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Herschell Gordon Lewis y el nacimiento del cine gore

gordon-lewisPor José Luis Ortega Torres

Nacido en junio de 1926 en los Estados Unidos, Herschell Gordon Lewis abandona un trabajo como maestro de inglés en la Universidad de Missisipi para dedicarse a la publicidad. Ante esta nueva etapa en su vida se traslada a Chicago, donde comienza a filmar spots publicitarios, trabajo por el que conoce al productor David F. Friedman. Una vez vueltos amigos y sabiendo que compartían gustos semejantes, fundan la compañía independiente Mid-Continent Films y se dan a conocer con el filme The Prime Time (1960), filme sobre jóvenes rebeldes que resultó ser un rotundo fracaso de taquillas.

Los siguientes trabajos de Lewis y Friedman fueron Living Venus (1960) y The Adventures of Lucky Pierre (1961), que de igual forma pasaron desapercibidas, hasta que motivados por el éxito de Russ Meyer se lanzaron explícitamente al desnudo femenino con Daugther of The Sun y Nature’s Playmates, ambas en 1962 y al año siguiente Boin-N-G y Scum of Earth, con las que lograron por primera vez jugosas ganancias.

Pero como suele pasar con las fórmulas probadas, pronto llegó el momento de la saturación y con ello, la escasa demanda de las nudies, por lo que Lewis y su productor buscaron un nuevo gancho visual lo suficientemente fuerte para llenar las salas, encontrándolo en la sangre.

La sangre en sí misma no era nueva en el cine, pero lo sería de la forma en que Lewis pretendía mostrarla. Si el sexo era un buen gancho para atraer al público por que alimentaba el morbo del espectador, qué mejor elemento para continuar con la exacerbación de ese morbo que la propia sangre “…pero no la simple muestra de sangre, sino llevando a cabo la citada ruptura del último tabú de la pantalla, ofreciendo litros y litros de hemoglobina, violentas amputaciones, desmembramientos y demás atrocidades sangrientas…” [1]

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Con el único afán de redituar ganancias sin la necesidad de invertir demasiado dinero y ante el cada vez más creciente mundo de la pornografía explícita, decidió incitar al morbo innato del espectador, que ante su hambre voyeur busca ver más allá de lo que se muestra. De hecho, el género por nacer nos recuerda en sus origines al porno, tanto por la estética descuidada como por las circunstancias de producción y hasta por la construcción del discurso, sólo que en lugar de coito vemos mutilación explícita (diálogo-coito-diálogo; diálogo-mutilación-diálogo).

“Cuando alguien era disparado, apuñalado o aporreado en un film, normalmente se apretaba la herida, cerraban los ojos y caía al suelo. Sólo podías ver una o dos gotas de sangre, y eso si es que veías alguna. Pero ahora, por primera vez en la Historia, la gente iba a morir, horriblemente, con los ojos abiertos. La sangre iba a salir a chorros de los muñones, de las cuencas vacías de los ojos, de las cabezas con la cabellera arrancada y de los torsos despellejados” [2]

Con las palabras anteriores David F. Friedman presentó lo que sería el filme inaugural del cine gore, género que se regodearía con las más bizarras representaciones de la muerte gracias a su representación mostrada con todo tipo de excesos sangrientos. Así, en 1963 nace Blood Feast, y con ella, productor y director pasarían a los libros de historia cinematográfica, aunque en palabras del propio Lewis: “…es un accidente histórico. Nosotros no intentamos deliberadamente establecer un nuevo género cinematográfico; de hecho, lo que hacíamos era escapar de uno viejo que se nos había agotado” [3]

2000maniacs

Con el éxito del filme pionero, Gordon Lewis acometió de nueva cuenta en la explotación de la sangre sin tapujos, a lo cual declaró “cuando constatamos que empezamos a ganar dinero pensé ¡wow! Fíjate lo que hemos conseguido con esta película podrida ¿Qué pasaría sí hiciéramos una buena? y entonces rodé Two Thousand Maniacs (1964) que era mejor técnicamente” [4]

Two Thousand Maniacs (2000 maníacos) fue el filme que evitó la intrascendencia del gore como nuevo filón dentro del cine de terror, pues si bien el gran éxito de Blood Feast abrió la veta, se hacía necesario un filme que codificara por completo los estilos fundamentales del nuevo género, combinando con todo descaro la sangre a raudales, la desfachatez necesaria para mostrarla a cuadro y un grotesco sentido del humor que evitara tomárselo en serio.

