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Calles Sin Nombre

Por Marco González Ambriz

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En la jungla urbana de Neza York se fragua una historia de crimen, pandilleros, romance prohibido y teiboleras. Este es el pan nuestro de cada día en la tierra del videohome, donde se repiten situaciones y personajes. Sin embargo, Calles Sin Nombre tiene algunas características que le dan cierto interés para los fanáticos del cine populachero mexicano, entre ellas la presencia de la lucha libre dentro de la trama, los frecuentes encueres de las actrices y el hecho de que, según los créditos, haya sido “escrita y dirijida” por Enrique Murillo.

Como suele suceder en el videohome, el libreto pudo haber sido mejor. La trama se tarda un rato en arrancar y cuando el conflicto central por fin se perfila uno se la pasa esperando que las cosas se compliquen, que la tensión vaya en aumento hasta llegar a un final impactante. En realidad la cosa va más o menos así: conocemos a Rogelio (Luis Fernando Peña) y su banda de gandules, donde militan tipos tan poco recomendables como el raterazo por mal nombre conocido como el Magnum (Mario de Jesús, rebautizado “María” por los créditos iniciales) y un cinturita apodado el Macho (Armando Hernández). El dilema de Rogelio queda planteado en la siguiente escena, cuando su tío, quien es nada menos que el luchador Solar, lo conmina a olvidarse de sus amigotes para mejor dedicarse al deporte, en especial al noble arte del pancracio.

calles-sin-nombre-luis-fernando-penaLuis Fernando Peña en Calles Sin Nombre

Ya planteada la situación, nos tenemos que esperar otro rato a que la historia empiece a jalar, porque antes el director y guionista nos muestra una típica noche de correrías del Roger y sus carnavales. Así nos enteramos que ellos se dedican al crimen en sus diferentes modalidades, cosa que ya sabíamos, como lo es el asalto a mano armada en una fonda o el robo de carteras en los microbuses. Esta secuencia sirve para que conozcamos a la Mois (Susana Villarreal), que anda arrastrando la cobija por el Roger, que ni la pela, y a la Tita (la grandota aunque me pegue Yamile León), una fichera que en esa noche en particular está drogando a uno de sus clientes para robarle hasta los calcetines, sin saber que se trata del diputado Saúl Figueroa (José Luis Meneses).

Además de los personajes ya mencionados salen por ahí Clara (Karla Bauche), que es la hermanita de Rogelio, una banda de darketos, un comandante (Manuel Ojeda) que vigila de cerca al protagonista y la esposa del diputado (María Karunna). Son elementos que se van acumulando sin que quede muy claro por dónde va la historia. Hay escenas repetitivas, como los pleitos domésticos entre el diputado Figueroa y su esposa, y otras que deberían tener mayor peso dentro de la trama y se quedan en un segundo plano, como la violación de una chavita, hasta desembocar en una sorpresa medio tonta que le pone punto final al drama y que deja al espectador sin saber cuál era la moraleja. Lo que al principio parecía que era un melodrama de lucha libre y bajos fondos sobre la posibilidad de redimirse mediante el deporte se convierte en una historia que parece decirnos que el crimen no paga, a menos que tenga uno conectes porque entonces chance y sí, pero la neta quién sabe.

calles-sin-nombre-maria-karunaMaría Karunna se dispone a desnudarse en Calles Sin Nombre

Creo que con hacerle un par de ajustes al argumento Calles Sin Nombre hubiera ganado en intensidad. Por ejemplo, mencionar que el Roger se tiró al vicio cuando su novia lo abandonó para casarse con un ricachón, lo que prepararía el camino para la llegada de otro personaje, o darle mayor importancia al crimen de los darketos, convirtiéndolo en una obsesión para el protagonista. El guión tal como quedó escrito nos obliga a adivinar por qué Rogelio tira a la basura la oportunidad de ser luchador profesional para encerrarse en su cantón con una caguama en una mano y un churrote en la otra. Tal vez Murillo no le dio una mayor cohesión al libreto porque estaba más preocupado en hallar la manera de que todas las actrices salieran en topless. Casi lo logró. María Karunna, Yamile León, Karla Bauche y un par de chicas que actúan de teiboleras nos muestran sus encantos a todo lo largo de Calles Sin Nombre. Sólo se salvaron Susana Villarreal, la ya mencionada Mois, Gabriela Barajas, la actriz que interpreta a la mamá de Rogelio y una robusta integrante de la banda de los darketos cuyo nombre no tuve la precaución de anotar.

