Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Gritos en la oscuridad (Black Christmas)

Por José Luis Ortega Torres

black_christmas_01Cada año se maquilan en Hollywood y sus traspatios unos cuantos filmes de temática navideña destinados a su estreno en el invierno. Así, cada 12 meses los mexicanos nos tenemos que chutar, de rebote, alguna memez del tipo Santa Cláusula y de vez en cuando alguna obra más satírica y divertida como Bad Santa -me rehúso a utilizar el pedestre título nacional de Un Santa no tan santo- y casi nunca alguna muestra de terror decembrino, pues estos casi siempre son enviados directo a DVD o televisión de paga.

Ya los cinéfagos con varias horas de vuelo hemos podido divertirnos con Santa closes asesinos en filmes como Silent Night, Deadly Night (Charles E. Sellier Jr., 1984), o You Better Watch Out (Lewis Jackson, 1980), además de variaciones novedosas como la Santa Claus presentada por Paco Plaza en su telefilme Cuento de Navidad (2005), de la serie hispana Historias para no dormir. Algunas incursiones sangrientas han corrido por cuenta de otros iconos de la época, tales como el muñeco de nieve en Jack Frost (Michael Cooney, 1996) o la galleta de jengibre en The Gingerdead Man (Charles Band, 2005); pero, por sobre todas ellas, destaca un filme que por méritos propios se convirtió en un mini-mito del slasher film: Black Christmas, dirigido por el eficiente artesano Bob Clark en 1974. (De quien por cierto mi amigo Mauricio Matamoros me corrió el chisme -que yo desconocía- de que falleció en California en el 2007, junto con su hijo, en un accidente de automóvil provocado por un mexicano que conducía borracho y sin licencia [ver noticia en archivo terra.com]. De pena ajena)

Originario de Nueva Orleans, Bob Clark es un cineasta a revalorar. Lo mismo es el autor de delirios psicotrónicos como Children Shouldn’t Play with Dead Things (1973), la calenturienta Porky’s (1982) o basuras al estilo de Baby Geniuses primera y segunda parte (1999 / 2004). Así mismo, es de los contados casos de un cineasta que indistintamente ha contendido por el desastroso Razzie al Peor Director del Año, que por el prestigioso Oso de Oro del festival de Berlín.

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Pues bien, Black Christmas, redundamos, es una de las obras cumbre de tan ecléctico personaje al sentar las bases del slasher aún antes de que el término se pusiera en boga en los 80 con el advenimiento de filmes como Halloween o Viernes 13. Bob Clark realiza una historia donde un grupo de chicas habitantes de una casa de fraternidad universitaria que dispuestas a celebrar las fiestas navideñas, comienzan a recibir llamadas anónimas y consecutivamente van siendo asesinadas.

Con esta premisa, Glen Morgan realizó el remake basándose en el guión original que Roy Moore escribió en el ’74, retomando algunas de las mejores ideas de Clark, a las que añade una nueva línea argumental que, más que un refrito en toda línea, convierte a Black Christmas 2006, en una reinterpretación que, aunque no descubre el hilo negro para reinventar el género, sí resulta correcta y bien ejecutada.

De nueva cuenta estamos en una casa de universitarias que se encuentran fastidiadas en espera de la Navidad lejos de sus respectivas familias. Como macabra tradición, cada año ponen en la pila de regalos uno dedicado a Billy Lenz, un brutal homicida que siendo joven, en esa misma casa que fuera la suya, ejecutó a toda su familia, con excepción de Agnes, una pequeña a la que dejó herida y sin un ojo. Billy, como es de esperarse, escapará del manicomio en Navidad para regresar a sus dominios con la única intención de matar a quien se cruce por su camino. Pero ¡Oh, sorpresa! Alguien más se le ha adelantado y está masacrando a cada una de las chicas.

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Morgan ha sabido como dar otro apretón a la tuerca de esta historia para no convertirla en un simple slasher más de los varios que se hacen en microondas, honrando de esta manera al original de Bob Clark, quien antes de morir pudo concluir y ver este homenaje en su calidad de productor ejecutivo.

Rapidito y para no aburrir al personal, se nos aclara en contundentes flashbacks el origen del asesino Billy, cuya enfermedad del hígado le hizo crecer con una piel repugnantemente amarilla que lo llevó a ser despreciado por su madre. Ella, en compañía de su amante, asesinará al padre de Billy, única persona que lo ama tal como es. En adelante, se nos irán presentando escenas lo mismo de incesto, que de moderado gore que mantienen al espectador pegadito a la pantalla para conocer el desarrollo de la progresiva locura del killer, hasta que se desencadena la masacre original por la que fue enviado al manicomio.

A esta línea se entrelaza el presente de las chicas que son asesinadas no por Billy sino por otra presencia extraña que se desconoce, pero que, como es evidente, siembra pistas falsas para llevarnos a creer que lo mismo puede ser el cogelón novio de una de ellas, la hermana de otra, o la freakie nerd que nunca falta en estas hermandades tan características de las comunas universitarias gringas.

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Black Christmas 2006 funciona a la perfección como un filme de terror de serie B para toda la familia. En él no hay situaciones sexosas más allá del típico desnudo gratuito en la regadera que, además, no es frontal. Tampoco existen explosiones de gore guarro y ninguna otra provocación malsana, pero aun así es disfrutable, sobre todo porque apenas dura 84 minutos y la narración va, desde el primer momento, directo al grano. Por si fuera poco, se debe agradecer que no se derrumbe el buen recuerdo de la película original y, por el contrario, le rinda honores desarrollando una nueva versión con algunas sorpresas que hacen que el cinéfago conocedor de la obra de Clark no termine mentando madres de ésta reelaboración.

¡Ah! Como dato de trivia les comento que este filme sí se entrenó en nuestra cartelera comercial,  el 21 de diciembre de 2007 pasando, evidentemente, sin pena ni gloria, pues ese día la taquilla se la llevaron otros dos estrenos más populares: la primera parte de Alvin y las ardillas y la mexicana Sultanes del sur. Claro que los cinéfagos siempre podremos seguir recurriendo al DVD.

GRITOS EN LA OSCURIDAD

(Black Christmas)

Dirección: Glen Morgan; Guión: Glen Morgan, basado en el guión original de Roy Moore para la película homónima filmada en 1974 por Bob Clark; Producción: Marty Adelstein, Steven Hoban, Glen Morgan, Dawn Parouse, Victor Solnicki, James Wong, Ogden Gavanski, Kent Kubena, Satsuki Mitchell, Mike Upton; Producción ejecutiva: Bob Clark; Fotografía: Robert McLachlan;  Música: Shirley Walker; Edición: Chris Willingham; Con: Katie Cassidy (Kelli Presley), Michelle Trachtenberg (Melissa), Kristen Cloke (Leigh Colvin), Mary Elizabeth Winstead (Heather Fitzgerald), Lacey Chabert (Dana), Andrea Martin (señora MacHenry), Oliver Hudson (Kyle Autry), Robert Mann (Billy Lenz), Karin Konoval (madre de Billy), Dean Friss (Agnes).

Canadá / Estados Unidos, 2006  -  84 min.

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