Por José Luis Ortega Torres
Si a cualquier país del Medio Oriente le cambian su nombre real por el más poético de Pandora, al petróleo que reposa en su subsuelo lo rebautizan con el más hollywodesco de unobtainium y a los pueblos que habitan esa zona de la Media Luna los llamas Na’vi (quienes, por cierto, practican ritos en posturas coincidentemente parecidas a algunas musulmanas) ¡Eureka! Tenemos Avatar, el pretexto perfecto para desarrollar otro más de los sueños húmedo-imperialistas yanquis en un filme por medio del cual James Cameron reafirma un hecho de todo conocido: los estadounidenses son a) idiotas, b) despreciables y, c) ignorantes.
Mucho se esperaba del regreso de James Cameron a la pantalla cinematográfica comercial después de 12 años de ausencia -su trabajo documental y televiso es otra historia-. En lo personal, les puedo asegurar que esperaba el triunfal regreso del Cameron de Terminator (1984), Aliens (1986) …vamos, hasta aquél que dirigió animosamente Mentiras verdaderas (1994), todo un placer culpable de domingo por la tarde y, sin embargo, tenemos de vuelta al Cameron de Titanic (1997), es decir, no el artesano eficaz y contundente, sino el megalómano descarado que grita a los cuatro vientos que es el rey del mundo y que, a juzgar por lo visto en la pantalla este, nuestro pequeño planeta Tierra, ya le resultó insuficiente para hacer sus tropelías, por lo que hubo de inventarse el exótico Pandora para desplegar toda su imaginación que, justo es decir, resulta poco menos que novedosa.
Jake Sully, un ex marine de las fuerzas estadounidenses parapléjico en el cumplimiento de su deber, es llevado a Pandora como sustituto de su hermano gemelo, un científico que formaba parte de un grupo de investigación bajo las órdenes de la doctora Grace Augustine, que ha desarrollado los Avatar, cuerpos que son el resultado de la simbiosis de ADN terrícola y de los naturales de aquel planeta, los Na’vi, en los cuales se depositará momentáneamente la memoria y conciencia de los científicos para poder confundirse con ellos y así estudiar tanto su entorno natural como sus costumbres sociales.
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Para lograr lo anterior, el cuerpo humano debe permanecer en un sueño profundo, única manera en que la mente puede ocupar su avatar Na’vi, raza superior en talla y fortaleza, pero que a ojos del corporate governance y de los militares, son simples nativos salvajes (¿Alguien dijo tercermundistas?). La corporación tecnológica y/o de empresa vista como la verdadera mano que mueve los hilos del destino de los gobiernos oligarcas, definidos por la acumulación de la nueva riqueza: los bienes energéticos que, como ya dijimos, pueden llamarse petróleo o, en el caso de esta película, unobtainium, cuyo valor mercantil se tasa en millones de dólares por gramo y que, para desgracia de los Na’vi, el mayor abastecimiento del planeta se encuentra justo debajo del “Árbol de la vida”, su hogar desde hace milenios, pequeño detalle que Parker Selfridge, el burócrata corporativo y el coronel Miles Quaritch -militar de esos que gustan de humillar a los prisioneros afganos o de Guantámo-, se quieren pasar por el arco del triunfo.
Jake es puesto en su respectivo Avatar y llevado a la jungla pandoriana repleta de fauna salvaje, donde pronto conocerá a Neytiri, una avezada guerrera que descubre que el invasor es, en realidad una especie de “elegido”. Así se lo hace saber a su padre, Eytukan, líder supremo del clan Omaticaya, uno de los más influyentes dentro de la cultura Na’vi, quien la designa como su mentora para que le enseñe todo lo referente a su pueblo. La piedrita en el zapato es que Jake sirve como espía del coronel Quaritch, a quien da “santo y seña” de las costumbres Na’vi, para de esa forma lograr penetrar sus defensas y así lograr extraer del planeta el preciado mineral.
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No obstante, Jake, de la misma forma que el teniente Dunbar de Danza con Lobos (el de “…Tatanka… búfalo”), pronto se identificará con su pueblo adoptivo, al grado de sentirse parte de ellos y, but of course, terminará por enamorarse de Neytiri, siendo correspondido, cayendo así en la disyuntiva de volver con los humanos, servir a su patria y ganarse las condecoraciones militares (y de paso la operación de espina dorsal que le devolvería la movilidad), o dar el “chaquetazo” y quedarse con quienes han hecho de él un nuevo hombre unido a la naturaleza como parte de un todo que es el organismo Pandora. La decisión no es difícil de adivinar.
