Primero la gripe porcina y ahora esto… Ripstein en El Cairo
Como si no fuera suficiente con su eliminación de la Copa Confederaciones, el pueblo de Egipto tiene otra razón para estar de luto. Este lunes arranca en El Cairo un ciclo con siete películas de Arturo Ripstein bajo los auspicios del Instituto Cervantes y la Embajada de México en aquel país, ya que al parecer al personal diplomático tenochca le dio el síndrome del Jamaicón y les urge que Egipto rompa relaciones con México para regresarse a comer birria, sopes y chalupas.
Entre los bodrios que los asistentes al ciclo tendrán que soportar figuran Reina de la Noche, el servil documental El Palacio Negro, el melodrama cataléptico La Virgen de la Lujuria, la grotesca Profundo Carmesí, Principio y Fin basada en la novela de Naguib Mahfuz y otras dos que medio se salvan: El Castillo de la Pureza y El Lugar Sin Límites. Entre las víctimas los concurrentes podrán contarse mexicanos muy, pero muy nostálgicos además de algunos jóvenes egipcios que estudian español en el Instituto Cervantes y probablemente la semana que entra estén estudiando chino o japonés.
El cine de Ripstein es “de calidad y de argumento, y un motivo de orgullo para los mexicanos”, fantaseó Rodolfo Calixto, el jefe de cancillería de la embajada de México en El Cairo. Añadió que Ripstein puede ser “querido o criticado, pero nunca olvidado”. En eso tiene razón, nosotros quisiéramos olvidarlo pero el canijo insiste en seguir filmando.
“Queremos que nos corran, no que nos linchen”, explicó un funcionario de la embajada que pidió no ser identificado cuando se le preguntó por qué sólo programaron siete películas de la -por desgracia- extensa filmografía de Arturo Ripstein.

Jajaja Ese Marco, ‘ora si te la jalaste, por eso eres cuate jajajaja
A mi si me laten algunas de Ripstein, en especial “El lugar sin límites” que podrán disfrutar por allá. ¿Porque te parece tan asqueroso su cine?
Porque es aburrido como para tumbarlo a uno de la butaca, porque resuelve todo a base de planos secuencia para disimular su falta de inspiración, porque no tiene ni idea del mundo que retrata aunque en Europa crean que viendo sus películas se están asomando a los bajos fondos de México, por llevar a la pantalla los pésimos guiones de su esposa, por el desprecio que muestra hacia la religiosidad popular, porque cuando llega a tener alguna idea interesante (la puesta en escena del prólogo de La Virgen de la Lujuria, a base de ópera) la desperdicia para salir con su batea de babas de toda la vida (escenas que no van a ninguna parte colmadas de diálogos falsos con el pretexto de que está deconstruyendo el melodrama tradicional), por su servilismo ante las autoridades (hincándose frente a Echeverría con documentales tramposos como Palacio Negro), por demandar a críticos como Jorge Ayala Blanco con el pretexto de que “le espantan al público” (como si le hiciera falta), por los “favores” que (según fuentes bien informadas) le exige a las actrices que hacen casting con él… En fin, eso es lo que se me ocurre en este momento. Si me das tiempo de pensarlo con detenimiento te puedo dar una respuesta más completa.
Qué tal Marco, un gusto verlos de nuez en esta página a los tres editores que me imagino iniciaron este proyecto. Soy seguidor de tus reseñas y críticas desde que hacías El Inframundo. Estaría bien que subieras a la página alguna crítica a este directorcillo de almohada; me serviría de mucho para mandársela a varios amigos que lo idolatran y lo sueltan en cada ciclo de cine que se quieren reventar en alguna escuela.
Espero que puedan también subir la entrevista que le hicieron a Don Gerardo Zepeda”El Chiquilín”. Eso sí es una joya maestro.
Una última: Hay una película donde sale Miguel Angel Rodriguez y se quiere escapar del bote con sus cuates dinamitando una pared del penal donde están, pero los muy pendejos llegan directo a la oficina del director del penal, quien los castiga por su intento de fuga ¡violándolos!!!, esa está chida, pero no recuerdo el nombre de la cinta, la ví cuando era muy chavito y sólo recuerdo que es de los años ochenta y fue producida por Carlos Vasallo. A ver si te acuerdas, porque cada que le platico a los compas esa escena no me la creen. Cómo chingo verdad? No quiero casi nada. Muchos saludos master, un abrazo.