La reportera salvaje (The Wild Reporter). Ivonne Montero como usted la quería ver.
Por Marco González Ambriz
Pues ni tanto, la verdad. Una trama recurrente en el cine de serie B es la periodista o detective que está dispuesta a hacerse pasar por contrabandista, drogadicta o prostituta con tal de llegar al fondo del meollo. De esta forma Kay Lenz resolvió un crimen en Stripped to Kill, Laura Gemser expuso la Violenza in un carcere femminile y Kari Wuhrer se involucró con una extraña secta en Hellraiser: Deader. También existen películas de este tipo con un protagonista masculino, como Shock Corridor de Samuel Fuller, pero la utilidad de esta premisa para el cine de explotación radica en la facilidad con la que las heroínas se quedan en pelotas.
Por eso La reportera salvaje dejará inconformes a los que crean que el argumento -Ivonne Montero es Miranda Tovar, una periodista que se hace pasar por teibolera- significa que la actriz principal tendrá que pasarse toda la película bailando desnuda alrededor de un tubo. Por desgracia esta posibilidad queda cancelada por la otra tradición del cine de explotación, que consiste en casi nunca cumplir con lo que se promete. “Sell the sizzle, not the steak” (algo así como “vende el jugo, no el filete”) siempre ha sido el lema de los productores que se especializan en confeccionar películas eróticas de bajo presupuesto.

- Ivonne Montero es La reportera salvaje
La reportera salvaje es el segundo DVD lanzado por Jorvi Entertainment Productions, establecida en Miami, dentro de la serie Sueños de pasión, misma que por los títulos -Las vecinas, Pecados de una profesora- y el diseño de las portadas podría suponerse que se trata de una respuesta latina al erotismo de Hollywood Sexcapades o Sin City Diaries. Nada más que Jorvi Entertainment fue fundada por el actor Rodrigo Vidal, conocido por su participación en telenovelas como El privilegio de amar o Amigas y rivales (no confundir con el editor de Cinefagia que pueden oír los jueves en Vasos Comunicantes y que tal vez algún día vuelvan a leer aquí). Además de fungir como productor de la serie Sueños de pasión, Vidal también es el director de los episodios, por lo que no es de sorprender que La reportera salvaje tenga más en común con los melodramas de Televisa que con la liviandad de Cinemax.
Hay varias escenas “picantes” en La reportera salvaje, donde Miranda seduce a otros personajes además de bailar sobre el escenario de un strip club, pero la cámara y la edición siempre se preocupan porque Ivonne Montero no enseñe de más. Incluso en la escena donde la actriz muestra sus aptitudes como teibolera las acciones concluyen cuando ella todavía está vestida. En México, donde los dueños de los teibols castigan a las chicas que no cumplen con el desnudo integral, Miranda se quedaría con las ganas de escribir su reportaje. Eso sería mejor para todos, porque cuando la protagonista finalmente pone manos a la obra el resultado es el siguiente: “La noche es espectacular, llena de estrellas y sueños. Las bajas pasiones de la noche se vuelven cómplices de una ardiente necesidad de subsistencia…“, y así sigue. Si yo fuera su editor tendría que pedirle su renuncia, por muy buenona que esté.

- Paulo Quevedo es La Shakis en La reportera salvaje
Además de las escenas candentes que no lo son tanto y los problemas de lógica, La reportera salvaje tiene otras características que recuerdan a las telenovelas, como son lo rutinario de la puesta en escena y la tendencia a resolver todo a base de diálogos. Cada escena de La reportera salvaje está resuelta de la misma forma, con un establishing shot, seguido de una discusión en campo-contracampo, hasta rematar con el reaction shot de un personaje que no puede creer que su esposa le sea infiel, que alguien la esté acusando de narcotráfico o que una teibolera nunca se quite la ropa. Para compensar lo monótono de las acciones al director no se le ocurrió otra cosa que mover constantemente la cámara.
Por otra parte, el argumento de Felipe Silva está apenas esbozado. Algo que podría ser interesante es la perversidad del personaje principal, la falta de escrúpulos de Miranda Tovar para destruir las vidas de quienes le rodean. Tampoco es una idea original, María Félix construyó su carrera interpretando -muy mal, por cierto- este mismo arquetipo, en cintas como La devoradora o La mujer sin alma. Miranda Tovar no está a la altura de esos personajes porque sus métodos son bastante burdos. La protagonista de La reportera salvaje manipula a los otros personajes a base de mentiras que podrían refutarse fácilmente y si se sale con la suya es sólo porque sus amigos y colaboradores, entre ellos un policía, nunca ponen en duda lo que Miranda les cuenta. Peor aún, en el último minuto Felipe Silva se saca de la manga una explicación nada convincente para el comportamiento de Miranda. El personaje sería más sugestivo si el escritor le permitiera ser mala porque sí.

- Karol Rojas es La Picosa en La reportera salvaje
Al ser Rodrigo Vidal un actor con años de experiencia podría pensarse que al menos en ese rubro La reportera salvaje debería tener cierta dignidad. No es así porque el director permite que cada miembro del reparto haga lo que quiera, desde la evidente flojera de Ivonne Montero hasta la exageración de Paulo Quevedo en el papel de la Shakis, el propietario homosexual del strip club donde Miranda va a pedir trabajo. Debo decir que en el elenco de La reportera salvaje hay una chica llamada Karol Rojas, de larga cabellera negra y bello rostro, que es todo un descubrimiento. Más allá de sus atributos físicos la tipa es sin duda alguna la peor actriz en la historia de la humanidad. Su lenguaje corporal es amanerado, tiene un tono de voz de lo más desagradable y su dicción es tan estropajosa que hasta parece que está hablando en otro idioma. Mejor que se dedique a otra cosa.
LA REPORTERA SALVAJE
(The Wild Reporter)
Dirección: Rodrigo Vidal; Guión: Felipe Silva; Producción: Mari Urdaneta; Fotografía: Gastón Fazio; Música: Bahkti Pablo Arellano; Edición: Mario Gongora; Elenco: Ivonne Montero (Miranda Tovar), Gabriel Porras (José Luis Fernández), Paulo Quevedo (Shakis), Brenda Bezares (Raquel Tovar), Yamil Sesin (Fabián Solís), Lorena Gredo (Casilda), Ana María Morce (Dulce), Karol Rojas (La Picosa)
EE.UU. – México, 2006, 82 min.
Cinefagia en Facebook
Creo que la vi un día por uno de esos canales de cine mexicano en TV por cable. La verdad es sumamente frustrante porque nunca enseña nada y si no mal recuerdo al final se sacan una “vuelta de tuerca” de lo más culera y sin gracia. En fin, es agradable ver que hay quien se toma el tiempo de apreciar este tipo de producciones y reseñarlas seriamente.
Saludos.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJ tu descubrimiento de la peor actriz de la historia es intrigante, tendré que echarle un ojo
saludos
Adelante, te aseguro que sí te vas a arrepentir