En medio de todo eso, el trasfondo real de la película no es más que la puesta en escena en medio de un mundo exótico, de la política intervencionista estadounidense en contra de los países mal llamados tercermundistas que, para su envidia, son dueños de alguna riqueza natural de la que carecen nuestros vecinos del norte, acostumbrados siempre a dar a cambio “espejitos por oro” en los tratados con esas naciones pobres y, ante sus ojos, inferiores. Política paternalista del americano que busca civilizar al buen salvaje -aunque éste sea de otro planeta- como forma de dominio, y de ahí que en Avatar se escuchen diálogos tan miserables como aquellos de “les hemos construido caminos, pero les gusta vivir en el fango” o, “les hemos enseñado inglés”. Y luego por qué se andan quejando de los atentados en su contra.
Discurso que viene gentilmente disfrazado como una alegoría del renacimiento del hombre y su concientización como parte de una cosmogonía natural y espiritual. Un mensaje que roza la ridiculez por su maniqueísmo y que nunca termina de elevar vuelo merced a su endeble guión. Avatar, aunque no lo crean, repite la misma fórmula del Titanic: de filmar dos películas por el precio de una. La primera, que se tarda casi hora y media en desarrollar: la telenovela de amor entre una Capuleto Na’vi y un pelado Montesco terrícola, jugueteando y corriendo por el idílico y fosforescente Pandora mientras afuera se cocina la invasión y, la segunda película, la de acción, cuando empiezan los madrazos entre las dos razas y Jake y Neytiri se enojan, se pelean, regresan y se vuelven a pelear…
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Mucho se ha hablado del mensaje ecologista del “preocupado” Cameron por el momento crítico en que se encuentra el planeta, la Tierra y no Pandora, obviamente, y que de alguna manera quiere que Avatar sea visto como llamado a la concientización: bullshit! Desde las Hipótesis de Gaia, planteadas por Lovelock en 1969 y popularizadas a fines de la década de los setenta, se habla del planeta como un organismo único cuyo más mínimo desajuste termina por afectar el todo, y hoy día con las evidentes pruebas del calentamiento global no hay quien pueda debatirlas con total precisión, barco al cual es fácil subirse enarbolando una bandera que, no por cierta, resulta menos sobada.
Ahora bien, si dejamos de lado el pedestre argumento ¿qué le queda a Cameron para convertir a Avatar en un filme más o menos visible? Pues la tecnología, echar mano de una cada vez más saturada 3D (…eterno cáncer de cada renacimiento cíclico de la tercera dimensión: el hartazgo ipso facto) y reventar un presupuesto estimado de 230 millones de dólares para realizar una ¿película? Donde el 60% de ella son CGI.
¿Por qué no mejor desarrolló un impresionante juego de video para la más perfecta de las plataformas en lugar de “filmar” una mediocre película? De esa forma, cuando menos, le daba la oportunidad al espectador de desarrollar su propia historia y encontrarle un desenlace personal, lo que seguramente hubiera sido mucho más emocionante y divertido que estar aplastados en una butaca esperando un clímax que, tristemente, se va deslavando dramáticamente al correr de cada minuto de las 2 horas y 45 que dura este ejercicio de hybris sin sentido.
AVATAR
Dirección y Guión: James Cameron; Producción: James Cameron, Jon Landau, Brooke Breton, Josh McLaglen; Fotografía: Mauro Fiore; Música: James Horner; Edición: James Cameron, John Refoua, Stephen Rivkin; Con: Sam Worthington (Jake Sully), Zoe Saldana (Neytiri), Sigourney Weaver (Dr. Grace Augustine), Stephen Lang (coronel Miles Quaritch), Michelle Rodríguez (Trudy Chacon), Giovanni Ribisi (Parker Selfridge), Joel David Moore (Norm Spellman), CCH Pounder (Moat), Wes Studi (Eytukan), Laz Alonso (Tsu’tey), Dileep Rao (Dr. Max Patel)
Estados Unidos / Gran Bretaña, 2009 - 162 min.
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Dubái, Emiratos Árabes Unidos 2009; Nominaciones a los premios Globo de Oro a Mejor Director, Mejor Película – Drama, Mejor Música Original y Mejor Canción Original para Cine (James Horner, Simon Franglen y Kuk Harrell por “I Will See You”).

