Revista Cinefagia

revistacinefagia.com

En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Too Much, Too Soon

too-much-too-soon-1Por: Marco González Ambriz

No confundir con el melodrama del mismo nombre filmado en 1958, basado en la autobiografía de Diana Barrymore (la tía de Drew) donde ella contaba cómo su temprano éxito como actriz de teatro y cine la llevó a abusar del alcohol y las drogas, además de involucrarse en relaciones codependientes que resultaron en la pérdida de la fortuna que había heredado de su familia. Por otra parte, esta película porno de 1983, cuando los productores todavía soñaban con ser tan respetables como sus colegas del mainstream, repite la fórmula de la chica talentosa cuyo egoísmo la conduce por el mal camino, sólo que aquí la heroína destaca por su habilidad para ordeñar a sus compañeros de la preparatoria y por golosa acaba perdiendo a su primer amor.

No conviene darle demasiada importancia al título o a los diálogos del cine porno, en la mayoría de los casos se trataba sólo de la envoltura para lo que realmente importaba, que eran las escenas de sexo. Sin embargo, no deja de ser curioso cómo algunos guionistas aprovechaban la oportunidad para hacer alusión a la doble moral o al placer femenino. Aunque en muchas películas, como la que ahora nos ocupa, cualquier mensaje tenía que subordinarse a las exigencias del género. En Too Much, Too Soon los primeros cuarenta minutos están dedicados a contar el despertar sexual de una adolescente, incluyendo su primera relación seria, pero de pronto esto se desvanece para dar paso a los típicos excesos del cine para adultos.

Al principio conocemos a Cindy, interpretada por Becky Savage, una chica de 18 años que ya está ansiosa por “dejar de ser una niña para convertirse en mujer”, por lo que le pide a su mejor amiga (Misty Regan) que le ayude a perder la virginidad. Ni tarda ni perezosa, su amiguita la lleva a un departamento donde las esperan dos galanes. Esto es un decir, ya que a los productores porno de entonces les tenía sin cuidado que sus actores fueran poco atractivos (“¡y hasta la fecha!”, gritan desde gayola las aficionadas a las tres equis). Por lo tanto, Cindy tendrá su primera experiencia sexual con Michael Morrison, un tipo peludo y barrigón. Esto no parece importarle a Cindy, quien de inmediato le propone a su amiga que intercambien parejas. Sin mediar siesta, los demás acceden a sus deseos y vuelven a las andadas con el vigor propio de la adolescencia. ¡Juventud, divino tesoro!

too-much-too-soon-2Más adelante, Cindy conoce a Mark (Paul Thomas), aspirante a DJ y prototípico hombre sensible de los 70, con peinado a lo Bob Ross y sueter de César Costa. El romance entre ambos marcha viento en popa, con visitas al museo, rapidines en una fuente de sodas y diálogos execrables (“Eres bonita… como una princesa… de Egipto”), hasta que Mark va solo a una fiesta, tras inventarle a Cindy que no podrá verla porque tiene un compromiso, y se encuentra ahí a su novia, arrodillada frente a otro tipo. Vienen las reclamaciones del macho ofendido y de momento Cindy no puede contestar, no sé si por la sorpresa o por tener la boca llena, pero se rehace y le pregunta a Mark por qué a él sí le está permitido hacer cochinadas con otras personas y a ella no.

Es entonces cuando las necesidades comerciales de la pornografía obligan al guionista a irse por otro lado y la película nos muestra la visita de Cindy a una fiesta swinger. Durante varios minutos vemos a un grupo de actores que incluye rostros tan conocidos como el de Ron Jeremy mientras oyen música, cuentan chistes y se emborrachan, luego sale un mago que se especializa en hacer trucos obscenos y finalmente Too Much, Too Soon culmina con una larga orgía donde participa la mayor parte del elenco.

¿Y el romance de Mark y Cindy? Ah, sí, hay un epílogo donde la heroína, quien ha estado narrando todo lo anterior mientras regresa de visitar a su madre, cuenta la última vez que vio a Mark. Como no quiero echarles a perder el final a los que estén comiéndose las uñas por saber qué pasó con esta relación, sólo diré que es ambiguo. Pensándolo bien, no podría ser de otra manera. El título puede indicar que esta es una de tantas películas sobre los peligros de la promiscuidad, pero como la pornografía difícilmente puede soltar ese tipo de sermones sin hacerse el harakiri al final todo queda como una anécdota de juventud y nada más.

TOO MUCH, TOO SOON
Dirección: Vinnie Rossi; Guión: David A. Wesson; Producción: Michael Joseph; Fotografía: Angelo Del Garde; Edición: Charles Sinfeller; Elenco: Becky Savage (Cindy), Paul Thomas (Mark), Misty Regan, Herschel Savage, Michael Morrison, Drea, Gina Gianetti, Linda Shaw, Shaun Michelle, Jack Mason, Ron Jeremy, Bill Margold, Cindy Wong
EE.UU., 1983, 75 min.

1 Comment

  1. Bueno, solo quiero decir que esta es una de mis películas porno favoritas. No solamente por estar aún inscrita en la llamada “edad dorada del porno”, sino porque cualquier película XXX en la que sus protagonistas hagan gala de su habilidad como “feladoras” tiene mi completo beneplácito (los “blowjobs” son extremadamente comunes, pero no todas tienen gracia para eso. No puedo evitar acordarme de Rene Bond y Ajita Wilson. Solo acordarme del talento oral de esas dos me da escalofrío). La escena en la que Cindy se estrena como (en sus palabras) “a cocksucker extraordinaire” es tremenda. Siempre he envidiado a ese tipo por esa escena. ¡Tremenda succionada la que le pegaron! y el de al lado no tiene nada que envidiarle, aunque desafortunadamente la película no muestra cómo terminó la cosa para él.

    Definitivamente un clásico de la pornografía. Altamente recomendada.