Hadewijch. Entre la fe y la pasión (Hadewijch)
Por Salvador Cañas
Céline es una joven que estudia teología y tiene un profundo amor por Cristo, al estar en un convento y comportarse con una fe desmedida, la madre superiora toma le decisión de dejarla volver al mundo común.
Esta singular mujer que esta enamorada de Cristo y no muestra ningún interés por el amor entre los hombres, es la figura central de esta historia que nos muestra una visión de la fe llevada a un punto extremo.
Si bien el trabajo de Bruno Dumont desde su ópera prima La Vida de Jesús de 1999, ya nos plantea una propuesta centrada en su interés por historias concretamente duras, no placenteras y sin posible solución, su cine se contenta simplemente nombrando y ejemplificando en lo que se puede convertirse el humano.
Más allá de identificar un caso singular de fe, podemos encontrar en este trabajo un íntimo acercamiento a la condición humana de nuestro tiempo, es decir, el ser humano sólo y terriblemente ensimismado, que en contario de resolver sus problemas existenciales a través de la fe, lo observamos terriblemente volcado en un desencuentro con su contexto, en una lucha constante por identificar su razón en este vida.
Céline al verse atrapada en una maraña de sentimientos e ideas en intenso choque, conoce a dos hermanos de origen musulmán, el mayor de ellos le muestra propiamente la posibilidad musulmana de la religión, el instrumento de lucha, la espada que castiga y de esa manera perpetra su intención milenaria de lucha. La violencia abstracta del acto de fe; siendo este el principal lazo entre dos humanos que en ella buscan un camino, una solución, un discurso que como ellos citan en la película: “La presencia de Dios se percibe con mayor fuerza en su ausencia”. Sin duda ambos personajes comparten la idea y el sentimiento de lo que significa el acto de fe en una profundidad insólita y descabellada.

Esta cinta es un interesante punto de vista sobre lo que ocurre en nuestros días con respecto a las religiones y como interactúan los individuos con ellas a partir de su propio estudio, de contextos polarizados y de las situaciones a las que a diario se enfrentan como parte de su mundo, de su realidad en subjetivo.
Dumont lo hace de nuevo y nos presenta una historia descabellada, cruda e interesante, que seguramente dejará inquieto a más de un espectador, incluso en algunos casos seguramente se sentirá violentado simbólicamente por las distintas posibilidades de reflexión que esta historia nos provoca.
HADEWIJCH. ENTRE LA FE Y LA PASIÓN
(Hadewijch)
Dirección y Guión: Bruno Dumont; Producción: Rachid Bouchareb, Muriel Merlin, Dirk Wilutsky; Fotografía: Yves Cape; Edición: Guy Lecorne; Con: Julie Sokolowski (Céline), Yassine Alime (Yassine), David Dewaele (David), Karl Sarafidis (Nassir)
Francia, 2009 - 120 min.
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Toronto, Canadá 2009; Festival Internacional de Cine Donostia – San Sebastián, España 2009; Festival de Cine de Nueva York, Estados Unidos 2009; Festival Internacional de Cine de Morelia, México 2009; Festival de Cine de Londres, Gran Bretaña 2009; Festival Internacional de Cine de Tesalónica, Grecia 2009.
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Yo creo que la película tiene sus momentos, pero hubiera quedado bien como cortometraje. Hay escenas excesivamente largas que no cuentan nada, en su afán de hacerse contemplativas, sin embargo el apoyo dramático que dan al film es nulo.
Lo mejor, sin duda, la fotografía y lo que más me quedó a deber fue la actuación de Julie Sokolowski.
salu2