Nuevamente producida por David F. Friedman y con guión, fotografía y dirección de Lewis, la película contó con un presupuesto de 70 mil dólares y es el reverso maligno del musical de Broadway Brigadoon, puesto en escena por Vincent Minelli y llevado al cine por él mismo en 1954 con Gene Kelly y Cyd Charise en los papeles principales. El argumento de esta obra musical gira en torno de un pueblo fantasma norteamericano víctima de la Guerra de Secesión que regresa cantando del más allá cada cien años.

colormebloodredbox

El paródico filme de Lewis se erigió de inmediato en una obra de culto. La trama está inspirada libremente en el musical citado. Así la resume el crítico español especializado en gore y terror Jesús Palacios en su libro Goremanía:

“…una ciudad del Sur reaparece cada cien años después de su destrucción total por los soldados yanquis en la Guerra de Secesión. Y lo hacen tan oportunamente como para atrapar, torturar y asesinar, por método a cual más gráfico y cruel, a un grupo de turistas del Este, guiados por la explosiva Connie Mason, una genuina ex play girl…” [5]

Revisar esta cinta en la actualidad es de verdad gratificante. Las copias en celuloide prácticamente han desaparecido, sólo se sabe que el coleccionista californiano Jimmy Maslin compró los derechos, junto con los de Blood Feast, y su reedición en DVD nos permite establecerlo como un filme de humor negro con mucha menos sangre de lo esperado, aunque técnicamente, de verdad es mejor que su antecesora.

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Con dos películas que a cambio de poca inversión le habían redituado generosas ganancias y que ya eran consideradas de culto, Lewis continúa explotando el género al que debía su fama. De nueva cuenta con su habitual productor realiza en 1964 Color Me Blood Red, filme que narra la historia de un mediocre pintor que alcanza el reconocimiento de la crítica y el público cuando comienza a utilizar sangre humana para elaborar sus cuadros. Con esta cinta se cerraba la colaboración entre productor y director.

La separación fue por demás repentina y llenó de desconcierto a los seguidores del dueto sangriento. Es el propio Friedman el encargado de contarnos los motivos: “… tuvimos un desacuerdo de lo más estúpido y la verdad es que todo fue culpa mía…cuando estábamos rodando Color Me Blood Red, algunas de las cosas que llegaban de Hollywood estaban empezando a tener mucha mas calidad que antes, y pensé que si queríamos seguir estando en condiciones de competir debíamos hacer mejores películas… quise que hiciera segundas tomas de algunas escenas que me parecían bastante malas, pero él pensaba que ya habían quedado lo suficientemente bien… al final le dije que quizá debíamos separarnos… Herschell replicó que quizá fuese lo mejor y acabé trasladándome a la costa” [6]

Para 1967 la maquilación de filmes gore por parte del padre del género continuaba. Presenta en ese año A Taste of Blood y The Gruesome Twosome, mientras que de manera paralela se abocó a la realización de algunas películas en otros géneros de moda entre el público poco exigente, como el sexplotation -filmes de explotación sexual-, con Blast Off Girls y Suburban Roulette ambas del mismo 1967, o al año siguiente She Devils On Wheels, que aprovecha el germen de la biker movies, películas sobre pandilleros y violencia en motocicletas.

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En el inicio de la década de los setenta, el gore y sus muy particulares códigos se encontraban ya perfectamente asimilados tanto por el público como por otros directores, por lo que ya no era exclusividad de Gordon Lewis. De esta manera un numeroso contingente de seguidores del género y otros que sólo buscaban ganar dinero fácil y rápido, se encargaban de realizar títulos sangrientos, la mayoría aún en el mundo del bajo presupuesto, aunque buscando un impacto visual cada vez mayor. Inclusive, el mismo creador del gore lo entendió así, filmando en 1970 The Wizard Of Gore y finalmente en 1972 The Gore Gore Girls, consideradas sus obras más sangrientas.

Experimentando sobre otras posibilidades del gore, Lewis rinde tributo en 1968 al teatro de grand guignol montando una serie de espectáculos en un teatro que compró en Chicago y al que bautizó como el Blood Shed Theatre. En ese lugar proyectaba sus propios filmes y durante los intermedios, un grupo de actores masacraba de manera simulada a unas go-go girls confundidas entre el público asistente.

NOTAS

1. Manuel Valencia y Eduardo Guillot. Sangre, sudor y vísceras, p. p. 21
2. Jordi Costa. “El cine gore. la mutilación es el mensaje” en Dirigido, núm. 197, p.p. 60 – 68. España
3. Manuel Valencia y Eduardo Guillot, op.cit., p.p. 22
4. idem
5. Jesús Palacios. Goremanía, p.p. 81
6. Manuel Valencia y Eduardo Guillot, op.cit., p.p. 23

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5 Comments

  1. José Luis

    Hola… con este género, tengo mis bemoles. Cuando estaba en la preparatoria solía ver filmes de estos (no conozco ninguna película de Mr Gordon Lewis), pero…. ups… era de las que se tapaban los ojos en las escenas demasiado sangrientas; aún así seguía viendo películas del género; masoquismo puro supongo.

