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Tierra de zombies (Zombieland). Nuevo triunfo del splatstick.

zombieland_posterPor Marco González Ambriz

Los gordos fueron los primeros en caer. Sus lonjas atraían la atención de los hambrientos zombies y su escaso fuelle les impedía escapar. Por eso el protagonista y narrador de Zombieland considera que la regla número uno para sobrevivir en un mundo donde predominan los muertos vivientes es contar con una adecuada preparación física. Este preámbulo también da una idea del tono sarcástico que el joven director Ruben Fleischer, a partir de un guión de Rhett Reese y Paul Wernick, le da a la película, retomando la premisa que hiciera famoso a George Romero pero eliminando la crítica social en favor del humor negro, contando con antecedentes como Return of the Living Dead, Shaun of the Dead o Fido.

Zombieland nos enseña hasta qué punto la estética de la serie B se ha adueñado de Hollywood. Una consecuencia de la Gran Depresión (la del siglo XX, no la que recién empieza) fue que los dueños de los cines decidieron que atraerían más público ofreciendo dos películas por un solo boleto, como en las tandas. El programa estaba integrado por dos cintas, las de clase A, que eran costosas producciones con actores famosos y temas prestigiosos (adaptaciones de novelas, obras de teatro, etc.), y la de clase B, que duraba poco más de una hora, tenía un elenco menos impresionante y contaba historias de terror, misterio, aventuras o espionaje. Con el tiempo esas películas baratas fueron vendidas a la televisión para llenar el horario y así fue como Steven Spielberg o George Lucas las descubrieron, tomándolas como modelo para hacer Indiana Jones y Star Wars.

Después vinieron el video y el DVD, que hicieron más fácil conocer las cintas de bajo presupuesto que antes se proyectaban en autocinemas y que le dieron a tipos como Quentin Tarantino abundante material para fusilar, llegando incluso a triunfar en Cannes. Aquí lo que me interesa recalcar es hasta qué grado se ha disuelto la jerarquía de los géneros. Cuando yo era niño una película tan sangrienta, anárquica e irreverente como Zombieland tendría que haberse estrenado forzosamente en cines piojito, con escasa o nula publicidad, para ser hallada por fanáticos del horror que se encargarían de correr la voz mediante revistas fotocopiadas o mimeografiadas por ellos mismos. Debo admitir que eso tenía su encanto pero tendría uno que ser demasiado nostálgico para quejarse de que una producción semejante ahora la estrene una transnacional como la Columbia Pictures, con carteles por doquier y sin avergonzarse de su tono desmadroso, más bien ostentándolo.

Woody Harrelson y Jesse Eisenberg en Tierra de Zombies
Woody Harrelson y Jesse Eisenberg en Tierra de Zombies

Los seguidores de la serie B muchas veces nos tenemos que hacer de la vista gorda ante lo miserable de los efectos especiales o las carencias de los actores. Sólo por eso hay que celebrar que la estética del cine de terror más cochambroso sea económicamente viable para las grandes productoras de Hollywood. Zombieland tiene todas las virtudes de las tradicionales películas de muertos vivientes y ninguno de sus defectos. El ritmo es frenético, sin darle tiempo al espectador de hacerse preguntas incómodas hasta que ha terminado la función (¿no hay más sobrevivientes?),  a pesar de tener una estructura muy definida donde la primera media hora es para presentar la situación y a sus personajes, que por el riesgo constante prefieren evitar lazos afectivos y se llaman a sí mismos por su lugar de origen, de tal suerte que el joven y nervioso protagonista sea conocido como Columbus (Jesse Eisenberg), su amigo Tallahassee (Woody Harrelson) prefiera despachar a los zombies con bates de beisbol en lugar de balas y ambos sean estafados más de una vez por las hermanas Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin).

El segundo tercio de Zombieland se orienta más al road movie, con el cuarteto de humanos vagando por las interestatales de Estados Unidos sin más objetivo que encontrar un Twinky en buen estado o visitar un parque de atracciones que les trae gratos recuerdos. Esta sección de la cinta culmina con una estancia en la mansión de un actor famoso, que no voy a decir quién es porque es una de las mejores sorpresas de la película, hasta desembocar en un final lleno de acción, situaciones desesperadas y heroísmo de última hora. Aunque sus muertos vivientes sean tan peligrosos como los de Exterminio hay que señalar que Zombieland apenas contiene suspenso. En varias ocasiones los zombies aparecen de improviso para amenazar a nuestros héroes pero es sólo en la última parte cuando hay algún riesgo para los humanos. Mucho del humor de Zombieland se deriva de lo fácil que es liquidar a los cadáveres ambulantes, basta con hacer un poco de ruido para atraerlos y luego conservar la calma mientras se les apunta a la cabeza, ya sea con un arma de fuego o con alguna otra herramienta, aunque el mejor método para aniquilarlos sea sin duda uno que recuerda las caricaturas de Tom y Jerry.

