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El expreso de medianoche (Transsiberian). El principio de la culpabilidad según Brad Anderson.

transsiberian-posterPor Marco González Ambriz

Aclarar que esto no es un remake de la película de 1978 dirigida por Alan Parker y escrita por Oliver Stone. La semejanza de los títulos se debe únicamente a la falta de seso de los distribuidores. Transsiberian es un loable intento por fusionar los elementos del tradicional thriller de contrabando y traición con los vericuetos psicológicos que han sido la especialidad del director Brad Anderson en sus trabajos anteriores, Session 9 y El maquinista. Aunque el experimento flaquea en el último tramo el trayecto no carece de atractivos.

Transsiberian no pierde tiempo en presentar sus cartas credenciales. Un prólogo nos muestra al detective Grinko (Ben Kingsley) visitando la escena de un crimen en Vladivostok, en el extremo oriental de la federación rusa. En un bote anclado en el muelle se ha hallado el cadáver congelado de un hombre sorprendido mientras se disponía a comer. El frío de la región ha preservado cada detalle, desde la comida que no fue consumida hasta la gota de sangre en el mango del cuchillo que al tipo le clavaron en la nuca. Los gendarmes locales saben que la víctima era un narcotraficante y no dudan que se trate de una venganza entre pandillas. Grinko de inmediato nota que la mirada del occiso se dirige a un punto de la habitación, con toda seguridad el escondite donde guardaba la droga, ahora vacío.

Obviamente el crimen es más complicado de lo que suponen los policías de Vladivostok. Esto lo sabemos por la actitud sospechosa de Grinko y porque la película apenas comienza. No hace falta ser muy inteligente para adivinar que la droga robada reaparecerá en cierto momento de la proyección, probablemente para involucrar a algún inocente en la investigación de la policía rusa, famosa por sus niveles de brutalidad y corrupción. En la siguiente escena Transsiberian nos presenta a sus protagonistas, el matrimonio formado por Roy (Woody Harrelson) y Jessie (Emily Mortimer), quienes se encuentran en Beijing tras finalizar una misión humanitaria organizada por su iglesia. Con apenas unos gestos de sus actores el director nos indica que fue de Roy la iniciativa de ir a China para ayudar a los niños desamparados y que Jessie lo acompañó sin mucho entusiasmo.

Emily Mortimer en El expreso de medianoche (Transsiberian)
Emily Mortimer en El expreso de medianoche (Transsiberian)

Otra idea de Roy, que Jessie debe aceptar por solidaridad con su esposo, es no regresar a Estados Unidos en un vuelo directo. Roy, entusiasta de los ferrocarriles, quiere viajar hasta Moscú en el famoso tren transsiberiano, aunque él y Jessie tengan problemas para comunicarse con la tripulación y el resto de los viajeros. Otra pareja, la que integran el español Carlos (Eduardo Noriega) y la también norteamericana Abby (Kate Mara), los identifican de inmediato como turistas. A partir de ese momento el espectador puede conjeturar la relación que estos dos viajeros, con amplia experiencia en atravesar fronteras, tienen con el crimen del prólogo. Transsiberian tiene muchos puntos en común con los thrillers de Hitchcock, no sólo por el viaje en tren (como en The lady vanishes), sino por elementos tan recurrentes en la obra del británico como lo son el McGuffin (el objeto que desencadena los asesinatos y las venganzas, en este caso una colección de matryoshkas) y sobre todo la sospecha que recae sobre alguien ajeno al submundo de espías y delincuentes.

Pero antes de llegar a esa parte, el guión de Transsiberian, escrito por Anderson en colaboración con Will Conroy, hace una pausa para examinar lo que realmente le interesa al director, que no es otra cosa que los conflictos internos de Jessie. Por medio de una conversación que ésta mantiene con Abby, quien es varios años más joven, sabemos que Jessie ha tenido problemas con la ley y que conoció a Roy en un accidente de tránsito que ella provocó. Al mismo tiempo se intuye que Jessie se identifica con Abby y que busca protegerla. Los múltiples cargos de conciencia de Jessie, los diferentes niveles de culpa que la obligan a seguir a Roy, le generan dudas sobre su capacidad para ser madre y la hacen vulnerable al encanto de Carlos, empiezan a adoptar forma física, hasta culminar con el descubrimiento de las matryoshkas.

Eduardo Noriega en El expreso de medianoche (Transsiberian)
Eduardo Noriega en El expreso de medianoche (Transsiberian)

Es entonces cuando Transsiberian regresa de lleno al género del thriller, con sus respectivas desapariciones, engaños, persecuciones y tiroteos. Anderson maneja esto con soltura pero no hay duda que lo halla menos interesante que el sentimiento de culpa de Jessie. Nada raro si se considera que en sus dos cintas anteriores la culpabilidad de sus personajes había sido el motor del relato. De ahí que el tercer acto de Transsiberian sea un tanto automático en relación a lo que le antecede. La transición del drama psicológico a la conjura de narcotraficantes es particularmente desafortunada, con Jessie cometiendo un error que la hace parecer tonta, más que consternada. El cuidado con el que Anderson justifica las acciones de Jessie no impide que el espectador pierda la paciencia con la protagonista de un thriller que no es capaz de levantar un dedo para defenderse, aunque ya lo haya hecho en una escena previa.

Transsiberian es un thriller aceptable, con buenos valores de producción y un elenco internacional, resultado de la coproducción entre cuatro países, en el que destacan Ben Kingsley y Eduardo Noriega. Es al mismo tiempo un trabajo donde se echa en falta el toque personal que le había dado Anderson a Session 9 y a El maquinista. En parte esto se debe a las exigencias del género, en el thriller simplemente no hay tanto espacio para la introspección como en el terror psicológico. Por otro lado, Transsiberian carece de las imágenes que hacían memorables a las películas previas de Anderson. El manicomio abandonado de Session 9 y la transformación física de Christian Bale en El maquinista aquí son reemplazadas por el paisaje siberiano y la claustrofóbica estrechez del tren, algo ya muy visto en otras cintas como para tener el mismo impacto.

Trailer de El expreso de medianoche (Transsiberian):

EL EXPRESO DE MEDIANOCHE
(Transsiberian)
Dirección
: Brad Anderson; Guión: Brad Anderson, Will Conroy; Producción: Julio Fernández; Fotografía: Xavi Giménez; Música: Alfonso Vilallonga; Edición: Jaume Martí; Elenco: Emily Mortimer (Jessie), Eduardo Noriega (Carlos), Ben Kingsley (Grinko), Woody Harrelson (Roy), Kate Mara (Abby), Thomas Kretschmann (Kolzak)
Inglaterra – Alemania – España – Lituania, 2008, 111 min.

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1 Comment

  1. Hello from Russia!
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