    Debo confesar que tengo varias confusiones, pues no sé deslindar las fronteras entre el género gore y el de horror; mi duda es si el meramente gore tiene entre sus particularidades, amén de la profusión sanguínea, la pobreza argumental.

    Tampoco estoy clara si cierto tipo de filmes de horror, con mayor calidad técnica y argumental, pero con una que otra escena rojita rojita, pueden ser considerados como de “terror gore”. Lo digo porque me vienen a la mente dos, que supongo clásicos, “Carrie” y “Rojo Profundo”; ambos aterradores y aderezados con el vital y rojísimo fluido, pero con algo más que eso. Siento una especial fascinación por la de Darío Argento; la primera vez que la vi me horrorizó tanto como me gustó, al grado de que la he vuelto a ver… masoquismo te digo.

    Más modernas, me vienen a la mente las de la zaga Hostal, más rojas, sobre todo la 2, imposible; una francesa “Frontières” (“La frontera del miedo”), con un argumento interesante que mezcla política, terror y harta sangre. Y hablando de cine francés, hay un filme de Claire Denis “Truble everiday” (en México le pusieron algo así como “Sangre caníbal”) con Vincent Gallo y Beatrice Dallle (la que de jovencita protagonizó Betty Blue), que bien a bien no sé como clasificar, un filme perturbador con sus dosis de terror… y sangre.

    En fin, en esta materia –como en otras, desde luego- soy supinamente ignorante cuanto a conocimientos teóricos y técnicos, algo indispensable para comentarte algo más decoroso.

    Saludos

  2. Por lo que yo tengo entendido, el cine gore exajera la visualisación de sangre y vísceras sin que te mantenga en suspenso (a mi parecer, que es la escencia del terror).
    Efectivamente ya hay mezclas de horror con sangre exajerada (gore), pero, por ejemplo, la clásica de Halloween es suspenso y creo la primera que pone la cámara en primera persona representando al asesino.
    En fin, a fin de cuentas lo que yo sabía es eso, sólo exajeración de sangre y vísceras que antes no se hacía.

    • En los libros más recientes sobre cine de terror ya no se acostumbra señalar que el suspenso o la atmósfera son la “esencia” del género. Muchos críticos todavía usan esto para señalar que Saw y sus imitadores son inferiores a los clásicos de la Universal, pero los especialistas prefieren ver ambos estilos, el gore y el suspenso, como algo complementario.

      Hay que tomar en cuenta que cuando Herschell Gordon Lewis y David Friedman inventaron el género del gore lo hicieron por puro cálculo comercial, tal como lo han mencionado ellos mismos en muchas entrevistas. El equipo Lewis-Friedman se dedicaba a hacer nudie-cuties, que eran comedias con desnudos (algo que en la época era considerado audaz), y cuando notaron que las ganancias empezaban a decaer se les ocurrió hacer películas a base de escenas sangrientas. Cuando sacaron Blood Feast seguramente nunca pensaron que más de cuarenta años después la gente estaría discutiendo si esto era una forma válida de hacer cine de terror.

  3. He buscado en varios lados la bibliografia sin ningun resultado, inclusive mi busqueda me ha llevado al internet donde sin exito alguno no he podido encontrar la version digital de alguno de los titulos citados en este articulo. mi pregunta es sencilla, ¿aqui en Mexico donde puedo encontrar esos titulos? gracias por la atencion

    • Saludos David

      En efecto, es muy difícil acceder a estos y otros títulos de las colecciones de la Editorial Serie B, o de Nekrozine; que se publicaron en Barcelona. Incluso en la propia España son libros que se encuentran descatalogados, fueron ediciones únicas que no conocieron reimpresión. A México llegaron saldos a fines de los noventa a librerías hoy inexistentes como Eureka! (en Av. Universidad), y la vieja Ghandi, pero no todos los números de las colecciones. Yo, en su momento, los mandé traer directamente de España. Por lo que respecta al artículo de Jordi Costa en la revista, también española ‘Dirigido’, ese lo puedes encontar en la biblioteca de la Filmoteca de la UNAM, ahí tienen ese y otros números viejos, ahí mismo lo fotocopié. De esta revista puedes encontrar todos sus número nuevos -con dossiers temáticos muy interesantes- en la biblioteca de la Cineteca Nacional.

      CHAU!