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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Gomorra

Por José Luis Ortega Torres

gomorra-posterExisten filmes cuya fama comienza mucho antes del claquetazo inicial, sobre todo si es que sostienen su guión de una obra literaria. A eso ya estamos bien acostumbrados con las variopintas adaptaciones de best seller de consumo rápido y una que otra novela de cariz intelectual premio-pulitzero. No obstante, son menos frecuentes aquellas que parten de un trabajo de investigación socio-política-policiaca que, una vez publicado, se convierte en un fenómeno que logra estremecer a todo un país.

Roberto Saviano, filósofo y periodista nacido en Nápoles, publica en el año 2006 Gomorra – Viaggio nell’impero economico e nel sogno di dominio della camorra, reportaje novelado que se inmiscuye en los entretelones de la mafia italiana conocida como la Camorra, dejando al descubierto sus alcances dentro de los ámbitos empresariales, sociales y su potencial expansión económica a nivel internacional. En el texto se citan explícitamente los nombres de poderosos clanes, como los DiLauro, Nuvoletta, La Torre o los Casalesi y, sobra mencionar que a partir de entonces, el autor vive permanentemente con una sólida guardia personal que lo sigue a todos lados, que su domicilio es un secreto de Estado y que a sus 29 años de edad, es el hombre más buscado por la Camorra, que ha ofertado una fuerte cantidad en euros a quien entregue -literalmente- su cabeza.

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Pues bien, todo este marco referencial sirvió para allanar el camino al estrellato de Gomorra, versión fílmica del libro de Saviano que, bajo la dirección de Matteo Garrone -cineasta romano prácticamente desconocido en México, donde sólo se exhibió en Cineteca Nacional El embalsamador (2002)- irrumpió atronadoramente en el circuito de la crítica internacional tras de su pase en Cannes 2008, dónde resultó laureada con el Gran Premio del Festival (ojo, que no la Palma de Oro, error que han repetido varios medios). A partir de entonces han sido varios los comentarios sobre las bondades de esta película los que comenzaron a diseminarse por el mundo, varias de las cuales son, sinceramente, inexistentes.

La película se alinea a esa corriente de filmes neo-neorrealistas que pretenden ser aún más crudos que la vida misma. La violencia no es cosa de juego y en un filme de estas ambiciones menos, de ahí que se pretenda hilvanar un grupo de historias que tienen que ver con distintos ramos de la mafia camorrista -drogas, piratería de la alta costura, armamento, indocumentados chinos- con un ejercicio del crimen que, de tan natural, pierde su sentido y con ello lleva al espectador a una pérdida en la capacidad de sorprenderse: lo que se ve en la pantalla es sólo una fracción mínima de la vida que afuera de las salas de cine es perfectamente reconocible, incluso en los noticieros nocturnos o en cualquier nota roja del diario que pende del kiosco de la esquina.

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Garrone desaprovecha un material único en su género -la lectura del libro es pasmosa- y a cambio elabora un cuadro con pinceladas de brocha gorda que no dan lugar a una identificación con los personajes y, aún cuando la cinta avanza lenta, pesada y con pocas variaciones técnicas, se siente demasiado apresurada en las anécdotas y decisiones de, por ejemplo, Totó, un niño que de ser mandadero de abarrotes, pasa por una prueba de hombría que lo lleva directo a la antesala del infierno y, de ahí, a su ingreso con bombo y cartuchos al mundo de la mafia. Otro ejemplo de la falta de perspectiva del director: las inconexas y discontinuas aventuras del dúo de mentecatos que tras robar armamento son liquidados de manera vulgar. Ejemplos que, dicho sea de paso, aparecen en las páginas de Saviano de forma mucho más aterradora y precisa de lo que el director pudo hacer con sus rutinarias imágenes.

La película se pierde en un letargo de más de dos horas salpicado por gotas de sangre que en nada hacen justicia al texto (con todo y que fue manoseado por seis guionistas, uno de ellos el propio Saviano). Traiciones  y ejecuciones parecen ser los principales puntos de referencia para el director, desechando por completo las implicaciones que hicieron del libro de Saviano un auténtico punch para las familias de la Camorra. Moraleja: la violencia per se por supuesto que vende, pero no sorprende, y menos consigue transmitir un mensaje de manera autónoma. La película, a diferencia de la honestidad con que está escrito el reportaje, se convierte en un fallido ejercicio de pretensiones artístico-denunciatorias para snobs-pro-derechos-humanos de cafetería. Quiere abarcar tanto y mantenerse tan “arriba en la violencia” que termina por hartar al espectador, imposibilitado ante ella de encontrar puntos argumentales que lo lleven a un clímax fílmico.