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12 comments
marichuy says:
Jan 12, 2010
Hola José Luis
Repito lo ya dicho: tu reseña, toda completa, es muy buena (y harto aguda), pero las cinco primeras líneas (las que deja ver el Reader) son… simplemente sublimes. Creo que me reí como diez minutos. Sé que soy la antítesis de la objetividad y que además, hago mal hablando de un film que no he visto (y no pienso ver, pues desde que vi el trailer, supe que esto no era para mí), pero viendo estas imágenes, leyendo tu reseña y alguna otra (y después de leer (y sabiendo que Avatar ya ha metido en taquilla más de 1300 millones de devaluados dólares), lo único que podría acotar, es que la estupidez del espectador no reconoce Patria, ideología política o religión: las masas de todo el mundo acuden en manada a ver esta cosa.
Curioso, yo también prefiero Terminator, una a 100, a ese pastiche cursi e insufrible llamado Titanic, con historias de amor así, uno casi se cree que estar enamorado es sinónimo de ser estúpido (¿o lo es?).
Un beso y gracias, me divertí mucho con esta reseña (debo ser muy mala cristiana, jajá),
José Luis Ortega Torres says:
Jan 12, 2010
Saludos Marishuy!
Pues así las cosas con el lamentable retorno de Cameron. La neta, ni pierdas tiempo y dinero con Avatar. ¿Puedes creer que hay gente que hasta llora con ella? Lamentable la simplicidad mental de algunos.
ABUR!
JLO
Chris says:
Jan 12, 2010
Desde el celebrado presupuesto y la exagerada promoción del regreso de Cameron se presentía la megalomanía vacía.
Es la película mas gringa que he visto.
jared says:
Jan 12, 2010
La vdd desde que anunciaste q darias tu reseña de avatar me moria por leerla!
Cada palabra es verdad y me causa mucha risa como gente considera que es de las mejores del año o hasta de la decada! La Historia es un asco, una cosa realmente fumada en mi opinion! Estoy arta de peliculas que te venden algo y terminan dante una historia de amor de lo peor y como dices te quedas esperando el climax!
Saludos y sigue con estas reseñas sublimes! Chao!
Luiroga says:
Jan 13, 2010
“El Imperio se está materializando frente a nuestros ojos”, así es como comienzan a describirnos Michael Hardt y Antonio Negri la dimensión de lo Real en su libro Imperio (2000). Cuando una forma de autonomía se nombra a sí misma el ideal soberano, democrático y liberal, tenemos entonces la forma del imperialismo constituída bajo un imperativo de Gobierno Global, y esta “nueva conciencia” inter-nacional de una política soberana, ya no es una reproducción de los grandes imperialismos históricos (la Gran Roma o la Europa de Napoleón) ni una repetición de los humanismos socabados de las Guerras Mundiales (comunismo, fascismo, el surgimiento del americanismo), sino que se trata más bien de un núcleo de biopoder que rebasa fronteras, es decir, la soberanía de una nación es el mismo Imperio y ya no una forma de imperialismo.
Esta política global, que redefine las relaciones domésticas a través de los medios masivos de comunicación, no es otra mas que la del intervencionismo que destacas sobre el film Avatar mi estimado José Luis.
Justo como señalas, tenemos de vuelta al Cameron “Titánico”, concebido por los dioses mercantiles para diseminar la forma cinematográfica como una herramienta más para “iluminar” con esplendoros elementos hipervisuales a las grandes masas ignorantes. Adorno y Horkheimer quizá hubieran tenido que reescribir algunos pasajes de su “Dialéctica Negativa” y todo lo que hubieron poder dicho sobre la “industria cultural” tomaría nuevos senderos. Pero ya no es tiempo de ellos, es tiempo de nosotros.
¿Qué podemos decir?
La película engloba toda necesidad de entretenimiento extra-mundano (y en este caso no fue ni siquiera necesario el uso de la metáfora, porque literalmente se refiere a otro mundo), es por completo una evidencia fehaciente que sirve como testimonio de la paradoja en la que consiste la sociedad de consumo: “dime ecologista, lo soy porque lo he comprado, ahora me pertenece a mí la ecología y sus ideas.” Siendo vista con criterio, Avatar no pasa de ser una aventura, que como bien dices, hubiera sido preferible como experiencia interactiva, porque ese poder tecnológico que despliega Cameron no hace más que sobresaltar las carencias narrativas de su cinematografía tan básica y sobre-americanizada.
No arremeteré en contra del colectivo “americano”, simplemente me quedaré con el decir que: es el modelo de vida americano uno de los principales constituyentes del consumidor compulsivo, el cual, en detrimento de la creación artística, define el destino de las producciones porvenir desde la infinita contradicción sobre la cual se fundamenta el paradigma del capital especulativo.
