The Gray Man

Por Ricardo Ham

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A pesar de la larga lista de películas sobre asesinos seriales reales que han aparecido en pantallas grandes y chicas, los amantes y seguidores del género pedían a gritos las adaptaciones cinematográficas de las vidas del gigante Ed Kemper y el anciano Albert Fish. Pues bien, Kemper deberá esperar turno, pero el abuelito de los asesino seriales, Albert Fish, por fin es llevado a la pantalla (aunque nosotros lo tengamos que ver en DVD).

Uno de los episodios más escandalizantes y traumáticos para la sociedad norteamericana es el de Albert Howard Fish, caso que contiene una alta dosis de perversión sexual, la cual, culmina en espantosos casos de canibalismo cuyas víctimas, en esta ocasión, fueron niños indefensos.

La aparente figura débil y enferma del anciano de 66 años Albert Fish, no generaba preocupación alguna en la sociedad Neoyorkina de los años 30 y, pese a que el pasatiempo favorito de Fish era enviar cartas obscenas, ninguna de ellas representaba algo más que un simple mal rato para su lector; sin embargo, la misiva enviada al matrimonio Budd el 11 de noviembre de 1934 horrorizó por completo a la ciudad entera: en ella se describía con lujo de detalle la forma en que fue asesinada, desmembrada, cocinada y devorada la pequeña Gracce Budd, de tan sólo 6 años de edad.

En pocas palabras esa es la historia relatada en The gray man, película realizada para televisión y que en México circula con el espantoso nombre de “El origen de Hannibal Lecter” como si el famoso doctor no tuviera ya suficientes y mal logradas precuelas. Hay que decir que la cinta mezcla, de manera poco acertada, una narración lineal de la historia del anciano depravado, con una narración en off del clásico detective venido a menos que nunca falta en las películas sobre asesinos seriales.

Quizá lo más relevante de la película sea el impactante inicio de la misma, en el que vemos a un niño siendo azotado por su institutriz dentro del orfanato donde habita, mezclado con las prácticas de flagelación a las que diariamente se sometía Fish.

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El mucho menos morboso cartel original de la película

Otro de los puntos importantes es la aparición de los hijos de Fish, quienes debaten constantemente sobre la calidad moral de su padre, mientras uno lo ataca por sus extrañas costumbres que incluyen enterrarse alfileres en el recto y escribir cartas obscenas e insultantes a cuanta persona se le atravesara en el camino. La hija mayor defiende a capa y espada a su padre por el simple hecho de no haberlos abandonado nunca, e incluso, es ella quien ayuda a escapar en varias ocasiones al decrépito criminal.

Uno de los constantes elementos que aparecen en las películas sobre asesinos seriales (y en el género negro en general), es el detective recién transferido de oficina debido a su oscuro pasado o los constantes problemas que causaba con sus anteriores compañeros. Pues bien, en The gray man, este personaje vuelve a aparecer, con la particularidad de que nos enfrentamos a un experto en huellas digitales, lo que en su época era muy escaso y que precisamente esa especialización le ayuda a dar con el abuelito de gustos caníbales.

A pesar de que la historia relatada en la cinta es muy cercana al hecho real, pareciera que el verdadero Albert Fish supera por mucho a la interpretación realizada en la película, el actor se quedó muy corto y es incapaz de retratar correctamente la locura y extraña personalidad del más anciano de los asesinos seriales de los que se tengan memoria.

THE GRAY MAN

(Wisteria: The Story of Albert Fish)

Dirección: Scott L. Flynn; Guión: Lee Fontanella; Producción: aaron Osborne, Erin Cochran; Fotografía: David Rudd; Música: Justin Caine Burnett; Edición: George Folsey Jr., John Sitter, Brad E. Wilhite; Con: Patrick Bauchau (Albert Fish), Jack Conley (detective Will King), John Aylward (capitán Ayers), Jillian Armenante (Delia Budd), Silas Weir Mitchell (Albert Fish Jr.), Vyto Ruginis (detective Maher), Mollie Milligan (Gertrude)

Estados Unidos, 2007.

Participaciones: Festival de Películas del Mundo de Montreal, Canadá 2007

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