Abigail Breslin y Emma Stone en Tierra de Zombies
Abigail Breslin y Emma Stone en Tierra de Zombies

Algo que me gustó de Zombieland es que los guionistas y el director se abstuvieron de hacerle guiños a sus precursores. Eso podía considerarse simpático en los 80, cuando en títulos como Night of the Creeps se incluían referencias a personajes del terror y la ciencia ficción (sus protagonistas eran estudiantes de la Universidad Corman, por ejemplo). Ahora, después de tantos mediocres estrenos en video que tratan de zombies, vampiros y caníbales, con diálogos que sólo se distinguen por sus laboriosas alusiones a Lucio Fulci o a Peter Jackson, resulta muy agradable encontrarse con una cinta del género que no siente la necesidad de postrarse ante sus predecesores. Otro elemento que se está volviendo obligatorio en cualquier historia de zombies es transformar al pequeño grupo de sobrevivientes en una ocasión para practicar la sociología instantánea, con lucha de clases y alegorías sobre el racismo. Esto se le ha vuelto costumbre a George Romero y la verdad es que ya da pereza. Diary of the Dead fue algo lamentable.

Zombieland, en cambio, sólo pretende hacernos pasar un rato divertido y sanguinolento. Eso lo consigue con creces, e incluso se da el lujo de incluir pequeñas lecciones sobre lo importante de disfrutar cada momento o de apreciar a quienes nos rodean. Entre lo poco que se le puede criticar es que comparte con otras películas gringas esa peculiar metonimia geográfica que les hace reducir “el mundo” a Estados Unidos, aunque los muy exigentes también podrían señalar que le falta la densidad humorística de Shaun of the Dead o la ferocidad de Planet Terror. Por otra parte, esas cintas tampoco abren con un fantástico montaje en cámara lenta donde vemos los estragos provocados por la plaga zombie, como son novias que atacan a los novios en plena boda y teiboleras correteando a sus clientes, mientras se escucha “For Whom The Bell Tolls”, rola extraída del mejor disco de Metallica, cuando Metallica todavía era Metallica.

Trailer de Tierra de zombies (Zombieland):

TIERRA DE ZOMBIES
(Zombieland)
Dirección
: Ruben Fleischer; Guión: Rhett Reese, Paul Wernick; Producción: Gavin Polone;  Fotografía: Michael Bonvillain; Música: David Sardy; Edición: Alan Baumgarten; Elenco: Jesse Eisenberg (Columbus), Woody Harrelson (Tallahassee), Emma Stone (Wichita), Abigail Breslin (Little Rock), Amber Heard (la del 406)
EE.UU., 2009, 88 min.

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5 Comments

  1. De acuerdo contigo; toda la secuencia de introducción vale el boleto. Es curioso que en foros, blogs y demás sitios de aficionados al horror muchos se quejan de que hicieron falta más zombies y acusan a la película de ser un estafa. Personalmente considero que aunque bien podrían haberse incluído más secuencias con muertos vivientes que generaran tensión, con lo que se muestra en pantalla es suficiente para el relato y la “falta” de éstos en ningún momento demerita el resultado final.

  2. Si, quieren volver esta peli en otra cosa que no es, lo que si hizo es que me “muriera” de la risa durante el cameo de la “estrella”, todos en el cine nos reiamos sin parar y aplaudir, increible.

  3. Hacia tiempo que no me reia con tantas ganas en una sala de cine, la cinta es una bocanada de aire fresco para el género y su principal virtud es que no pretende nada más allá hacer que el espectador disfrute de una cubeta de palomitas y de hora y media de risas.

  4. hola esta re buena la peli y tambien esta buena emma stone es muy linda

    gracias les digo que la vean esta re buena

  5. Concuerdo en que es una película buena para pasar el rato pero no creo que entre a mi “zombieteca”..
    Entre otras cosas, no me gustó lo de la falta de guiños. simplemente me gusta que se hagan referencias en series o películas de este tipo a libros, comics, otras series o películas, cultura popular, etcétera.

    PD: muy acertado el comentario “cuando metallica aún era metallica”.