its-alive01Por José Luis Ortega Torres

“Una de las razones por las cuales Larry Cohen no recibe la atención de la crítica estriba en que hace películas de monstruos. It´s Alive e It Lives Again conciernen al próximo eslabón de la cadena evolutiva: bebés asesinos y con colmillos.” [1]

Con ese comentario de Kim Newman podemos comenzar a vislumbrar qué nos espera al ver en la pantalla un filme de bebés mutantes, por lo menos en apariencia. El díptico formado por El monstruo está vivo y El monstruo vuelve a nacer esconde entre líneas un mensaje más allá del mero discurso terrorífico de monstruos asesinos.

No es gore en el sentido de la evisceración a cuadro, sin embargo sí existen ciertas escenas que brindan la violencia necesaria para hacer que cualquier gore-fan se sienta satisfecho al verlas. Pero, en palabras del crítico español Ángel Sala, el verdadero valor del filme está en la alegoría que brinda el cine de Cohen “en su obra existe un elemento metalingüistico escondido en el entramado visual. En It’s Alive la historia del bebé asesino cede ante el protagonismo del padre torturado” [2]

Efectivamente, con el paso del metraje nos podemos dar cuenta que el argumento central de la película no es el recorrido criminal de la criatura, sino cómo es que el padre se desenvuelve teniendo todos los elementos en su contra. Su situación es aún más dramática dado que el mal viene del interior del núcleo que, en apariencia, es el que debía de darle mayor seguridad: su propia familia. Por eso, la tajante afirmación que el propio Cohen se empeña en recalcar “No considero It’s Alive como una auténtica película de terror sino más como un drama, como una tragedia en la vida de una familia… si fuera simplemente una película sobre un niño deforme, probablemente nadie hubiera ido a verla” [3]. En pocas palabras, “más que un filme de terror es una alegoría social sobre la mutación de nuestra propia sociedad, es un melodrama en torno a la descomposición de la familia”. [4]

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La historia se desarrolla en un apacible pueblo de Los Ángeles, donde aparentemente todo marcha bien. Es la típica población que vive el american way of life. Allí, pronto sabemos que la familia Davis espera un nuevo miembro. El aviso del parto viene de manera inesperada, pues aun faltan semanas para cumplir el término normal. Pronto descubrimos que la madre presiente que algo anda mal, intuye que no será lo mismo que en su primer parto, once años atrás, cuando nació Chris.

Larry Cohen nos introduce primeramente a una atmósfera normal, propia de la vida cotidiana de cualquier familia promedio. Incluso lo hace de forma naturalista, empleando técnicas de estilo documental, como lo son los discretos planosecuencia con cámara al hombro que siguen a Frank Davies en los preparativos previos al recorrido rumbo al hospital.

Pero, con el transcurso de la historia y conforme nos adentramos en la parte terrorífica, la forma irá cambiando. Paulatinamente se echará mano de una estética que visualmente distorsiona la realidad, a la par que el argumento comienza a apretar las tuercas de lo que será el quid de la historia. Por ejemplo, lentes angulares que dan una imagen cóncava y emplazamientos de cámara trabajados básicamente en contrapicadas laterales en la secuencia del alumbramiento en el hospital, que son acompañados con veloces dolly-in que siguen a Frank Davies hasta la sala donde su esposa acaba de dar a luz.

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Lo que ha nacido es un bebé monstruoso, una mutación que le da instintos criminales y lo hace mortal para quien lo tenga enfrente. Desde el momento mismo de salir al mundo asesina a todo el personal médico que se encuentra en la sala utilizando únicamente sus manos y dientes, pues cuenta con colmillos y garras bestiales. Después de la matanza, escapará del hospital, lo que le da también una dimensión de inteligencia no natural. Al parecer tiene conciencia de los actos que ha cometido.

Primero, la obvia negación, por lo que los padres creen que les han robado al niño. Después, Frank comprenderá que su hijo es algo innatural, por lo que cede el producto a un grupo de científicos para que lo estudien, iniciando así una cacería en contra del bebé. Éste en su camino va sembrando cadáveres. Larry Cohen decide utilizar como punto de referencia para el espectador la cámara subjetiva, haciendo que sea el bebé quien lo guíe por su camino. Encuadres casi al nivel del piso y el uso de lentes y enfoques que distorsionan el plano nos dan el punto de vista del bebé, siguiéndolo en la búsqueda del camino a su hogar.