El lenguaje cinematográfico de Enrique Murillo es muy básico. La mayoría de las escenas están resueltas con una sola toma, desplazando la cámara para darle un poco de movimiento a las acciones, y cuando la banda se junta para repartir el botín todo se resuelve con un sencillo travelling. Esto es monótono pero no llega a ser un problema mayor porque cuando Murillo intenta algo más complicado, con campo-contracampo y cambios de ángulo, las cosas no le salen muy bien. En la secuencia donde Figueroa visita por primera vez el tuburio donde trabaja la Tita, por ejemplo, no hay un plano general que nos indique qué posición ocupan los actores con respecto al escenario donde una teibolera se contonea (muy mal por cierto, pero al menos la actriz aceptó quitarse el brassier). A eso hay que añadirle las escenas donde los actores están fuera de foco, que son varias.

calles-sin-nombre-solarEl luchador Solar en Calles Sin Nombre

Las actuaciones son desiguales, como pasa en todos los videohomes donde actores con cierta trayectoria conviven con otros más novatos. Esto se nota más porque el director olvidó pedirle a su reparto que se mantuviera en el mismo estilo. Hay unos que resuelven sus diálogos con naturalidad, sobre todo Luis Fernando Peña y Armando Hernández, mientras que otros, como el diputado borracho, están más en tono de comedia, gesticulando en exceso. A María Karunna, por ejemplo, le tocó la mala suerte de actuar de dos formas diferentes, con sencillez, en las escenas que comparte con Luis Fernando Peña, y con un tono más fingido, cuando discute con el inútil de su marido. No es que una actuación más artificial, o si se prefiere teatral, sea necesariamente mala, pero aquí choca con el trabajo de los otros actores. A lo mejor el director no quiso corregir esta discrepancia porque José Luis Meneses, quien le da vida al diputado Figueroa, también es uno de los productores de Calles Sin Nombre y ya sabemos que donde manda capitán no gobierna marinero.

CALLES SIN NOMBRE
Dirección y Guión: Enrique Murillo R.; Producción: Carlos Meléndez, José Luis Meneses; Fotografía: Xavier Cruz; Música: Marius Dark; Edición: Angel Tellez, Enrique Murillo; Elenco: Luis Fernando Peña (Rogelio Sánchez), Armando Hernández (El Macho), Manuel Ojeda (Comandante Martín Aguirre), María Karunna (Lucía Gallardo), Gary Rivas (Cleto Vargas), Susana Villarreal (La Mois), José Luis Meneses (Diputado Saúl Figueroa), Gabriela Barajas (Alma Sánchez), Karla Bauche (Clara Sánchez), Yamile León (La Tita)
México, 2009, 88 min.

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3 Comments

  1. es comita la peli

  2. Hola Marco:

    Soy Susana Villarreal (Actriz) y como bien lo reseñas soy la mois en la película las calles sin nombre, no pienso rebatirte nada pues cada quien tiene su propia visión y opinión, sólo te quiero aclarar que Carla Bauche NO ES Clarita sino la mamá de Luis Fernando, El Roger y Gabriela Barajas es Clarita, la hermana, Por lo demás no me queda más que agradecer que te hayas tomado el tiempo de ver dicho video home y que te hayas tomado la molestia de hacer una crítica. Para nosotros los actores o la menos para mi, no importa si hablan bien o mal, lo importante es que hablen, MIL GRACIAS

    • hola bueno pues yo solo kiero agradecer a todos pr k durante lagrabacion de la pelicula me trataron muy bien y me la pase de maravilla con todos ..muchas gracias ..bueno yo soy (la roxy) de los darketos…..jajaj y no no me desnudaria jajajja