años; a lo largo de ese tiempo el protagonista escribe todo lo que haya podido ofender a alguien preguntándose si alguna de esas cosas es la responsable de encontrarse en esa situación. Finalmente es liberado y recibe una llamada que le propone descubrir el motivo de su cautiverio. La razón y todo lo que ocurre en su proceso de búsqueda hacia ella, solo es lo que conlleva el plan de venganza bajo el que ha estado sujeto desde el primer día de su secuestro.

Oldboy, es una de las cintas inolvidables de la historia del cine, una de esas obras que marcan un antes y un después en la vida de un artista y la de un espectador. Esta cinta nos permite reflexionar sobre como el hombre es capaz de planear una venganza, como el rencor no puede ser liberado hasta el momento en que es fuertemente perpetrado por actos maliciosos contra el otro, dirigidos hacia aquel que daño en un amplio significado nuestra vida. Sin duda a partir del discurso de esta cinta podemos vernos reflejados en nuestra vulnerabilidad para ser despiadados y castigadores, sin mostrar un mínimo rasgo de remordimiento por nuestros actos.

La pieza con la que se cierra este trinomio es Sympathy for Lady Vengeance, del 2005, en este trabajo Wook plantea la venganza a través de una mujer llamada Lee Geum-ja, quien es obligada a confesarse culpable de el asesinato de un niño, de lo contrario el Señor Beak, quien es el verdadero criminal, matará a su hija recién nacida. Durante su estancia en prisión Lee Geum-ja será apodada de “buen corazón”, esto le permitirá salir de prisión bajo palabra, lo que ella ha esperado por casi 20 años con los sueños de ver a su hija y su venganza sobre Beak.

Lee Geum-ja, localiza rápidamente al causante de su desgracia, en el apartamento y del Señor Beak descubre que es el responsable del asesinato de otros niños desaparecidos al encontrar varios videos y diversos objetos de ellos. La venganza esta más cerca que nunca y será perpetrada a manos de los parientes de los niños desaparecidos.

En esta tercera y última entrega dedicada a la venganza, el director coreano, nos acerca de nueva cuenta a la reflexión sobre este acto de odio y rencor sobre el otro, sin duda nos hace comprender que la venganza no puede existir sin antes haber sido agredidos o llevados a una situación extrema, no sin antes haber sido provocados por un acto certero y lascivo hacia nuestra existencia.  Si los humanos no realizáramos actos que lastimen al otro, no tendríamos que incurrir en la venganza que a mi punto de vista en muchos casos es necesaria, para liberar la terrible desgracia a la que hemos  sido sometidos.

En su quinto largometraje el realizador coreano nos lleva a  mundos singulares tan increíbles y fantásticos, que solemos enmudecer ante el flujo de su existencia, me refiero a los terribles enigmas de la conciencia humana y sus alteraciones.

I’m A Cyborg, But Thats Ok de 2006,  nos comparte la historia de Young -goon e Il-soon, ambos internados en un hospital psiquiátrico, La chica, Young fue recluida por estar convencida de nos ser un humano sino un Cyborg y el chico Il, es un cleptómano que cree reducirse al tamaño de un punto apenas perceptible a sus víctimas. Durante el encuentro de estos dos personajes dentro del hospital, podemos conocer también otras historias sorprendentes que nos permiten reflexionar acerca de nuestra conciencia  y el equilibrio que solemos tener los que vivimos en una realidad paralela a  partir de un cúmulo de creencias y verdades aceptadas y compartidas por todos como verdad.

La historia que esta centrada en estos dos personajes nos lleva hacia las posibilidades de lo que significa el amor entre dos enfermos mentales, a pesar de sus condiciones de conciencia, a pesar de estar ensimismados en otras realidades, entre ellos se desarrolla la complicidad y la búsqueda de la felicidad, claro no en los parámetros de nuestra conciencia, sino en los parámetros de la suya.

Una vez más Wook nos obliga a reflexionar sobre lo que el humano es, para que esta hecho, hasta que punto podemos seguir adelante sin perder la noción de nuestra realidad y dejarnos llevar por nuestros sueños o hasta que punto nuestro enfrentamiento con experiencias traumáticas nos van a permitir no perder nuestro equilibrio de conciencia.