Avatar no es más que eso, capital especulativo que está esperando su regreso a las cuentas de sólo ciertas personas que con elocuente cinismo, expresan una preocupación por el mundo que es SU MUNDO, y nunca el nuestro.
Excelente reseña, tienes mis más sinceras felicitaciones.
Un saludo.
José Luis Ortega Torres says:
Jan 14, 2010
Saludos Luiroga.
Muy interesante tu comentario, bastante bien sustentado. Sirve para redondear, con la teoría en la mano, toda la idea del texto acerca del discurso de tan olvidable filme. Muchas gracias por tomarte el tiempo de escribirnos.
Estamos en contacto
JLO
Mauricio Matamoros Durán says:
Jan 14, 2010
Como a ustedes, Avatar me pareció una película pedestre. Sólo me resultó interesante (Spoiler, lo siento), que al final el protagonista decida quedarse en otra realidad, en lugar de la suya propia, como único placebo al dolor de la vida misma. Hace medio siglo, cuando Terry Gilliam propuso la locura como una alternativa al dolor -en su portentoso filme Brazil- el resultado fue una catástrofe financiera y un filme considerado muy subversivo. Hoy las cosas son otras. Eso, por supuesto, no le ayuda mucho a Avatar y a Cameron, pero sí me parece interesante observar que esto se dé en un filme tan pobre como Avatar y en uno tan rico como El laberinto del fauno… parece que el destino nos está alcanzando.
Javier Gonzalez Jimenez says:
Jan 16, 2010
Que tal Jose Luis:
Además del mensaje político-ecológico-social de weba que se avienta Avatar (y que tan acertadamente ya señalaste), para mí queda como una simple película “where the white guy saves the day”, donde hasta tuvieron el descaro que todos los personajes CGI fueron “encarnados” por actores afroamericanos (para que me entiendan los políticamente correctos). Creo que ya tuve suficiente viendo “Danza con lobos”, “Pocahontas”, “Gorilas en la niebla” (con razón Sigourney Weaver no tuvo muchas dificultades para volver a tomar el papel) y tantas y tantas películas donde, si no fuera por el “explorador blanco”, los problemas no se resolverían nunca.
El único momento divertido fue cuando las naves (perdón por el “spoiler”) destruyen el “Árbol de la vida”: tal vez si así termina la película, hubiera sido un poco mejor.
Por cierto: Avatar la “ví” en 3-D, y me prometí a mi mismo no volver a ver, película buena o mala, en ese formato. Ya no sabía si prestar atención a la película o a los intentos que hacían las imagenes para distraerme de ella. Si vuelvo a ver algo en 3-D, definitivamente será un juego de video: es el formato perfecto para esa experiencia.
José Luis Ortega Torres says:
Jan 18, 2010
Saludos Javier
…y ya ves, nada mejor que premiar la megalomanía con la megalomanía misma: Avatar ha sido considerada la mejor película ¿Dramática? del año y Cameron el mejor director.
Por si a alguien le quedaban dudas del gran circo de tres pistas que es Hollywood, donde el cine es lo que menos importa.
Ni peXXX
JLO
Chemi Romero says:
Feb 2, 2010
La verdad es que SI, Avatar es una basura de historia, hipócrita, y absolutamente predecible.
Creo que sólo vale la pena verla en 3D por la imagen, la tecnología a la que se ha llegado en el cine digital. Aunque claro, si ya iba Cameron a usar tal despliegue de tecnología nueva para filmar algo, al menos hubiera partido de un buen GUIÓN!!!!!
Y si, mucha gente sale del cine llorando, y emocionada, sin darse cuenta que esas atrocidades que los gringos llegan a hacer en Pandora, suceden todos los días en la selva amazónica, en África, y en todos los lugares del mundo donde hay saqueo de recursos naturales: petróleo, gas natural, carbón, y otro metales.
José Luis Ortega Torres says:
Feb 3, 2010
Saludos Chemi!
Lo peor es que con toda seguridad sus ambiciones imperialistas se verán legitimadas con el dild-Óscar, porque es lo más conveniente al sistema. La verdad brota de tu boca. Amén
JLO
zombie says:
Oct 21, 2010
Si, el neofascismo de estos cuates es enorme, siempre usan palabras como “nosotros”, “tenemos” “hagamos” que incluyen a todo el mundo, para que digamos que si a ellos los atacan nos “atacan” a todos nosotros, y asi apoyemos sus genocidios en otros paises, afortunadamente no mucha gente se creyo la ultima, invasion a Irak, ya no somos tan incredulos ejercito, gobierno gringo y cameron…