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X-Men Orígenes: Wolverine (X-Men Origins: Wolverine)

wolverine-posterPor: Marco González Ambriz

En las cintas previas de los Hombres X, que se prestaban a múltiples interpretaciones, aprendimos que el amnésico Wolverine había tenido un pasado militar, que tenía un firme código de ética firme pese a su actitud antisocial y que en algún momento de su vida había sido manipulado por el despiadado coronel Stryker. Como prueba de que no cualquier idiota puede escribir una película en Hollywood, los guionistas David Benioff y Skip Woods optaron por ignorar lo planteado por las películas anteriores para concentrarse en una trivial historia de venganza y así contarnos lo que ya sabíamos.

En X-Men conocimos a Sabretooth, un mutante con poderes similares a los de Wolverine pero con menos escrúpulos para usarlos. Pues bien, Benioff y Woods postulan que en realidad Sabretooth y Wolverine son medios hermanos, que nacieron a principios del siglo XIX y que se pasaron alrededor de un siglo participando en diferentes guerras, desde la Guerra Civil de Estados Unidos hasta Vietnam. La gran aportación de los guionistas en Orígenes es que la relación entre ellos siempre fue difícil y para el final de la película es abiertamente hostil. Pero como ya sabemos que ambos sobreviven hasta la primera película de los Hombres X esta rivalidad es intrascendente. Hay varias peleas entre ellos, cada una más aburrida que la anterior, lo cual sólo sirve para hacer tiempo, la verdad es que los enfrentamientos entre Shawn Michaels y Triple H en la WWE son más dramáticos. Además Sabretooth es interpretado por Liev Schreiber, uno de los actores menos carismáticos de la actualidad.

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Hugh Jackman y Liev Schreiber en X-Men Orígenes: Wolverine

En X2: X-Men United el antagonista era William Stryker, un coronel del ejército gringo con un odio especial por los mutantes. En esa cinta aprendimos que Stryker había manipulado a Wolverine para someterse a una traumática operación donde su esqueleto fue reemplazado por un metal indestructible. ¿Y qué es lo que Benioff y Woods tienen que decir sobre este personaje en X-Men Orígenes: Wolverine? Adivinaron: que es un coronel del ejército gringo, que odia a los mutantes, que manipuló a Wolverine, etc. La única idea (ni tan) original de los guionistas fue convertir a Stryker en una especie de doctor Frankenstein con uniforme. Igual que Sabretooth, se trata de un villano que no puede morir porque ya sabemos que regresará más adelante, cuyas acciones obviamente no pueden tener grandes consecuencias dado que Wolverine y el resto de los mutantes llegan vivos a las cintas posteriores. Además Stryker es interpretado por Danny Huston, otro de los actores menos carismáticos de la actualidad.

Lo peor es que para reciclar a Sabretooth y Stryker a los guionistas no se les ocurrió nada mejor que un argumento digno de Jean Claude Van Damme o Steven Seagal, donde Wolverine es un soldado de élite que, cansado de tanta violencia, abandona su profesión y se convierte en presa de sus ex-compañeros. Aquí es donde a Benioff y Woods no se les ocurrió nada novedoso y se limitan a repetir los clichés del género: vemos al héroe viviendo feliz y contento con su esposa en una cabaña en medio de un valle apacible, un buen día su ex-oficial superior se aparece para advertirle que alguien está asesinando a los miembros de su equipo y unos minutos más tarde descubrimos -¡oh, no!- que todo es una trampa y que en realidad el asesino está a las órdenes de Stryker. Nico Wolverine pierde a su esposa en una escena conmovedora, por lo que jura vengarse, etc. Al parecer los guionistas pensaron que era importante darle un motivo a Wolverine para que pudiéramos identificarnos con él. ¿Nadie les explicó a Benioff y Woods que ya conocemos al personaje, que nos cae bien y que no era necesario inventarse toda esa historia para que estemos de su lado?

wolverine-3 Hugh Jackman en X-Men Orígenes: Wolverine

Benioff y Woods le dedican tanto tiempo a esta trama idiota que desperdician la oportunidad de explotar los pocos elementos interesantes de la cinta. El momento en que Wolverine descubrió sus poderes, por ejemplo. Sólo hay un prólogo donde Wolverine y Sabretooth son adolescentes y antes de que sepamos qué está pasando (¿quién era el doctor?, ¿por qué lo mató el otro tipo?), ya estamos viendo los créditos iniciales, que es donde nos enteramos que estos dos mutantes fueron soldados profesionales durante más de cien años. Sobre la actividad de Wolverine como parte de un grupo de élite, algo que se prestaba para darle a la cinta toques de thriller político, los guionistas tampoco tienen nada que decir. Se supone que esta parte de la película transcurre algunos años después de Vietnam, por lo que es de suponer que sus misiones tendrían algo que ver con la Guerra Fría, pero sólo hay una escena donde el equipo es enviado a Nigeria para investigar sobre un meteorito. En los comics originales de la Marvel incluso hay un grupo de superhéroes rusos, los Soviet Super-Soldiers, que pudieron utilizarse para un relato semejante.

Sobra decir que del transfondo que era el principal atractivo de las anteriores cintas de los Hombres X no queda nada. La persecución de la que eran objeto los mutantes, el punto medular de los cómics de los X-Men desde su creación en 1963 y el elemento que distinguía a estos superhéroes de otros personajes, pudiendo ser entendido como una metáfora del racismo, la homosexualidad o cualquier otro tema social que uno quisiera, ahora sólo es un pretexto para las escenas de acción y efectos especiales, mismas que el director sudafricano Gavin Hood resuelve adecuadamente, en el sentido de que se entiende lo que está pasando, todo lo contrario a las de Quantum of Solace, y sin mover la cámara como epiléptico, al estilo de la trilogía Bourne. Si les basta con buenas coreografías de pelea y efectos computarizados para entretenerse dos horas tal vez les interese X-Men Orígenes: Wolverine. Si esperaban algo parecido a las películas anteriores de los Hombres X ni se molesten.

X-MEN ORÍGENES: WOLVERINE
(X-Men Origins: Wolverine)
Dirección: Gavin Hood; Guión: David Benioff, Skip Woods; Producción: Hugh Jackman, John Palermo, Lauren Shuler Donner, Ralph Winter; Fotografía: Donald McAlpine; Música: Harry Gregson-Williams; Edición: Nicolas De Toth, Megan Gill; Elenco: Hugh Jackman (Wolverine), Liev Schreiber (Victor), Danny Huston (William Stryker), Will I. Am (John Wraith), Lynn Collins (Kayla Silverfox), Ryan Reynolds (Wade Wilson), Taylor Kitsch (Gambit), Dominic Monaghan (Bolt), Daniel Henney (Agent Zero), Kevin Durand (Blob)
EE.UU., 2009, 107 min.

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