Hunger
Por José Luis Ortega Torres

Hace justamente un año que, por estas fechas, el nombre de Steve McQueen sonó en el festival de Cannes al levantar el trofeo de la Cámara de Oro, premio destinado al mejor director debutante. Las agencias de prensa inmediatamente dieron por hecho que se trataba del actor estadounidense homónimo, sin corroborar el dato de que éste había muerto casi treinta años antes, en 1980. En Revista Cinefagia aclaramos ese punto cuando el Steve McQueen laureado durante todo el 2008 se alzaba nuevamente con tres galardones del cine independiente británico.
En aquel momento fue su nombre, homónimo de una star hollywoodense, el que atrajo los reflectores por medio del equívoco. Nada más banal e injusto para el realizador que debutaba con Hunger, drama carcelario de corte político que lleva a la pantalla las vejaciones cometidas en contra de un grupo de prisioneros políticos con afiliación al IRA (Irish Republican Army), en el interior de la prisión de Maze, en Irlanda del Norte a inicios de la década de 1980.
La crudeza del relato se hace evidente en la premisa de la cinta: evidenciar el atropello de los más básicos derechos humanos de los prisioneros políticos, así como mostrar la lucha de resistencia por vindicar su movimiento como un partido político legalmente reconocido. Ahí, al interior de esa insalubre cárcel, las dos partes del movimiento se ven personificadas en Raymond, violento celador apesadumbrado por la cotidianidad de su misión: someter a golpes a los rebeldes. Por otra parte, Bobby Sands, preso político que inicia una huelga de hambre que durará más de sesenta días, hasta su muerte. El relato de su entereza política y moral por un lado, en contrapunto con su progresiva descomposición física es lo que nos muestra el director debutante.

Pero más allá de la crueldad desenmascarada, es la puesta en escena la que sorprende y estruja. En estos tiempos de cámaras móviles post dogmáticas ad nauseaum, donde la estética cinematográfica se balancea a medio camino entre los planos rápidamente cortados por el videoclip style y la ralentización del tiempo del -ya superado- bullet time ¿Qué puede resultar más innovador y efectivo sino el retorno al cine clásico? Planos llenos largos, con movimientos de cámara apenas perceptibles donde ésta no juega ningún papel estelar, sino que retoma su papel primigenio en el arte fílmico: atestiguar y filmar, más nunca protagonizar.
Así, por ejemplo, una larga secuencia de más de media hora se ve resuelta con cinco planos ejemplares: uno general con dos hombres sentados ante una mesa dialogando frente a frente; un intercorte donde uno de ellos, Bobby, toma un cigarrillo. Close up a su rostro seguido del contraplano de su interlocutor y, finalmente, plano detalle de la mano de Bobby apagando un cigarrillo en el cenicero. Secuencia que se concreta, aunque usted no lo crea, con una agilidad pasmosa por medio de una charla que no da tregua al espectador: Bobby y un sacerdote amigo suyo rememoran el pasado, fraguan la huelga, discuten las repercusiones y toman decisiones. Toda una lección de construcción dramática y argumental.

Hunger es una pieza de arte fílmico en estado puro: así, las imágenes trasmiten un mensaje mucho más allá de la simple “figura retratada”: unos nudillos ensangrentados sumergiéndose en el agua nos hablan mucho más de la inercia que mueve la personalidad del guardia Raymond. Un fuera de foco de su cuerpo recargado en la pared mientras fuma nos deja en claro su nulidad como individuo racional a cambio de convertirse en una máquina de coerción estatal. Un policía muerto de miedo guarecido tras de una pared mientras sus compañeros masacran a un preso a macanazos nos habla del terror social que se mece pesadamente sobre la conciencia colectiva del pueblo británico.
Escenas que van de uno a otro lado de los bandos en pugna y que por medio de esos detalles tan pulcramente filmados establecen una relación dialéctica entre verdugos y víctimas en un primer plano de lectura pero, que en un texto más amplio, detallan las relaciones entre la cabeza del Imperio Británico y las naciones que flotan como satélites alrededor de Inglaterra. Personificaciones de reclamos sociales con nombre y apellidos; con responsabilidades históricas que terminan por plasmarse en letras y, en este caso específico, en imágenes medidas con la precisión del cronómetro.