En la sexta y hasta la fecha última entrega de Park Chan-wook, somos sorprendidos de nueva cuenta  por una historia instintiva y humana a la vez, que nos lleva de la mano a los terrenos de lo fantástico sin hacer uso obvio de elementos ya tocados hasta el hastío por el género vampírico en el cine.

Thirst de 2009, es la historia de  Sang-hyun  sacerdote que dedica su tiempo libre al trabajo con enfermos en fase terminal, en otra de sus búsquedas por encontrar la forma de ayudarlos, se somete a un experimento que busca la cura del Virus Emmanuel que fracasa, sin embargo, las consecuencias de este serán irreparables. El sacerdote adquiere una terrible enfermedad a la que logra vencer gracias a una transfusión de sangre, la cual dejara terribles secuelas y cambios inimaginables en su vida.  Después de su recuperación Hyun se siente revitalizado y al encontrar una relación prohibida con  Tae-ju quien es la esposa de su antiguo amigo de la infancia, el sacerdote ahora enfrenta cambios profundos y radicales en su comportamiento que lo llevan a convertir a su amada en un vampiro como él. Sang-Hyun intenta tener un control sobre su singular condición, no asesinando personas para obtener su alimento primordial a través de su trabajo en los hospitales, durante un tiempo logra obtener el preciado líquido carmesí, si embargo, para su amada la necesidad por el vital líquido cada vez es más aguda y violenta también, lo que obliga a Hyun a tomar una terrible y dolorosa decisión.

En este último trabajo de Wook, que esta basado en la obra literaria Thérèse Raquin del francés Emile Zola, la cinta nos comparte mucho de la intención del autor en su afán de llevar a los personajes al extremo de su temperamento, aunado a la ya sólida preocupación del cineasta por enfrentarnos a obras donde los protagónicos enfrentan cambios drásticos en su realidad, solemos convertirnos en cómplices o jueces de las decisiones de los personajes en manos del azar de la vida, solemos agradecer que  este artista coreano proponga reflexionar sobre la condición humana y sus decisiones en el flujo de un cotidiano tan frágil e impredecible.

Los siguientes pasos de Park Chan-wook, están sin duda sujetos a darnos obras que nos sorprendan por lo brillante de su ritmo narrativo, por lo interesantes que siempre resultan ser sus cuestionamientos, sus comentarios sobre como vivimos y sentimos los humanos, una labor que ha sabido llevar a cabo mediante  su talentosa trayectoria, siendo así uno de los baluartes actuales del cine asiático y de su natal Corea del Sur.

Filmografía:

[En negritas título original, seguido del internacional y, de existir, el de exhibición en pantalla o DVD en México]

1992 The Moon Is… the Sun’s Dream

1997  Saminjo / Trio

1999 Simpan / Judgment (cortometraje)

2000 Gongdong gyeongbi guyeok JSA / Joint Security Area / Zona de riesgo

2002 Boksuneun naui geot / Sympathy for Mr. Vengeance / Sr. Venganza

2003 Yeoseot gae ui siseon / If You Were Me (segmento “Never Ending Peace And Love”)

2003 Oldboy / Cinco días para vengarse

2004 Sam gang yi / Three… Extremes (segmento “Cut”) / Tres extremos

2005 Chinjeolhan geumjassi / Sympathy for Lady Vengeance / Señora venganza

2006 Saibogujiman kwenchana / I’m a Cyborg, But That’s OK

2009 Bakjwi / Thirst

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1 Comentario

  1. Sólo como acotación, Park Chan-wook escribio: “Anakiseuteu Anarchists (Yu Tong-sik, 2000); “The Humanist” (Lee Mu-yeong, 2001 la cual es prima de “Sympathy for Mr. Vengeance”; dirigida por el guionista de esta y “Joint Security Area”); “A Bizarre Love Triangle” (Lee Mu-yeong, 2002); “A Boy Who Went to Heaven” (Yun Tae-yeong, 2005) y “Crush and Blush” (Kyoung-mi Lee, 2008).

    Por cierto, aunque ya desde hace meses anda circulando en los submundillos piratas (faltaba más) y ha sido exhibida en más de un maratón nocturno; “Thirst” si será distribuida. Se estrena en verano.