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Gomorra, la película, es de esas cintas que tienen como mayor mérito el background del escándalo. Pensar en que la vida de un joven puede acabar en cualquier momento por el hecho de ejercer su oficio con compromiso la eleva, de inmediato, al rango de mejor película europea (por la Academia Europea de Cinematografía) y mejor película en lengua no-inglesa (Globos de oro y BAFTA); sin embargo, no perdamos de vista que esos premios han sido entregados más por compromiso moral ante el deber cumplido del reportero Saviano, que por logros meramente cinematográficos que,  en esta cinta, resultan prácticamente inexistentes.

GOMORRA

(Gomorra)

Dirección: Matteo Garrone; Guión: Matteo Garrone, Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Gianni Di Gregorio, Massimo Gaudioso y Roberto Saviano; basados en el libro Gomorra – Viaggio nell’impero economico e nel sogno di dominio della camorra, de éste último; Producción: Domenico Procacci; Fotografía: Marco Onorato; Edición: Marco Spoletini; Con: Salvatore Abruzzese (Totò), Simone Sacchettino (Simone), Salvatore Ruocco (Boxer), Vincenzo Altamura (Gaetano), Salvatore Cantalupo (Pasquale), Gianfelice Imparato (Don Ciro), Toni Servillo (Franco) .

Italia, 2008.    137 min.

Participaciones: Festival Internacional de Cine de Cannes -Gran Premio del Festival y Nominación a la Palma de Oro- Francia 2008; Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary. República Checa 2008; Festival de Cine ERA Nuevos Horizontes. Breslavia [Wroc?aw], Polonia 2008; Festival Internacional de Cine de Toronto. Canadá 2008; Festival Internacional de Cine de Helsinki. Finlandia 2008; Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro. Brasil 2008; Festival Internacional de Cine de São Paulo. Brasil 2008 Festival Internacional de Cine de Tokio. Japón 2008; Festival de Cine de Nueva York. Estados Unidos 2008; Festival Internacional de Cine de Los Ángeles AFI Fest. Estados Unidos 2008; Festival de Cine de Munich -Premio Arri-Zeiss-. Alemania 2008; Festival Internacional de Cine de Chicago -Premio Hugo de Plata a Mejor Guión-. Estados Unidos  2008; Premios a Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Fotografía y Mejor Actor (T. Servillo). Academia de Cine Europeo 2008; Premio Satélite a Mejor Película en Lengua Extranjera. Academia de Prensa Internacional de los Estados Unidos 2008; Nominación al Globo de Oro a Mejor Película en Lengua Extranjera. Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. Estados Unidos 2009.

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3 Comments

  1. José Luis

    Fíjate que a mi si me gustó. Quizá me ayudó haber leído el libro; pero no me pareció así de mala. Y además, es increíble que viviendo en este México nuestro tan violentado, criminalizado y corrompido, leer y luego ver Gomorra, me haya dejado tan impactada como me dejó.

    Coincido en que esto es el neorrealismo levado al límite; el desamparo que emana de “Gomorra”, hace que la desolación de “Rocco e i suoi fratelli” parezca un cuento romántico.

    Pero al final de cuentas, me parece una película que retrata muy bien a la Italia de hoy, donde la camorra y los neofascistas conviven en “perfecta armonía”… bajo la piadosa mirada de ese gran humanista y probo hombre llamado Silvio Berlusconi.

    Saludos

  2. JL, a mi la verdad no me gustó… se me hizo aburridísima. La tube que ver 3 veces, porque las dos primeras me quedé jetonsísimo.

    • Si puedes leer el libro, estimado Chemi, te sugiero que lo hagas, es un reportaje bastante interesante y se lee ágilmente, cosa que el director de Gomorra olvidó por completo, echando a perder el original literario.

      CHAU!