Revista Cinefagia

revistacinefagia.com

En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Está dentro de ti (Splinter), sangriento debut de Toby Wilkins.

splinter-posterPor Marco González Ambriz

Tras este alburero título acecha un entretenido relato de terror donde el director Toby Wilkins, estrenándose en el largometraje tras algunos cortos y varios años a cargo de los efectos visuales de cintas como Pluto Nash o El guardián, retoma la premisa básica del survival horror, donde un grupo de personas deben recurrir a todo su ingenio para salir ilesos de una situación desesperada, ya sea una plaga de zombies (La noche de los muertos vivientes), licántropos (Dog Soldiers) o pandilleros (Masacre en la crujía 13). En este caso los protagonistas se esconden de un hongo carnívoro en una gasolinera. Contado así suena tonto, pero Splinter demuestra que para hacer una película de horror eficiente tampoco hace falta inventar el hilo negro.

Sin los créditos finales Splinter dura apenas 75 minutos, así que no hay tiempo que perder con desarrollo de personajes o una explicación seudocientífica para la existencia del dichoso parásito. Tan sólo hay un prólogo donde el encargado de la gasolinera es atacado por un animal que no alcanza a distinguirse, luego un letrero colocado al lado de la carretera donde se puede leer algo sobre un proceso experimental de no sé qué (¿pesticidas?) y una conversación entre Seth (Paulo Costanzo), que está haciendo un doctorado en biología, y su novia Polly (Jill Wagner), donde el primero menciona que el bosque en el que pensaban acampar no ha sido perturbado por la industria maderera, por lo que se pueden encontrar árboles con cientos de años de antigüedad.

También hay biólogos de armas tomar: Paulo Costanzo en Splinter
También hay biólogos de armas tomar: Paulo Costanzo en Splinter

Los gorehounds que comienzan a aburrirse porque ya van cinco minutos de proyección y no se ve para cuándo haya más muertos pueden estar tranquilos: Seth y Polly no tardan en encontrarse con Dennis (Shea Whigham) y Lacey (Rachel Kerbs), un par de forajidos que los secuestran a punta de pistola y les ordenan llevarlos hasta la frontera con México. En el camino atropellan a un animal que ha sido infectado por un organismo que crece en forma de púa y que tiene la facultad de reanimar el tejido muerto, aunque su inteligencia es limitada. De ahí a la gasolinera, ahora abandonada, hay un corto trecho y a partir de ese momento Splinter se limita a repetir los tópicos del survival horror, sin intentar modificar la fórmula y con personajes unidimensionales: Polly es impulsiva, Seth es cerebral, Dennis es práctico y Lacey está hasta el queque de pastas.

Fuera de una conversación que intenta darle un lado más humano a Dennis, algo que en mi opinión resulta innecesario y poco convincente, los personajes no cambian a lo largo de la película. Uno de ellos sufre una transformación, pero esto se debe a que entra en contacto con el hongo y no a un examen de conciencia. Abundan las películas de terror de bajo presupuesto donde los personajes se la pasan discutiendo tonterías, estratagema de guionistas que saben que toda historia debe contener un conflicto y que al mismo tiempo carecen de imaginación para inventar algo creíble. En Splinter, por el contrario, los protagonistas discuten porque no logran ponerse de acuerdo sobre los pasos a seguir para salir con vida de aquella gasolinera. Las tensiones que subyacen la relación de pareja entre Seth y Polly llegan a asomar la cabeza pero los personajes nunca pierden de vista que en ese momento lo más importante es evitar ser fagocitados.

Esto me recuerda los baños de la ENEP Acatlán, mi alma mater.
Esto me recuerda los baños de la ENEP Acatlán, mi alma mater.

En los cadáveres reanimados por el parásito conviven lo mejor y lo peor de Splinter. Por el efecto que tiene sobre los organismos que ataca, el hongo nos hace recordar los efectos especiales que creara Rob Bottin para La cosa de otro mundo, de John Carpenter, en particular en la escena donde una mano cercenada cobra vida y se pone a corretear a los protagonistas entre anaqueles de Doritos y anticongelante. La capacidad que tiene el organismo para recombinar los cuerpos de sus víctimas crea algunas posibilidades francamente repugnantes que el director, por suerte, no deja pasar. Hay sangre embarrada por doquier, amputaciones de emergencia y vísceras desparramadas. Splinter no es apta para estómagos delicados.

Lo malo es que el director nunca nos deja ver bien a la estrella de la película. La mayor parte de Splinter está filmada de forma bastante discreta, sin encuadres estrambóticos ni edición videoclipera, pero en cuanto el hongo carnívoro entra en acción al camarógrafo le da un ataque epiléptico. En las películas de terror y ciencia ficción de los años 50 se escatimaba al monstruo dejándolo en tinieblas hasta el último momento porque los efectos especiales de la época se prestaban más al humor involuntario que a otra cosa. Uno pensaría que con la tecnología actual ya no hay necesidad de sacudir la cámara para que no se note dónde termina el látex y dónde empiezan los pixeles.

Splinter no niega la cruz de su parroquia. Es terror de serie B para aficionados al terror de serie B. El elenco es como la caca de perico, ni apesta ni jiede, lo que es ventaja en un género que está saturado de pésimas actuaciones. Es evidente que el presupuesto era muy limitado pero los productores tampoco estaban haciendo Ben-Hur, así que no cuenta como defecto. La película tiene buen ritmo, chidos efectos (cuando se alcanzan a ver) y cero pretensiones.

Trailer de Está dentro de ti (Splinter):

ESTÁ DENTRO DE TI
(Splinter)
Dirección
: Toby Wilkins; Guión: Kai Barry, Ian Shorr, Toby Wilkins; Producción: Kai Barry, Ted Kroeber; Fotografía: Nelson Cragg; Música: Elia Cmiral; Edición: David Michael Maurer; Elenco: Shea Whigham (Dennis Farell), Paulo Costanzo (Seth Belzer), Jill Wagner (Polly Watt), Rachel Kerbs (Lacey Belisle)
EE.UU., 2008, 82 min.

Tagged as: , , ,

Comments are closed.