Así es, el bebé sabe que esta acorralado y lo único que busca es protección y sabe que la encontrará en su propia casa, junto a sus padres. Pero al ser atacado también allí, escapa de nuevo, refugiándose en las cloacas de Los Ángeles. Hasta allá lo seguirán la policía y su padre, que finalmente comprende que a pesar de todo es su hijo, pero aun así sabe que debe ser sacrificado. El bebé es abatido a tiros por la policía. Al parecer todo llegó a su fin, pero por la radio de frecuencia policiaca les informan que en Seattle acaba de nacer un monstruo igual. La pesadilla no ha terminado.

its-alive04En la segunda parte, It Lives Again, nos enteramos desde el principio que el nacimiento de estas criaturas se ha expandido. Nunca sabemos a que se debe la epidemia. Aquí el peso de la desesperanza de los padres de los bebés es el punto central de la obra. Los bebés son una excusa que pone de manifiesto el miedo a lo desconocido. El ejército y la policía han iniciado una cacería nacional sobre las criaturas. Aun antes de que nazcan tienen controlados todos los embarazos de alto riesgo. Mientras, Frank Davies vive torturado por haber permitido que asesinaran a su hijo, aun a pesar de lo que éste era.

Esta vez Davies no permitirá que suceda de nuevo. Aliado a un grupo de científicos lucha por la supervivencia de la nueva especie, aduciendo que son la siguiente fase en la etapa evolutiva de la especie humana y que tienen derecho a vivir, por lo cual se enfrenta a la policía evitando que descubran a los bebés que nacen. Así es como ayuda al matrimonio formado por Gene y Jody. Cuando Jody es llevada al hospital para dar a luz, la policía la espera para destruir al recién nacido, pero Davies lo impide sacándola del hospital.

Pasado el parto, Davies y Gene, el nuevo padre, son llevados a un centro donde los bebés son estudiados sin hacerles daño. Ahí tienen dos varones y una niña, que pronto escapan iniciando nuevamente una secuela de muertes. La policía mata a dos, excepto al hijo de Gene, que es salvado por Davies, quien muere en el intento. Finalmente Gene y Jody se ofrecen como voluntarios para destruir a su propio hijo. Gene continúa con la labor de Davies ayudando a las parejas con embarazos de alto riesgo.

En varios momentos se acusó al director de hacer un díptico cuyo principal mensaje era contra el aborto, lectura que Cohen declaró le tenía sin cuidado. Este par de películas de bajo presupuesto, contó con una regular respuesta tras de su estreno, sin embargo, la calidad en la manufactura del director, respaldado por técnicos de primer nivel como Rick Baker en los efectos especiales y el diseño de los bebés monstruos y la excelente banda sonora del maestro Bernard Herrmann, convirtió a este par de películas en clásicos de terror de la década de los setenta. Con su lanzamiento en video en los Estados Unidos se alcanzó una nueva marca para ese mercado en ciernes (a fines de los setenta, claro), pues ya eran considerados filmes de culto.

Más allá del gore, la violencia en el discurso -matar a tu propio hijo con conocimiento de causa- es la verdadera razón de que en la memoria se recuerde más sangrienta de lo que en realidad es. El propio inconsciente asocia la violencia con la sangre a raudales, haciendo de esta forma innecesaria su puesta en pantalla. Podríamos decir que se trata de una cinta gore por inducción psicológica.

NOTAS:

1. “Larry Cohen”, en Nightmare Movies. Ed. Proteus, Nueva York, 1984

2. Ángel Sala, “Cohen & Lusting: Monstruos y dioses para una mitología marginal”, en Cohen & Lusting, p.p. 14

3. Entrevista al director realizada por Loris Curci, publicada en Cohen & Lusting, p.p. 147 – 174

4. Ángel Sala, op. cit., p.p. 19

EL MONSTRUO ESTÁ VIVO

(It’s alive!)

Dirección y Guión: Larry Cohen; Producción: Larry Cohen, Janelle Cohen; Fotografía: Fenton Hamilton, Música: Bernard Herrman Edición: Peter Honess; Con: John Ryan (Frank Davies), Sharon Farrell (Lenore Davies), James Dixon (teniente Perkins), William Wellman Jr. (Charley).

Estados Unidos, 1974  -  91 min.

Participaciones: Festival de Cine Fantástico de Avoriaz - Premio Especial del Jurado-, Francia 1975

EL MONSTRUO VUELVE A NACER

(It Lives Again)

Dirección, Guión y Producción: Larry Cohen; Fotografía: Fenton Hamilton, Edición: Curt Burch, Louis G. Friedman, Carol Oblath, Dennis Michelson; Con: Frederic Forrest (Eugene “Gene” Scott), Kathleeb Lloyd (Jody Scott), John Ryan (Frank Davies), John Marley (señor Mallory), Andrew Dugan (Dr. Perry). Eddie Constantine (Dr. Forrest), James Dixon (teniente Perkins).

Estados Unidos, 1978  -  91 min.