Le fue mal a Sam Raimi con Drag Me to Hell
En un ejemplo clásico de counterprogramming los productores decidieron lanzar el pasado fin de semana Drag Me to Hell, el esperado regreso como director de Sam Raimi al género del terror tras el estreno en 1992 de Army of Darkness, la última entrega de la trilogía Evil Dead (y que por cierto era más comedia que horror, pero no le digan eso a los gorehounds). La idea era salir al mismo tiempo que Up!, lo más reciente de Pixar, y así llamar la atención del público adolescente poco interesado en una cinta animada para toda la familia.
Sin embargo, la apuesta de los productores fracasó y Drag Me to Hell se quedó en el cuarto lugar de la taquilla gringa, por debajo de Up!, Night at the Museum: Battle of the Smithsonian y Terminator Salvation. Más importante es saber cuánto recaudó la película en promedio en cada sala donde se exhibió y en ese renglón el resultado también es decepcionante: 6,300 dólares por cine, cuando Terminator 4 obtuvo 12,000 y Night at the Museum 2 se embolsó más de 13,000. El bajo presupuesto de Drag Me to Hell y las ganancias en el llamado “mercado secundario” (DVD, pago por evento, etc.), que de secundario no tiene nada, evitarán que esto sea una catástrofe para los productores, que por lo pronto ya recuperaron una parte de su inversión: en Estados Unidos a los productores les corresponde un porcentaje mayor de la taquilla en el primer fin de semana y por ello recibirán una buena parte de los 16 millones de dólares obtenidos por la cinta. No obstante, es poco probable que en el futuro le vuelvan a soltar a Raimi el financiamiento necesario para que reviva sus épocas de poseídos y sangre por doquier. Insistirán en que siga con los superhéroes.
Drag Me to Hell era una propuesta original en un mar de refritos, por lo que su pobre desempeño en taquilla afectará negativamente el futuro del terror cinematográfico en Estados Unidos, al menos en el corto plazo. Esperen más remakes de películas orientales y españolas, a medida que los productores se vayan a lo seguro, y también más secuelas de la interminable serie Saw, cuya quinta entrega obtuvo treinta millones de dólares en su primer fin de semana, casi el doble de Drag Me to Hell.
¿Por qué debe importarle a los espectadores mexicanos el resultado en la taquilla estadounidense de tal o cual película? Porque los distribuidores en nuestro país se guían por lo que pasa en Estados Unidos para decidir qué cinta estrenan y en cuántos cines. Cuando llegue a nuestro país Drag Me to Hell saldrá con menos copias y menos publicidad de la que hubiera tenido en otras circunstancias.
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No creo necesariamente que vaya a tener problemas de distribucion. La pelicula ya esta comprada en Mexico y parece ser que tendra una muy buena campaña publicitaria.
Recordemos el caso de THE ISLAND que hace unos años fue un fracaso en EU (el mas grande en la carrera de su director) y aqui en Mexico fue un exitazo tanto en critica como en taquilla.
Si alguien tiene la culpa de que le haya ido mal en taquilla a Drag me… no fue Sam Raimi, sino los productores y la distribuidora. Todo mundo sabe que PIXAR atrae a todo publico sin importar la edad, fue una tonteria haber creido que podrian competir con Up!