McQueen, se da a conocer como un cineasta comprometido, valiente y alejado, a la vez, de todo partidismo político. Ha filmado un testimonio en clave de ficción que puede ser más doloroso a la vista que cualquier documental sobre el tema del IRA. Justo ahora viene a mi memoria un par de títulos comprometidos con el tema: En el nombre del padre, de Jim Sheridan y con Daniel Day Lewis como protagonista y Bloody Sunday, de Paul Greengrass. Esta tercia de filmes puede bastar para conmoverse ante la barbarie que se esconde en los trasfondos de una sociedad británica que fanfarronea de demócrata, culta y de avanzada.
Aún sin sospecharse de un probable estreno en México ni siquiera en circuitos festivaleros, de Cineteca, UNAM y mucho menos comerciales, demos gracias al capitán Barbanegra -el que ustedes prefieran, en su tianguis o estación del metro favorita-, que nos han puesto en bandeja de plata la que es, sin lugar a dudas, la mejor película de los últimos 365 días, contando a partir de Cannes 2008 y hasta hoy y, muy probablemente, en lo que resta del 2009.
HUNGER
Dirección: Steve McQuenn; Guión: Steve McQueen, Enda Walsh; Producción: Robin Gutch, Laura Hastings-Smith; Fotografía: Sean Bobbitt; Música: Leo Abrahams, David Holmes; Edición: Joe Walker; Con: Michael Fassbender (Bobby Sands), Stuart Graham (Raymond Lohan), Liam Cunningham (padre Moran), Helena Bereen (madre de Raymond), Helen Madden (madre de Bobby), Des McAleer (padre de Bobby), Liam McMahon (Gerry), Rory Mullen (sacerdote en misa), Lalor Roddy (William).
Gran Bretaña - Irlanda, 2008. 96 min.
Participaciones: Festival de Cine de Cannes -Premio Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima- Francia 2008; Festival Internacional de Cine de Venecia -Premio Gucci- Italia 2008; Festival de Cine de Sídney -Premio de la Competencia Oficial-, Australia 2008; Festival Internacional de Cine de Toronto -Premio Discovery al Director Debutante-, Canadá 2008; Festival Internacional de Cine Donostia - San Sebastián. España 2008; Festival Internacional de Cine de Atenas. Grecia 2008; Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro. Brasil 2008; Festival de Cine de Nueva York. Estados Unidos 2008; Festival Internacional de Cine de Busán [Pusán]. Corea del Sur 2008; Festival Internacional de Cine de Flandes -Premio del Jurado Joven a Mejor Película- Gante, Bélgica 2008; Festival Internacional de Cine de Tokio. Japón 2008; Festival Internacional de Cine de Oslo. Noruega 2008; Festival de Cine de Turín. Italia 2008; Festival de Cine Noches Negras de Tallin -Gran Premio a Mejor Película y Mejor Película Euroasiática-, Estonia 2008; Festival Internacional de Cine de Chicago -Premio Hugo de Oro a Mejor Película y Premio Hugo de Plata a Mejor Actor (M. Fassbender)- Estados Unidos 2008; Festival de Cine Británico de Dinard -Premio Latido del Corazón- Francia 2008; Festival de Nuevo Cine de Montreal -Premio a la Mejor Actuación (M. Fassbender)-, Canadá 2008; Festival Internacional de Cine de Estocolmo -Premios a Mejor Director Debutante y Mejor Actor (M. Fassbender)-, Suecia 2008; Premio Douglas Hickox al Mejor Director Debutante y Premios del Cine Independiente Británico a Mejor Actor (M. Fassbener) y Mejor Logro Técnico (por la fotografía de Sean Bobbit), Gran Bretaña 2008; Premio al Descubrimiento Europeo del Año, Academia Europea de Cine 2008; Premio Nueva Generación al Director Debutante, Asociación de Críticos Cinematográficos de Los Ángeles, Estados Unidos 2008; Festival Internacional de Presencia Cinematográfica Titanic. Budapest, Hungría 2009; BAFICI. Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. Argentina 2009; Festival Internacional de Cine de Hong Kong 2009; Premio Carl Foreman a la Mejor Promesa Debutante, Academia Británica de Cine y Televisión 2009; Premios a Mejor Película, Mejor Actor Protagónico en una Película (M. Fassbinder), Mejor Actor de Soporte en una Película (L. Cunningham), Mejor Música Original, Mejor Diseño de Producción y Mejor Sonido, Academia Irlandesa de Cine y Televisión 2009; Premio al Director Británico más Sobresaliente y Premio al Actor Británico del Año (M. Fassbender), Círculo de Críticos Cinematográficos de Londres, Gran Bretaña 2009.

José Luis
El capitán Barbanegra ¿es tu distribuidor independiente de confianza? Porque me temo que este tipo de cine, no ha de ser nada fácil conseguirlo en el “mercado informal” de por donde yo circulo (sur dela Ciudad)
Se mira muy interesante; quizá tenga suerte por el CUEC, dentro de CU, ahí he visto que tienen buenas películas.
Saludos